El papa León XIV, de 71 años, anunció que será operado en los próximos días para extirpar un nódulo localizado en un pulmón, detectado durante controles médicos recientes.
La cirugía pulmonar está prevista para los primeros días de la semana en el hospital Gemelli de Roma, con una internación posoperatoria estimada en una semana, según informó la Santa Sede. El viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, programado del 6 al 17 de noviembre, permanece en agenda, aunque su realización dependerá de la evolución clínica posterior al procedimiento.
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El pontífice comunicó la decisión tras el rezo del Ángelus desde el Palacio Apostólico. “Recientemente, durante algunos controles, los médicos me han encontrado un nódulo circunscrito en el pulmón. Ha sido localizado en una fase muy inicial y bien localizado”, señaló.
Añadió que los especialistas recomendaron intervenir y que aceptó esa indicación. Hasta ahora, el Vaticano no ha divulgado el diagnóstico definitivo ni detalles sobre la técnica que aplicará el equipo médico.
El papa pidió oraciones por su próxima visita a Perú, una señal de que el desplazamiento continúa programado, aunque la Santa Sede deberá valorar la respuesta al tratamiento antes de autorizar un vuelo intercontinental y una agenda de actividades públicas. El estado de salud, por tanto, será revisado después del alta.
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Qué riesgos implica una intervención pulmonar a los 71 años
A los 71 años, una operación de tórax requiere revisar la función respiratoria, la capacidad cardiovascular y las enfermedades previas. La edad por sí sola no impide una intervención, pero se asocia con una menor reserva fisiológica: el organismo puede tardar más en recuperar el intercambio de oxígeno, eliminar secreciones y procesar anestésicos o analgésicos.
El riesgo concreto no puede establecerse con la información pública disponible sobre León XIV, porque el Vaticano no detalló si se realizará una biopsia, una resección ni la extensión del procedimiento.
Entre las complicaciones que se vigilan después de una intervención pulmonar figuran la atelectasia, que es el colapso parcial de una zona del pulmón, las infecciones respiratorias y la disminución de oxígeno en la sangre.
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El dolor tras una incisión torácica puede limitar la respiración profunda y la tos, dos mecanismos que ayudan a expandir el pulmón y expulsar secreciones. También se controlan sangrado, alteraciones del ritmo cardíaco, trombosis y reacciones vinculadas con la anestesia. En adultos mayores puede aparecer confusión transitoria o somnolencia prolongada.
Las probabilidades varían según el tipo de cirugía y factores individuales. Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), tabaquismo, hipertensión, diabetes, anemia, enfermedades cardíacas y una capacidad física reducida pueden aumentar los riesgos posoperatorios.
Por eso, antes de intervenir, los equipos suelen solicitar estudios de función pulmonar, evaluación cardiológica, análisis de sangre y pruebas de tolerancia al esfuerzo. Esas valoraciones permiten prever necesidades de fisioterapia respiratoria, vigilancia intensiva o ajustes de medicación. La evaluación preoperatoria busca medir el margen de seguridad disponible.
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Las técnicas mínimamente invasivas, como la videotoracoscopia o la cirugía robótica, pueden reducir el tamaño de las incisiones y el dolor posterior en comparación con operaciones abiertas, cuando resultan adecuadas para el caso. Después de una intervención, la movilización temprana, los ejercicios respiratorios y el control del dolor forman parte de la prevención de complicaciones. El viaje a Perú dependerá de la recuperación.
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