El Instituto Geofísico del Perú (IGP) afirmó este lunes que los terremotos registrados en distintos puntos de Sudamérica en un periodo cercano, como el de magnitud 7,4 ocurrido en Colombia que dejó 132 muertos y 570 heridos, no necesariamente están relacionados entre sí.
El jefe institucional del IGP, Hernando Tavera, precisó en una nota de prensa que cada evento debe analizarse según su ubicación, profundidad, magnitud y origen tectónico.
“Debemos estar preparados ante cualquier emergencia, ya que el Perú es un país altamente sísmico y los efectos de un sismo no dependen únicamente de su magnitud, sino también de factores como la profundidad del evento, la distancia al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones”, señalo
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Asimismo, precisó que la ocurrencia de sismos en distintos lugares y en periodos cercanos no es suficiente para establecer una relación entre ellos.
La actividad sísmica del Perú está relacionada principalmente con la subducción de la placa de Nasca bajo la placa Sudamericana, proceso que ocurre frente a nuestras costas y genera acumulación y liberación de energía en el interior de la Tierra.
Por ello, el IGP mantiene un monitoreo permanente a través del Centro Sismológico Nacional, con el objetivo de fortalecer el conocimiento del peligro sísmico y contribuir a reducir el riesgo de desastres.
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El terremoto que sacudió buena parte de Colombia tiene un origen tectónico distinto al de los sismos registrados recientemente en Venezuela, pese a que ambos alcanzaron magnitudes similares, explicó a EFE Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia.
El epicentro del movimiento se ubicó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, una característica que lo convierte en un sismo de “profundidad intermedia” y explica, en parte, que sus efectos se sintieran en una amplia zona del país.
“Fue un sismo tectónico asociado principalmente a un mecanismo de subducción”, señaló la especialista, quien explicó que Colombia está asentada sobre la placa Sudamericana, en el océano Atlántico.
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La subducción ocurre cuando una placa tectónica se introduce por debajo de otra. En este caso, la placa de Nazca, ubicada en el océano Pacífico, se desplaza debajo de la Sudamericana, acumulando energía que puede liberarse en forma de terremotos de gran magnitud.
“Cuando una placa tectónica se está metiendo debajo de otra se dice que es un sismo de subducción. Entonces se producen, en general, en las costas”, explicó la sismóloga, quien comparó el terremoto colombiano con grandes sismos ocurridos en Chile, Japón y Ecuador.
Los terremotos registrados en Venezuela, en cambio, responden a un mecanismo diferente y no están directamente conectados con el ocurrido en Colombia, pese a que tuvieron magnitudes similares, de 7,2 y 7,4. Según Dionisio, estos movimientos fueron provocados por la interacción entre las placas Caribe y Sudamericana mediante un desplazamiento lateral.
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“Los sismos de Venezuela son sismos más superficiales y tienen que ver con otro mecanismo, que es un mecanismo de rumbo. Este es un sismo más profundo, que es un sismo de subducción”, enfatizó.