Durante el embarazo, algunos cambios en el cuerpo pueden pasar desapercibidos o confundirse con molestias propias de la gestación. Sin embargo, existen condiciones que requieren especial atención, como la preeclampsia, una complicación que puede aparecer luego de la semana 20 de embarazo y que necesita una detección temprana para proteger la salud de la madre y el bebé.
Esta enfermedad está relacionada con un incremento de la presión arterial y puede generar afectaciones en órganos importantes de la gestante. Su identificación depende, en gran medida, del seguimiento médico y de la capacidad de reconocer señales que indican que es necesario acudir a un establecimiento de salud.
El Ministerio de Salud (Minsa) advierte que los controles prenatales son fundamentales durante toda la gestación, ya que permiten detectar cambios que no siempre son visibles para la madre. En estas evaluaciones, los especialistas revisan la evolución del embarazo y pueden intervenir antes de que aparezcan cuadros más complejos.
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¿Por qué la preeclampsia representa un riesgo durante el embarazo?
La preeclampsia es una alteración que suele manifestarse después de las 20 semanas de embarazo y que afecta principalmente al sistema circulatorio de la gestante. El aumento de la presión arterial puede comprometer el funcionamiento de órganos como los riñones, el hígado y el cerebro, por lo que requiere vigilancia médica.
Uno de los principales desafíos de esta condición es que puede avanzar sin síntomas claros en sus primeras etapas. Por esa razón, las consultas prenatales permiten identificar variaciones en la salud de la madre mediante controles de presión, análisis clínicos y evaluaciones del crecimiento del bebé.
El director de Salud Sexual y Reproductiva del Minsa, Dr. Alexander Villanueva, señaló en diálogo con la Agencia Andina que existen determinados factores que elevan el riesgo de presentar esta complicación. Entre ellos se encuentran la obesidad, el sobrepeso, la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades renales y los antecedentes de preeclampsia.
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También requieren mayor vigilancia las embarazadas que esperan más de un bebé, quienes tienen menos de 18 años, superan los 35 años o atraviesan su primer embarazo. En estos casos, el acompañamiento del personal de salud permite realizar un monitoreo más cercano.
Síntomas de la preeclampsia
Aunque algunas molestias pueden parecer comunes durante el embarazo, ciertos cambios repentinos pueden indicar la presencia de preeclampsia. Reconocer estas manifestaciones ayuda a buscar atención a tiempo y evita esperar a que la condición avance.
Entre los principales síntomas de alerta se encuentran:
- Dolor de cabeza fuerte y frecuente: especialmente cuando aparece de forma persistente y no mejora.
- Problemas de visión: como visión borrosa, manchas o cambios repentinos en la capacidad visual.
- Inflamación inesperada: hinchazón en el rostro, manos o piernas que aparece de manera repentina.
- Dolor en la zona superior del abdomen: una molestia que requiere valoración por un especialista.
- Dificultad para respirar: un signo que puede estar asociado a complicaciones durante el embarazo.
- Menor movimiento del bebé: cualquier cambio en la actividad habitual del bebé debe ser comunicado al médico.
Ante cualquiera de estas señales, la gestante debe acudir a un centro de salud para una evaluación. La atención temprana permite determinar la causa del malestar y establecer las medidas necesarias para continuar con un embarazo seguro.
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La prevención empieza con controles médicos y seguimiento constante
La mejor estrategia frente a la preeclampsia es la prevención mediante controles periódicos. Durante las consultas prenatales, los profesionales pueden identificar cambios en la presión arterial, realizar pruebas de laboratorio y revisar el desarrollo fetal.
Además del seguimiento médico, existen acciones que favorecen una gestación saludable. Mantener una alimentación equilibrada, controlar enfermedades previamente diagnosticadas y cumplir con las indicaciones del especialista forman parte de los cuidados recomendados para reducir riesgos.
El embarazo requiere atención permanente y comunicación con el personal de salud ante cualquier cambio. Identificar los factores de riesgo y reconocer los signos de alarma de la preeclampsia permite actuar de manera oportuna y mejorar las condiciones tanto para la madre como para el bebé.
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