Poco después de confirmar la liberación del empresario minero Jenss Lara, el ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, debió justificar este lunes la ausencia del titular del Interior, César Astudillo, en el operativo policial desplegado en Trujillo. Consultado por Canal N sobre los motivos de esa falta, el funcionario sostuvo que la decisión respondió a una división de tareas dentro del gabinete de seguridad y no a un alejamiento del ministro del Interior de la crisis desatada por el secuestro.
Luego de la conferencia de prensa en la sede de la Divincri, adonde Belaúnde viajó para anunciar el rescate de Lara y la detención de cinco presuntos integrantes de la organización criminal Los Pulpos, respondió sobre por qué el ministro del Interior no había acompañado el operativo, tratándose de una acción liderada por la Policía Nacional del Perú (PNP), institución que depende justamente de esa cartera.
Belaúnde respondió que Astudillo “ha estado directamente involucrado en otros aspectos de la operación” y remarcó que en las últimas horas se sostuvieron reuniones con la presidenta de la República y el premier para “organizar un sistema de respuesta multisectorial y multidisciplinario” que incluye el fortalecimiento de los sistemas de inteligencia del Estado. Según explicó, su presencia en Trujillo tuvo como objetivo “garantizar el respaldo político” y evitar cualquier obstrucción durante la ejecución del operativo.
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Ante la insistencia sobre a qué tipo de obstrucciones se refería, el ministro citó de manera puntual la geolocalización de llamadas realizadas a través de WhatsApp, un procedimiento que, según dijo, involucra a distintos operadores de telecomunicaciones y requiere que no se produzcan interferencias en el proceso. “Es importante no que se produzcan interferencias ahí”, afirmó, al tiempo que subrayó que el componente de inteligencia resulta “extremadamente relevante” para anticipar movimientos y triangular comunicaciones con rapidez.
El ministro defiende la continuidad del rol de Astudillo en la crisis
Belaúnde insistió en que la ausencia de Astudillo no implicó una exclusión del ministro del Interior de la respuesta estatal frente al secuestro. “No es que él haya estado excluido de la operación ni mucho menos”, sostuvo, y atribuyó la distribución de funciones a una decisión previa dentro del Ejecutivo que asignó distintas responsabilidades a cada cartera involucrada en la crisis de seguridad.
El funcionario también respondió a una pregunta directa sobre si los efectivos policiales sienten el respaldo del titular del Interior pese a su ausencia en Trujillo. “Por supuesto que sí lo sienten”, respondió, y agregó que Astudillo “ha estado al tanto” del desarrollo de las investigaciones, aunque sin precisar en qué consistieron sus tareas específicas durante las horas en que el empresario permaneció cautivo.
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La geolocalización de llamadas, eje del respaldo político reclamado
Durante el intercambio con la prensa, Belaúnde volvió en varias oportunidades sobre la importancia de la tecnología aplicada a la investigación criminal. Explicó que la posibilidad de geolocalizar y triangular llamadas resulta determinante para anticipar los movimientos de los captores y actuar con la celeridad que exigen este tipo de casos, en los que la vida de la víctima depende de la rapidez de la respuesta policial.
El ministro remarcó que ese tipo de gestiones, vinculadas a distintos operadores de telecomunicaciones, requieren de un respaldo político que permita destrabar eventuales trabas administrativas. “Se producen problemas insospechados que requieren el aval y la determinación política para poder avanzar”, señaló, en referencia a las coordinaciones necesarias para que la investigación no se viera interrumpida en momentos críticos del operativo.
Belaúnde se apoyó en las Fuerzas Armadas y no participó de la operación policial
Consultado sobre si acudirá a Trujillo en futuras ocasiones vinculadas a la crisis de seguridad, Belaúnde respondió que su presencia obedeció a una instrucción directa de la presidenta de la República, quien según explicó “lidera y comanda la lucha contra la criminalidad”. El ministro precisó que, desde su llegada a la ciudad, operó en coordinación con el general Mao Córdoba, a cargo de las Fuerzas Armadas en la zona, y no con mandos policiales.
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“Yo no participo de las operaciones policiales”, aclaró Belaúnde, en un intento por delimitar su rol dentro del dispositivo desplegado tras el secuestro de Lara, ocurrido la madrugada del domingo en la avenida Húsares de Junín, donde además murieron cuatro personas que lo acompañaban en el vehículo interceptado por los atacantes. El empresario, vinculado a la comercialización de oro en la provincia de Pataz, permaneció retenido más de 36 horas antes de ser hallado con vida por agentes de la PNP en un sector cercano a Huanchaco.
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