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Inteligencia artificial y empleo: qué profesiones están más expuestas y cuáles conservan ventajas humanas en Perú

Procesamiento documental, transcripción, atención telefónica y carga de información figuran entre las funciones que pueden recibir más asistencia de sistemas automatizados durante la próxima década

Un reporte periodístico aborda el impacto de la inteligencia artificial en el ámbito laboral. Se detalla que más de 800 ocupaciones registran un alto riesgo de ser reemplazadas por la tecnología, afectando principalmente a tareas mecánicas y repetitivas. La cobertura recoge opiniones de especialistas y estudiantes universitarios sobre la integración de estas herramientas en el trabajo.

La inteligencia artificial tiene exposición alta o muy alta en 412 de las 831 ocupaciones evaluadas por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, de acuerdo con una clasificación difundida junto con las proyecciones de empleo para el período 2025-2035. El estudio no anticipa que esos puestos desaparecerán, pero sí establece que una proporción mayor de sus tareas puede ser realizada o asistida por estos sistemas.

La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en inglés) dividió las ocupaciones en cuatro niveles: bajo, moderado, alto y muy alto. El grupo de mayor exposición reúne 206 profesiones, mientras que otras 206 figuran en el nivel alto. En total, 412 actividades laborales quedaron ubicadas en las dos categorías superiores.

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La medición combina fuentes que evalúan las capacidades teóricas de la inteligencia artificial y registros de uso de modelos de lenguaje en actividades reales. La BLS aclaró que la clasificación no representa una previsión de despidos, automatización total, caída salarial ni pérdida de productividad. El indicador permite comparar qué labores contienen más funciones que la tecnología ya puede apoyar o completar.

McKinsey estimó que la personalización con inteligencia artificial puede elevar entre 15% y 20% la satisfacción del cliente y reducir hasta 30% los costos de servicio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La exposición se concentra en tareas de texto, datos y procesos administrativos

Entre las ocupaciones con exposición muy alta aparecen procesadores de texto, mecanógrafos, operadores de ingreso de datos, empleados administrativos, teleoperadores, programadores informáticos, traductores, periodistas, abogados y analistas de información. Se trata de profesiones en las que una parte de la jornada depende de procesar documentos, redactar, clasificar datos, responder consultas o ejecutar procedimientos con reglas definidas.

Los procesadores de texto y mecanógrafos encabezan la lista de actividades con una perspectiva de caída laboral. La proyección para Estados Unidos prevé una reducción del 34,4% en ese empleo entre 2025 y 2035. También figuran con descensos esperados los operadores de centralita, los trabajadores de ingreso de datos y los operadores de telemarketing.

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La disminución prevista en algunas de estas ocupaciones no depende solo de la inteligencia artificial generativa. La digitalización de trámites, la migración de documentos al entorno virtual, los sistemas de autoservicio y los programas de automatización ya habían reducido la necesidad de tareas manuales de carga, transcripción y ordenamiento de información. La IA amplía ese proceso al incorporar herramientas capaces de producir textos, resumir archivos, traducir y responder consultas.

Un trabajador joven opera una interfaz de inteligencia artificial en la oficina mientras un empleado de mayor edad observa desde el fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La atención directa y el trabajo físico conservan menor exposición

Las ocupaciones que requieren presencia física, destreza manual o atención personal registran una exposición menor. Carpinteros, albañiles, electricistas, trabajadores de mantenimiento, instaladores y tareas asociadas al cuidado de personas enfrentan barreras que los modelos de lenguaje no pueden resolver por sí solos. El trabajo en entornos cambiantes, la manipulación de objetos y la interacción cara a cara mantienen un peso central.

En el campo de la salud mental, por ejemplo, la tecnología puede asistir en la organización de notas, la búsqueda de antecedentes o la preparación de materiales, pero no reemplaza la relación terapéutica. La práctica de la psicología exige interpretar expresiones, silencios, contextos familiares y emocionales, además de establecer un vínculo de confianza con cada paciente.

La misma diferencia aparece en actividades de cuidado, educación personalizada y servicios que dependen de la relación directa con otras personas. Una plataforma puede ofrecer información o formular preguntas estandarizadas, aunque tiene límites para reconocer situaciones de riesgo, adaptar una intervención a cada caso y asumir responsabilidad profesional frente a decisiones sensibles.

Las organizaciones que aplican inteligencia artificial confiable tienen 15 veces más probabilidades de lograr un ROI sólido en sus proyectos de IA, según el informe de IDC patrocinado por SAS. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La traducción y la mecanografía ya muestran cambios en Perú

En Perú, el mercado de la traducción ya percibió el impacto de herramientas como el Traductor de Google y otros servicios digitales. Estos recursos redujeron el espacio de trabajo para encargos simples, textos breves y contenidos sin exigencias técnicas o legales. Aun así, los traductores especializados conservan funciones vinculadas con la revisión, la adaptación cultural, la terminología profesional y la validación final de los documentos.

El cambio no implica que toda traducción automática tenga la misma calidad. Los sistemas pueden cometer errores de contexto, confundir términos, omitir matices o trasladar expresiones de forma literal. Por ese motivo, la intervención humana continúa siendo necesaria en contratos, informes médicos, expedientes judiciales, manuales técnicos, textos académicos y comunicaciones institucionales.

También disminuyó la demanda de mecanógrafos y personal dedicado exclusivamente al procesamiento de textos. Programas de dictado, reconocimiento de voz, correctores automáticos y asistentes de escritura asumieron parte de esas funciones. La transformación obliga a quienes trabajaban en estas áreas a sumar capacidades de edición, revisión, control de calidad, organización documental y manejo de herramientas digitales.

Tres ejecutivos analizan informes estratégicos frente a una computadora portátil durante una reunión corporativa sobre gestión de datos.

La ingeniería puede incorporar la IA como herramienta de apoyo

Para estudiantes y profesionales de ingeniería, la inteligencia artificial puede funcionar como un recurso de apoyo antes que como un factor de desplazamiento. En procesos vinculados con automatización industrial, diseño de sistemas y programación de tableros de control lógico programable, conocidos como PLC, estas herramientas pueden ayudar a ordenar información, detectar errores y proponer alternativas de programación.

La responsabilidad sobre el funcionamiento de una planta, una máquina o un sistema eléctrico continúa en manos de profesionales que conocen las condiciones del equipo y los riesgos de cada operación. La IA puede elaborar una primera propuesta, pero el ingeniero debe revisar parámetros, verificar normas de seguridad, interpretar datos del entorno y validar la decisión técnica.

Antonio Manco, periodista especializado en inteligencia artificial, planteó que la preparación profesional debe partir de identificar las tareas repetitivas de cada actividad. El objetivo consiste en detectar qué procesos pueden optimizarse con apoyo tecnológico y cuáles requieren supervisión, criterio o intervención humana.

Una balanza equilibra el trabajo técnico y manual frente al empleo profesional universitario expuesto al impacto de la inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La adaptación profesional pasa por capacitarse y supervisar los resultados

La incorporación de inteligencia artificial en el trabajo exige formación práctica. Los profesionales pueden utilizar estas herramientas para organizar documentos, estructurar borradores, clasificar información, resumir reuniones o automatizar tareas administrativas. Cada resultado requiere revisión, especialmente cuando contiene datos personales, información confidencial, decisiones técnicas o contenidos que puedan afectar a terceros.

La ventaja laboral puede concentrarse en quienes logren integrar estas plataformas a su actividad sin delegar por completo su criterio. Aprender a formular instrucciones precisas, comprobar respuestas, reconocer errores y establecer controles será parte de las habilidades requeridas en oficinas, empresas, instituciones educativas y espacios profesionales.

Una máquina con engranajes rojos emite conexiones hacia cuatro trabajadores que enfrentan crisis en sus respectivos espacios de trabajo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La clasificación de la BLS plantea que el debate no debe limitarse a qué empleos serán sustituidos. La cuestión central está en cómo cambiarán las tareas de cada ocupación y qué capacidades deberán desarrollar los trabajadores para participar en esa transformación. Las próximas proyecciones de empleo de la entidad estadounidense corresponderán al período 2026-2036 y se publicarán en 2027.

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