En el marco del mes de la lactancia materna, el doctor Orlando Bayona, especialista del Hospital Arzobispo Loayza, destacó la importancia de iniciar la lactancia materna lo más pronto posible tras el nacimiento, mantenerla de manera exclusiva durante los primeros seis meses y prolongarla hasta los dos años. Esta práctica, según explicó, no solo aporta defensas esenciales, sino que favorece el neurodesarrollo y disminuye la necesidad de consultas por infecciones en emergencias pediátricas.
Bayona sostuvo que la leche materna debe integrarse de forma exclusiva en la dieta del recién nacido durante los primeros seis meses de vida. Una vez cumplido ese periodo, la leche humana no se reemplaza de inmediato, sino que se suma a la alimentación complementaria y sigue formando parte de la dieta del niño hasta por lo menos los dos años. “El destete no debe ser abrupto ni impuesto; debe ser un acuerdo entre la madre y el bebé”, subrayó el especialista del Hospital Arzobispo Loayza.
La composición de la leche materna varía de acuerdo con la edad del niño. Al principio, contiene una concentración elevada de células de defensa y proteínas que resultan fundamentales para el crecimiento y el desarrollo neurológico, además de fortalecer el sistema inmunológico de los recién nacidos. Bayona precisó que estos componentes adaptan sus niveles a las necesidades de cada etapa del desarrollo infantil.
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Recomendaciones médicas y apoyo durante la lactancia
La guía médica vigente respalda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y su continuación hasta los dos años o más, siempre que madre e hijo así lo decidan. El especialista explicó que el comité de lactancia materna del Hospital Arzobispo Loayza acompaña a las madres para que este proceso se lleve a cabo en las mejores condiciones posibles. “El estímulo más importante para aumentar la producción de leche es la succión”, puntualizó Bayona.
Entre las dudas frecuentes de madres recientes destaca la comparación con otras mujeres que logran almacenar grandes cantidades de leche. Frente a esa inquietud, Bayona fue enfático: “No existe el fracaso en la lactancia materna. Cada gota que la madre le da a su bebé es suficiente para mantener los requerimientos”.
El médico recalcó que cada madre y cada bebé tienen un proceso único, por lo que la red de apoyo —compuesta por la familia, la pareja y el personal de salud— cobra un papel central para reducir la inseguridad y la ansiedad que suelen presentarse en las primeras horas y semanas tras el nacimiento.
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Alimentación complementaria y continuidad de la leche materna
Una de las preguntas más frecuentes en torno a la lactancia es si los niños mayores de seis meses pueden seguir recibiendo leche materna, aun cuando ya consumen otros alimentos. Bayona respondió de manera directa: la lactancia materna exclusiva se recomienda hasta los seis meses, a partir de lo cual inicia la alimentación complementaria, pero la leche humana sigue siendo parte fundamental de la dieta del niño.
En este contexto, la introducción de nuevos alimentos no implica la suspensión de la lactancia. El especialista del Hospital Arzobispo Loayza recomendó que la transición hacia el destete sea gradual y consensuada, evitando imposiciones bruscas que puedan afectar tanto a la madre como al bebé.
El hospital también cuenta con un centro recolector de leche materna, donde se reciben donaciones y la leche extraída por madres de bebés hospitalizados, sobre todo en el caso de recién nacidos prematuros, de peso muy bajo al nacer o con enfermedades que les dificultan la alimentación directa al pecho.
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Donación y procesamiento de leche materna
El proceso de donación de leche materna en el Hospital Arzobispo Loayza está diseñado para garantizar la seguridad de los bebés receptores. La leche donada se somete a un circuito de pasteurización en el banco de leche, para luego regresar al centro y ser administrada de forma oportuna a los recién nacidos que lo requieren.
Bayona subrayó el valor de la donación, especialmente para los bebés tan pequeños que no logran prenderse al pecho o no pueden succionar de manera eficaz. En estos casos, la leche donada representa un apoyo vital que contribuye a la recuperación y desarrollo del recién nacido.
El especialista insistió en que donar leche materna puede marcar la diferencia en la supervivencia de los bebés más vulnerables. El hospital prioriza la seguridad y calidad en todo el proceso, desde la donación hasta la administración, para garantizar los mejores resultados posibles.
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Alternativas a la lactancia directa y apoyo emocional
Respecto al uso de biberones, Bayona indicó que, de manera ideal, no se deberían utilizar. No obstante, aclaró que, si se emplean con el debido cuidado, no presentan inconvenientes. Como alternativas, mencionó el uso del vasito y la cucharita, métodos que permiten al bebé activar de manera instintiva el reflejo de succión, deglución y respiración al recibir la leche directamente en la boca.
El mensaje final del especialista estuvo dirigido a las madres que experimentan frustración o ansiedad por la cantidad de leche producida. Bayona afirmó que, incluso en cantidades pequeñas, la leche materna contribuye al crecimiento, desarrollo y fortalecimiento del sistema inmunológico del bebé, además de reducir el riesgo de infecciones respiratorias y gastrointestinales. “Con acompañamiento y continuidad, la producción puede mejorar progresivamente”, concluyó el médico del Hospital Arzobispo Loayza.
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