Un total de 246 bienes culturales retornados al Perú desde Alemania, Argentina, Bélgica y Estados Unidos fueron verificados por especialistas del Ministerio de Cultura durante una jornada desarrollada en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores. El conjunto incluye piezas arqueológicas de diversas sociedades prehispánicas y una pintura virreinal del siglo XVIII que había sido sustraída de un templo ubicado en Puno.
La recuperación de este patrimonio fue posible a través de diferentes mecanismos, entre ellos devoluciones voluntarias, intervenciones de autoridades extranjeras y acciones destinadas a detectar objetos ofrecidos en subastas o plataformas digitales. Cada pieza fue sometida a un proceso de identificación para determinar su procedencia y características, antes de concretar su retorno al territorio nacional.
Alemania concentra la mayor cantidad de objetos recuperados, con 241 piezas arqueológicas. El lote está integrado por cerámicas, elementos metálicos, instrumentos musicales, fragmentos líticos y textiles vinculados con los estilos Chavín, Paracas, Nasca, Nasca-Wari, Huaura, Wari, Chimú, Chancay, Chuquibamba, Collagua, Moche e Inca.
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Una parte importante de este conjunto llegó al país gracias a ciudadanos alemanes que decidieron entregar voluntariamente los materiales que tenían en su poder. Otros fueron ubicados durante labores de seguimiento a subastas y espacios virtuales dedicados a la comercialización de antigüedades, lo que permitió activar las gestiones correspondientes para conseguir su restitución.
Desde Argentina regresaron dos piezas arqueológicas con características diferentes. Una de ellas es una muñeca de confección moderna elaborada con fragmentos textiles pertenecientes a la cultura Chancay, entregada por iniciativa propia por una ciudadana de ese país. El segundo objeto corresponde a un pie momificado de filiación Paracas, que permanecía expuesto en un museo de Victoria, en la provincia de Entre Ríos, hasta que fue incautado por autoridades policiales argentinas.
En el caso de Bélgica, las autoridades peruanas recibieron un unku tejido perteneciente a la cultura Wari. La pieza había sido puesta a la venta por la empresa DVC Auctions durante una subasta realizada en abril de 2022. Su identificación permitió iniciar las acciones necesarias para evitar que continuara fuera del país.
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Estados Unidos también aportó dos bienes al proceso de repatriación. Uno corresponde a un paño textil de la cultura Chancay, entregado voluntariamente por una ciudadana estadounidense. El otro es la pintura virreinal Tránsito de San José, elaborada durante el siglo XVIII y localizada en la Peyton Wright Gallery, en Santa Fe, Nuevo México.
Esta obra tiene especial relevancia debido a que fue sustraída del Templo de Santa Cruz, situado en el distrito de Orurillo, provincia de Melgar, departamento de Puno. Su ubicación en territorio estadounidense fue posible gracias a la Alerta Virtual de Bienes Culturales Sustraídos emitida por el Ministerio de Cultura, herramienta que permitió advertir a instituciones relacionadas con la prevención y combate del tráfico ilícito de patrimonio.
La revisión estuvo a cargo de profesionales de la Dirección de Recuperaciones, perteneciente a la Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura. El procedimiento se desarrolló junto con especialistas de la Dirección de Protección y Repatriación de Bienes Culturales, dependencia de la Dirección General de Diplomacia Cultural de la Cancillería.
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