Una anomalía promedio de +4,6 °C en la temperatura superficial del mar frente a Perú abrió alertas sobre la posible llegada de un Fenómeno El Niño 2026-2027 de magnitud.
El geólogo Patricio Valderrama presentó el dato a inicios de septiembre, durante el encuentro Escenarios para El Niño 2026-2027, organizado por la Asociación de Bebidas y Refrescos Sin Alcohol del Perú (Abresa). El indicador se suma a la presencia de masas de agua cálida en capas más profundas del océano, una señal que amplía la atención sobre los próximos meses.
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Valderrama advirtió que el cuadro no depende únicamente de la superficie. Las aguas con temperaturas elevadas bajo el nivel visible del mar, junto con variaciones atmosféricas y oceánicas, forman parte de las condiciones que se siguen frente al litoral.
Anchoveta ya enfrenta cambios en su distribución
Los cambios en la temperatura del mar ya afectan a la pesca. La distribución de la anchoveta, especie vinculada a la cadena de harina y aceite de pescado, se ha modificado por las nuevas condiciones del océano.
Ese desplazamiento incide en las faenas de extracción y en las plantas de procesamiento, que dependen de la localización y disponibilidad del recurso. El escenario añade presión a una actividad con peso en las exportaciones y el empleo de zonas costeras.
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También puede trasladarse a la mesa de los hogares. El especialista incluyó a la producción de alimentos y a sus precios entre los ámbitos expuestos a las condiciones climáticas que se registran en Perú y otros países de la región.
Una alteración del calendario de lluvias, las temperaturas o el transporte puede afectar cultivos, cosechas y circuitos de distribución. La evolución de esos factores definirá el alcance sobre la oferta alimentaria y los costos que afronten productores, comercios y consumidores.
Lluvias de 2027 podrían tensionar servicios básicos
El mayor riesgo para la infraestructura y los servicios se concentra en los primeros meses de 2027. Las proyecciones expuestas contemplan lluvias intensas, desbordes e inundaciones en la costa norte y central.
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Los ríos podrían arrastrar más sedimentos y elevar la turbidez, con efectos posibles sobre el tratamiento y el suministro de agua potable. Esa misma dinámica puede causar dificultades en la generación eléctrica, pues las instalaciones requieren caudales y condiciones operativas que permitan mantener la continuidad del servicio.
Según las proyecciones presentadas durante la reunión, un El Niño “Fuerte” podría ocasionar pérdidas de entre USD 15.000 millones y USD 25.000 millones. Si el fenómeno alcanzara una condición “Extraordinaria”, los daños directos e indirectos superarían los USD 45.000 millones, con impactos sobre infraestructura, agricultura, comercio y servicios.
Las estimaciones plantean rangos y dependen de la magnitud final del evento, así como de la exposición de cada territorio y de las medidas adoptadas antes de las lluvias.
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Como antecedente, los eventos de 1997-1998 y 2017 dejaron pérdidas estimadas en cerca de USD 3.500 millones y USD 3.100 millones, respectivamente.
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