Combustibles caros en Perú: El alza del petróleo golpea el bolsillo de los conductores pese a que el subsidio al transporte seguirá hasta noviembre

Usuarios de vehículos particulares y trabajadores del transporte reducen sus cargas ante valores que en ciertos establecimientos duplican desembolsos habituales para completar el tanque

Un reporte periodístico de ATV Noticias informa sobre el incremento en los precios de los combustibles en Perú, donde el galón de gasolina alcanza montos cercanos a los 30 soles en distintos grifos. Las imágenes muestran la presentación en estudio, testimonios de conductores, tableros con las tarifas vigentes en las estaciones de servicio y el proceso de abastecimiento de vehículos.
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En varios grifos de Perú, el galón de gasolina ya se acerca a S/ 30, una suba que elevó el gasto de los conductores y amenaza con trasladarse a los costos de transporte y de alimentos. El encarecimiento coincide con el avance del petróleo en los mercados internacionales, donde el barril superó los USD 105 por las tensiones entre Estados Unidos e Irán.

El aumento no se refleja de la misma forma en todos los establecimientos. Mientras algunos grifos ofrecen el galón entre S/ 23 y S/ 24, otros ya exhiben precios próximos a los S/ 30. La diferencia responde a factores como la zona, la logística de distribución, los inventarios disponibles y las condiciones de competencia en cada distrito.

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Para los automovilistas, la variación se percibe en cada carga. Un conductor contó que ahora necesita S/ 500 para llenar el tanque, frente a los S/ 300 que gastaba antes. Otros usuarios indicaron que redujeron la cantidad de combustible que compran en cada visita para ajustar sus gastos semanales.

Cartel con precios de combustibles junto a surtidores de una estación de servicio con vehículos estacionados y edificios al fondo.
Un cartel informativo en una estación de servicio de Lima registra el costo del galón de combustible por encima de los 26 soles peruanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El petróleo superó los USD 105 y presiona sobre el mercado local

El avance del combustible en Perú se vincula con la cotización internacional del crudo. El barril superó los USD 105 en medio de la escalada entre Estados Unidos e Irán y de las restricciones que afectan el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula una parte relevante de la producción petrolera de Medio Oriente.

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El precio internacional del petróleo acumula un incremento superior al 41% en lo que va de 2026. A fines de agosto, el barril se ubicaba cerca de los USD 90 y luego llegó a tocar los USD 114 durante una sesión, antes de retroceder. Esa volatilidad mantiene en alerta a los importadores y a los distribuidores de derivados.

Perú depende de la compra de combustibles en el exterior, por lo que queda expuesto a los cambios del mercado internacional. Cuando aumenta el costo del crudo, las refinerías, importadoras y distribuidoras afrontan mayores gastos para adquirir gasolina, diésel y otros productos. Parte de ese incremento suele trasladarse de forma gradual a los precios que pagan los consumidores.

Mano sosteniendo la manguera de un surtidor en el tanque de un automóvil gris sobre varios billetes de soles peruanos.
Una mano sostiene la boquilla de un surtidor de combustible para llenar el tanque de un automóvil sobre varios billetes de soles peruanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El alza de la gasolina eleva los costos de movilidad y distribución

El impacto alcanza primero a quienes usan vehículos particulares, taxis, motocicletas o unidades de reparto. Un conductor que antes podía abastecer su vehículo con un monto fijo debe destinar una proporción mayor de sus ingresos al combustible. La situación obliga a algunos usuarios a espaciar las cargas o a reducir los trayectos no esenciales.

El transporte de mercancías también afronta una presión adicional. El diésel y la gasolina forman parte de los costos de traslado de frutas, verduras, productos de primera necesidad y otros bienes que recorren largas distancias antes de llegar a los mercados. Si el combustible permanece en niveles altos, los costos logísticos pueden reflejarse en los precios finales.

La suba golpea el poder de compra de las familias, incluso entre quienes no tienen vehículo. Un mayor gasto en movilidad deja menos margen para alimentos, servicios y otros consumos cotidianos. A la vez, un incremento en las tarifas de transporte o en el valor de los productos distribuidos por carretera puede extender el efecto a una parte más amplia de la economía doméstica.

Avenida con vehículos transitando entre dos estaciones de gasolina con letreros de precios marcados en carteles.
Dos estaciones de servicio en una avenida de Perú exhiben una variación en el precio del galón de gasolina 95 entre 23,49 y 29,98 soles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Gobierno mantiene un subsidio para los transportistas hasta noviembre

Frente a este escenario, el Gobierno mantiene vigente un subsidio para transportistas hasta noviembre de 2026. La medida busca contener el efecto del alza de los combustibles sobre el servicio de transporte y evitar que el aumento de costos llegue de inmediato a los pasajeros.

La continuidad del apoyo estatal parte de la expectativa de que los precios internacionales retrocedan antes de que venza ese plazo. La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, las condiciones de navegación en el estrecho de Ormuz y las decisiones de los grandes productores de petróleo serán variables que seguirán de cerca las autoridades y el sector privado.

El subsidio ofrece un alivio temporal, aunque no elimina la presión que enfrentan los conductores. Los transportistas deben cubrir otros gastos asociados a su actividad, como mantenimiento, repuestos, seguros y pagos por rutas o permisos. Si el combustible se mantiene elevado, la discusión sobre los costos operativos seguirá presente en las próximas semanas.

Un hombre sostiene un smartphone con la aplicación Facilito abierta frente a surtidores de combustible y un cartel de precios de Osinergmin en una estación.
Un conductor consulta los precios de combustibles en soles a través de la aplicación Facilito de Osinergmin en una estación de servicio moderna de Lima, Perú. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los conductores reducen sus cargas ante la suba del combustible

La diferencia entre gastar S/ 300 y S/ 500 para llenar un tanque ilustra la magnitud del ajuste que enfrentan algunos usuarios. Para quienes trabajan con el vehículo, el combustible representa un insumo diario y condiciona la rentabilidad de cada jornada. Una subida sostenida reduce el margen disponible después de cubrir los demás gastos.

En los grifos donde el galón se vende entre S/ 23 y S/ 24, los conductores buscan alternativas para moderar el desembolso. Sin embargo, la posibilidad de comparar precios depende de la distancia, del tiempo disponible y del consumo necesario para llegar a otro punto de abastecimiento. En zonas con menor oferta, las opciones pueden ser más limitadas.

Una mano sostiene un teléfono móvil que muestra la aplicación Facilito con precios de combustible frente a un surtidor de gasolina.
Una persona consulta los precios de combustibles en la aplicación Facilito frente a un surtidor en una estación de servicio en Lima. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las proyecciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos contemplan una eventual baja del petróleo hacia los USD 70 por barril el próximo año. Hasta que esa posibilidad se materialice, el valor del crudo, la cotización del dólar y la capacidad de respuesta del mercado local definirán si el galón de gasolina conserva los niveles actuales o registra nuevos ajustes.

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