El accidente de una avioneta turística en Nasca que dejó trece víctimas fatales reabrió el debate sobre la seguridad aérea en los vuelos sobre las Líneas de Nasca y puso en foco la pregunta central: quién debe encargarse del mantenimiento de las aeronaves que transportan a cientos de visitantes al año en una de las zonas más emblemáticas del turismo peruano. De acuerdo con el alcalde de la ciudad, Jorge Bravo, la responsabilidad recae de manera exclusiva en la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), entidad estatal adscrita al Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Las competencias estatales y locales en la supervisión de vuelos turísticos
En una entrevista televisiva a Exitosa, Bravo precisó que la municipalidad de Nasca no interviene ni en la supervisión ni en la autorización de vuelos turísticos. “La municipalidad provincial no tiene capacidad ni competencia para supervisar el estado de las avionetas, otorgar autorizaciones, fiscalizar a las empresas o revisar el mantenimiento de las naves”, afirmó el alcalde. Según su versión, la DGAC es la encargada de todas las tareas asociadas: monitoreo de las empresas, revisiones técnicas de las aeronaves, otorgamiento de autorizaciones y concesiones.
El funcionario sostuvo de forma categórica que la vigilancia y el control del estado de las naves corresponde exclusivamente a la autoridad aeronáutica estatal. “Es responsabilidad de ellos”, enfatizó Bravo, al ser consultado sobre el organismo responsable de garantizar que las aeronaves turísticas operen bajo condiciones seguras. Aclaró que la intervención municipal se limita a observaciones vinculadas al aeropuerto local, como la limpieza de la pista y cuestiones ambientales, y a responder a reportes sobre el aeródromo en lo que respecta a competencias estrictamente locales.
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Operativo de emergencia y traslado de víctimas tras el accidente
Tras el siniestro, la zona fue acordonada y quedó bajo custodia policial. Los cuerpos, sin identificar al momento de las declaraciones, fueron trasladados a la morgue de Ica por orden del fiscal de turno y numerados del uno al trece. La municipalidad activó de inmediato la plataforma de defensa civil, que integró a bomberos, personal de serenazgo, el hospital local y la Policía Nacional. Este operativo se desplegó cuando la aeronave ya se encontraba consumida por las llamas, según relató el propio Bravo.
En sus declaraciones, el alcalde remarcó que la municipalidad solo tiene injerencia sobre cuestiones limitadas a la infraestructura y no sobre el control de las aeronaves. Mencionó que otras áreas del Estado tienen a su cargo asuntos como el cableado de alta tensión, cuya supervisión corresponde al Ministerio de Energía y Minas, y no a la administración local.
Bravo insistió en que la ciudad de Nasca requiere un aeropuerto y no solo un aeródromo, como parte de una estrategia para mejorar la seguridad y la infraestructura turística. Explicó que existe un proceso de saneamiento físico-legal del terreno destinado a ese proyecto, que permanece pendiente de resolución en la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales y sujeto a observaciones del Ministerio de Cultura. “Nasca necesita un aeropuerto, pero el trámite está entrampado en distintas instancias estatales”, expresó el alcalde.
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Empresas operadoras y antecedentes de accidentes en la región
En la zona de Nasca operan actualmente siete empresas locales con avionetas de ocho pasajeros, según confirmó Bravo. Además, la empresa Aerodiana utiliza aeronaves Gran Caravan que despegan desde Pisco y sobrevuelan las Líneas de Nasca con turistas nacionales y extranjeros. Consultado por los antecedentes de accidentes fatales en la región, el alcalde admitió que han ocurrido en distintos años, incluyendo 2010, 2022 y el reciente caso de 2026, aunque no precisó cifras exactas en su declaración.
El historial de incidentes mortales ha puesto de relieve la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión y la claridad en la delimitación de responsabilidades entre las autoridades estatales y locales. Bravo reiteró que las observaciones realizadas por la municipalidad se han limitado a sus competencias y que el control técnico de las aeronaves y la autorización de los vuelos turísticos corresponden a la Dirección General de Aeronáutica Civil.
El accidente, que provocó la muerte de trece personas, volvió a poner en discusión la seguridad de los vuelos turísticos sobre una de las atracciones más reconocidas de Perú. La repercusión internacional de este tipo de incidentes afecta la percepción del país ante los visitantes extranjeros y nacionales, un aspecto que preocupa a las autoridades locales y nacionales del sector turismo.
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