La exprimera ministra Betssy Chávez, quien a inicios de julio recibió el salvoconducto necesario para viajar a México en condición de asilada, reapareció este lunes en distintos puntos turísticos de Ciudad de México, diez días después de abandonar la embajada de ese país en Lima.
Chávez, condenada a 11 años y 5 meses de prisión por el delito de conspiración para la rebelión a raíz del fallido golpe de Estado del expresidente Pedro Castillo (2021-2022), fue fotografiada junto a su allegado, el abogado Raúl Noblecilla, durante un recorrido por la capital mexicana.
Entre los lugares donde fue registrada figuran la Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en Ciudad Universitaria; la Plaza de la Constitución, conocida como el Zócalo, en el Centro Histórico, y el Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la capital.
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“Postales de libertad”, escribió el letrado en las imágenes difundidas en su cuenta de X, antes Twitter, después de que el Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori decidiera otorgar el salvoconducto en cumplimiento de la Convención de Caracas.
Desde noviembre de 2025, la exjefa del Gabinete permanecía en la residencia de la sede diplomática de México en Lima a la espera de una respuesta del Gobierno peruano. Los expresidentes interinos José Jerí (2025-2025) y José María Balcázar (2025-2026) evitaron adoptar una decisión sobre el pedido.
Fue la administración de Jerí la que decidió romper todas las relaciones con México después de conocerse la concesión del asilo a Chávez. Para entonces, los vínculos entre ambos países ya se mantenían a nivel de encargados de negocios.
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Perú había expulsado al embajador mexicano y retirado a su representante en Ciudad de México desde diciembre de 2022, cuando el Gobierno del entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador condenó el encarcelamiento de Castillo y cuestionó la legitimidad de Dina Boluarte como su sucesora.
La reaparición de la exministra se produjo un día después de que el canciller Carlos Espá descartara que la entrega del salvoconducto haya supuesto un cambio en la posición de Fujimori respecto de un eventual indulto a Castillo.
Espá señaló que no había conversado con la mandataria sobre un posible indulto al exmandatario, aunque consideró que ella había dado “señales muy claras” de que no lo hará.
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“El señor Pedro Castillo no está enfermo. El señor Pedro Castillo representa un peligro para la sociedad peruana. No ha mostrado ningún tipo de arrepentimiento”, dijo en diálogo con Panamericana TV.
El canciller también negó que haya existido algún condicionamiento relacionado con Castillo para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Perú y México. “Absolutamente”, respondió.
“Una cosa era el tema de la señora Betssy Chávez, que estaba en la embajada de México, había principios, había un tratado que tenemos que cumplir. Y otra cosa es el señor Pedro Castillo, que se encuentra en la cárcel”, concluyó.
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La exprimera dama Lilia Paredes y los dos hijos de Castillo, contra quien el sistema judicial ha dictado sucesivas ampliaciones de prisión preventiva por casos de corrupción, también permanecen asilados en México.
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