Por qué cuesta leer de cerca con el paso del tiempo y qué opciones existen para mejorar la visión

La oftalmóloga Karim Flores explicó por qué se dificulta el enfoque a corta distancia, cuáles son los síntomas más habituales y qué tratamientos pueden indicarse según cada caso

En el programa Primero tu salud de Exitosa, se realiza una entrevista a la oftalmóloga Karim Flores sobre la presbicia y sus señales de alerta. La especialista expone las causas de la pérdida progresiva de la visión de cerca vinculada al envejecimiento natural y detalla alternativas de corrección como el uso de gafas progresivas, lentes de contacto y cirugías.
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La presbicia es una alteración progresiva de la visión cercana que suele manifestarse desde los 40 años y puede dificultar tareas cotidianas como leer, usar el teléfono celular o trabajar frente a una computadora. La oftalmóloga Karim Flores explicó que se trata de un cambio asociado al envejecimiento del ojo y no de una enfermedad.

El primer signo suele aparecer cuando una persona necesita alejar un libro, una etiqueta o la pantalla del teléfono para distinguir las letras con nitidez. Ese gesto, frecuente a partir de la cuarta década de vida, responde a una pérdida paulatina de la capacidad de enfoque en distancias cortas.

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La especialista señaló que la aparición de este problema visual también alcanza a quienes nunca utilizaron anteojos y conservaron una buena agudeza visual durante años. La presbicia puede avanzar de forma distinta en cada paciente, por lo que el momento en que se vuelve perceptible no es idéntico para todos.

Una mano sostiene unos anteojos de marco metálico sobre la pantalla de un teléfono inteligente apoyado en una superficie gris.
Una mano sostiene unos anteojos de lectura frente a la pantalla de un teléfono inteligente durante la lectura de un texto digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La dificultad para leer de cerca suele ser la primera señal

La presbicia afecta sobre todo actividades que requieren precisión visual a poca distancia. Leer documentos con letra pequeña, enhebrar una aguja, consultar mensajes en el celular o revisar una tableta puede exigir un esfuerzo creciente. En muchos casos, la persona intenta compensarlo al extender los brazos para alejar el objeto que quiere observar.

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Una persona sostiene un libro a gran distancia mientras entrecierra los ojos, junto a unos anteojos sobre una mesa de madera.
Una persona aleja un libro para intentar enfocar el texto, un comportamiento característico de la presbicia o vista cansada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El problema puede acompañarse de cansancio ocular o dolores de cabeza cuando se mantiene el esfuerzo de enfoque durante períodos prolongados. Flores indicó que, en situaciones más intensas, algunas personas pueden sentir malestar o náuseas. El síntoma principal, de todos modos, es la reducción gradual de la nitidez para ver de cerca.

El cristalino, una estructura interna del ojo que contribuye al enfoque de la luz sobre la retina, pierde flexibilidad con el paso de los años. Ese cambio reduce su capacidad de acomodación para observar objetos próximos. Organismos especializados en salud visual describen la presbicia como una condición habitual del envejecimiento que se vuelve más frecuente desde los 45 años.

Un hombre sostiene un libro azul alejado con el brazo extendido mientras entrecierra los ojos frente a una mesa con anteojos y una taza.
Un hombre maduro sostiene un libro a cierta distancia y entrecierra los ojos para intentar leer el texto, en una manifestación común de la presbicia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La miopía puede retrasar la percepción de los síntomas

Las personas con miopía pueden experimentar la presbicia de otra manera. Quienes no pasaron por una cirugía para corregir esa condición pueden conservar durante más tiempo cierta facilidad para observar de cerca sin anteojos. Esa característica puede hacer que los síntomas se perciban después de los 40 años o incluso más allá de los 50.

Una mano sostiene unos anteojos de marco metálico frente a un teléfono celular con letras verdes en la pantalla.
Una mano sostiene unos anteojos de lectura frente a la pantalla de un teléfono celular con letras desenfocadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La explicación está relacionada con la forma en que cada ojo enfoca la luz. La miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia son alteraciones refractivas diferentes, aunque pueden presentarse de forma simultánea. Por ese motivo, una dificultad visual nueva requiere una evaluación que determine qué corrección necesita cada paciente.

Flores comparó el proceso con la aparición de canas o arrugas: cambios que se producen de manera gradual y que forman parte del envejecimiento. La presbicia no suele aparecer de un día para otro. Primero se advierte en letras pequeñas o con poca iluminación y, con el tiempo, puede obligar a modificar hábitos, graduaciones o recursos ópticos para mantener comodidad visual.

Un hombre sentado ante un equipo de medición oftalmológica sostiene una cartilla blanca con puntos negros frente a una especialista.
Un paciente sostiene un gráfico de prueba visual durante una revisión ocular realizada con una lámpara de hendidura en un consultorio especializado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los lentes y otros recursos permiten compensar la pérdida de enfoque

No existe un método que impida por completo la aparición de la presbicia ni una cura definitiva que devuelva al cristalino su flexibilidad original. Sin embargo, existen alternativas para compensar la dificultad de enfoque. La decisión depende de la graduación, la salud general del ojo, las actividades diarias y las expectativas de cada persona.

Los anteojos para lectura son una de las opciones más utilizadas cuando el problema se limita a las distancias cortas. También hay lentes progresivos, que permiten alternar entre visión lejana, intermedia y cercana sin cambiar de anteojos. Los lentes de contacto multifocales pueden cumplir una función similar en pacientes que prefieren no usar monturas. Los anteojos y los lentes de contacto forman parte de los tratamientos habituales para esta condición.

Hombre con bata blanca señala modelo anatómico de ojo. Mujer de espaldas en silla de examen. Máquina de examen ocular. Pantalla con gráfico de riesgo y texto, tabla optométrica.
Un oftalmólogo explica los riesgos de presión e infección ocular con un modelo anatómico del ojo a una paciente en consulta, con advertencias en pantalla. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En determinados casos, un oftalmólogo puede evaluar procedimientos sobre la córnea o cirugías intraoculares con lentes diseñados para mejorar la visión a distintas distancias. Estas intervenciones requieren estudios previos y no resultan adecuadas para todos los pacientes. La cirugía refractiva puede tener limitaciones frente a la presbicia, por lo que la indicación debe ajustarse a cada diagnóstico.

Un médico examina el ojo de una paciente mayor con una lámpara de hendidura en un consultorio oftalmológico; ambos usan mascarillas.
En un consultorio, un médico oftalmólogo con mascarilla realiza un examen ocular a un paciente mayor sentado, utilizando una lámpara de hendidura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

También hay gotas oftálmicas aprobadas en Estados Unidos para el tratamiento de la presbicia en adultos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprobó en 2025 una solución de aceclidina para este fin, tras evaluar ensayos clínicos sobre eficacia y seguridad. Flores advirtió que estas opciones requieren receta, control médico y una evaluación previa, ya que la respuesta puede variar según las condiciones visuales de cada paciente.

La alimentación puede contribuir al cuidado general de la salud ocular mediante nutrientes y antioxidantes, pero no evita la aparición de esta alteración ni reemplaza la consulta profesional. Ante dificultades persistentes para leer, usar pantallas, trabajar a corta distancia o conducir de noche, corresponde realizar un examen oftalmológico completo para descartar otros problemas y definir la alternativa de corrección más adecuada.

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