Los proyectos empresariales y de infraestructura en Perú con déficits en la gestión social y ambiental enfrentan tasas de interés más elevadas y mayores obstáculos para obtener financiamiento internacional, advirtió la Corporación Financiera Internacional (IFC), organismo del Banco Mundial dedicado al sector privado.
Las condiciones para acceder a créditos ya no dependen exclusivamente de la rentabilidad financiera, sino que la sostenibilidad social y ambiental ahora influye de manera directa en las tasas y en la aprobación de los préstamos.
La calidad social y ambiental define el acceso al crédito
Durante el Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026) en Lima, la directora de país de la IFC, Ivana Fernandes Duarte, explicó que la evaluación social y ambiental debe ser parte integral de cualquier proyecto desde su etapa inicial.
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“La preparación social y ambiental no debe comenzar después de que el proyecto ya salga, sino ser parte desde el principio”, afirmó la ejecutiva. Esta condición, recalcó, es determinante en el proceso de análisis y aprobación de financiamiento de la IFC.
Fernandes Duarte detalló que los proyectos que presentan deficiencias en su gestión social o ambiental no solo corren el riesgo de ser rechazados, sino que, en caso de que accedan a financiamiento, lo harán bajo tasas de interés más altas que aquellas ofrecidas a iniciativas con estándares adecuados.
“La calidad de la gestión social y ambiental de un proyecto influye en la decisión de IFC de invertir y en las condiciones de financiamiento, como la tasa de interés”, precisó ante empresarios, autoridades y especialistas reunidos en el evento.
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Proyectos responsables acceden a mejores condiciones
El proceso de “due diligence” de la IFC exige que los proyectos contemplen desde el inicio el diálogo con comunidades locales, la coordinación con los gobiernos subnacionales y la capacidad de los territorios para sostener acuerdos.
“No se puede financiar un proyecto que es deficiente en la parte social y ambiental”, insistió Fernandes Duarte. El organismo internacional exige el cumplimiento de compromisos asumidos y la gestión activa de riesgos sociales y ambientales como requisitos clave para acceder a tasas competitivas.
La ejecutiva subrayó la importancia de estructurar los proyectos no como iniciativas aisladas, sino dentro de estrategias territoriales integrales, que consideren la infraestructura y el fortalecimiento de capacidades locales.
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“En el IFC tenemos normas de desempeño internacionalmente reconocidas como estándares muy altos, que se utilizan globalmente para desarrollar proyectos y que abarcan condiciones ambientales y sociales. Son un buen punto de referencia para preparar un proyecto y aumentar la probabilidad de atraer financiación”, indicó Fernandes Duarte.
El mercado internacional exige proyectos integrados y sostenibles
Para la IFC, los inversionistas internacionales priorizan proyectos que formen parte del desarrollo territorial, generen empleo y aporten beneficios a proveedores locales. La evaluación social y ambiental tiene el mismo peso que la evaluación financiera o técnica al momento de determinar si un proyecto resulta financiable y bajo qué condiciones.
“La evaluación social y ambiental es transversal y tan relevante como la evaluación financiera o técnica para definir si un proyecto es financiable y bajo qué condiciones”, puntualizó la autoridad de la IFC.
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Finalmente, Fernandes Duarte recomendó mantener reglas claras, procesos predecibles y una coordinación sólida entre los distintos niveles del Estado y las empresas. Esto, aseguró, es clave para fortalecer la capacidad local de ejecutar y sostener los acuerdos que permiten acceder a mejores condiciones de crédito.
La representante del Banco Mundial concluyó que sólo los proyectos que cumplen con altos estándares sociales y ambientales pueden aspirar a tasas de interés competitivas y a los recursos financieros del mercado internacional.
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