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¿Los fuertes vientos anuncian un terremoto? Esto dicen el IGP y Senamhi sobre su relación con los sismos en Perú

Además, explicaron por qué octubre es considerado popularmente el “mes de los temblores” y qué dice la ciencia sobre esta creencia

Una ciudad latinoamericana muestra los estragos de un terremoto y vientos intensos con edificios dañados, calles agrietadas y palmeras agitadas bajo un cielo nublado al atardecer. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Alguna vez escuchaste que antes de un temblor hubo fuertes vientos, una lluvia inusual o algún cambio repentino en el clima? Esta creencia forma parte de las conversaciones que suelen aparecer después de un sismo y lleva a muchas personas a preguntarse si estos fenómenos podrían funcionar como una especie de señal de alerta. Pero, ¿qué tan cierta es esta relación?

De acuerdo con información difundida por Agencia Andina, especialistas del Instituto Geofísico del Perú (IGP) y del Senamhi explicaron qué dice la ciencia sobre esta creencia que se mantiene entre la población. La idea de relacionar las condiciones meteorológicas con un próximo movimiento telúrico tiene varios siglos de historia y en el Perú todavía aparece cada vez que un sismo coincide con una jornada de lluvias o fuertes vientos.

La respuesta de los expertos apunta en una misma dirección: las lluvias y los fuertes vientos no permiten predecir un sismo. Los movimientos de la Tierra responden a procesos geológicos y pueden ocurrir en cualquier momento, mientras que las condiciones atmosféricas pertenecen a otra dinámica natural.

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Caída de árbol en los exteriores de Aceros Arequipa, en la Panamericana Sur y Letrero a punto de colapsar en supermercado.

Lluvias y fuertes vientos no anticipan sismos, según expertos del IGP y Senamhi

Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP, explicó, en declaraciones recogidas por el referido medio, que los sismos forman parte de la dinámica y evolución de la Tierra. Por ello, pueden producirse en cualquier momento y lugar del país, sin que exista una determinada estación, mes u hora en la que estos movimientos tengan mayor probabilidad de ocurrir.

Esta explicación también permite poner en perspectiva otras creencias populares, como aquella que considera a octubre como el “mes de los temblores” en Lima. Para el especialista, los sismos no siguen un calendario que permita anticipar su ocurrencia. Una lluvia intensa o una jornada con fuertes vientos tampoco constituye una señal previa de que la tierra vaya a moverse.

La Panamericana Sur permanece bloqueada por el arrastre de lodo y rocas tras un huaico causado por la DANA Aníbal en Arequipa, con vehículos varados. (Diario El Pueblo)

Desde el Senamhi, el especialista Nelson Quispe también descartó, según la información difundida por Agencia Andina, una asociación comprobada entre las lluvias, los vientos y los sismos. Tampoco existe evidencia de que un movimiento telúrico produzca cambios en la atmósfera. Se trata de fenómenos que responden a mecanismos diferentes y cuyo comportamiento debe analizarse por separado.

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La curiosa historia detrás del mito que relaciona al clima con los terremotos

La creencia tiene raíces mucho más antiguas de lo que podría parecer. En la Antigua Grecia, Aristóteles sostenía que los terremotos podían producirse por corrientes de aire o gases atrapados bajo la superficie terrestre. Aunque esta explicación quedó descartada con el avance del conocimiento científico, algunas ideas similares continuaron transmitiéndose entre generaciones.

En el Perú, las características de la costa también favorecieron la permanencia de esta percepción. Los fuertes vientos, las tormentas de polvo y otros cambios ambientales pueden coincidir ocasionalmente con un movimiento telúrico. Cuando ambos acontecimientos ocurren con poca diferencia de tiempo, algunas personas pueden interpretarlo como una relación de causa y efecto.

Terremoto en Ica y Pisco del 17 de agosto de 2007. Foto: archivo

La diferencia está en el origen de cada fenómeno. Los vientos y las lluvias forman parte de los procesos atmosféricos, mientras que los sismos están vinculados con la dinámica geológica y la interacción de las placas tectónicas. Tavera precisó que la ciencia sí permite anticipar determinados escenarios meteorológicos, como condiciones relacionadas con el Fenómeno El Niño o periodos de lluvias capaces de generar huaicos, deslizamientos y crecidas de ríos.

Perú ya registró 543 sismos en 2026: ¿qué significa esta cifra?

Mientras persisten estas creencias, los registros muestran que la actividad sísmica forma parte de la realidad cotidiana del territorio peruano. Entre enero y el 10 de agosto de 2026 se contabilizaron 543 sismos, de acuerdo con información del Instituto Geofísico del Perú difundida por Agencia Andina. Arequipa acumuló 92 movimientos, Lima 66 e Ica 56.

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Los sismos tampoco se distribuyeron de manera uniforme durante el año. Julio fue el mes con mayor cantidad de movimientos, mientras que cerca del 60 % de los eventos registrados ocurrió frente al litoral peruano, donde interactúan las placas de Nazca y Sudamericana.

Esta actividad constante tampoco permite saber cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. El IGP advierte, además, que la magnitud por sí sola no determina el nivel de daño. Un sismo de magnitud 4 puede generar una intensidad de sacudimiento similar a la de uno de magnitud 8 dependiendo de la distancia al epicentro. Por ello, más que buscar señales en el cielo, el viento o la lluvia, la prevención debe concentrarse en la calidad de las viviendas, el tipo de suelo y la preparación ante un sismo.

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