El ministro de Cultura de Perú, Alberto Beingolea, confirmó que durante su gestión el Lugar de la Memoria (LUM) no será cerrado, esto luego de que varios ciudadanos convocaran a visitas masivas posteriores a la victora de Keiko Fujimori en las elecciones por temor a las intenciones del fujimorismo por modificar la narrativa establecida sobre la participación del Estado en actos de violencia contra civiles durante la época de terrorismo en el país.
En conversación con RPP, el titular del Mincul rechazó que su cartera se convierta en un instrumento de una “batalla cultural” promovida desde sectores de la derecha política del Perú, pero sí indicó que considera que en el Estado hubo una hegemonía de la izquierda y prometió terminar con lo que definió como un “monopolio” en el campo cultural, aunque no brindó ejemplos de alguna de estas expresiones.
Beingolea habló también de una “suerte de hegemonía desde el Estado, patrocinada del Estado”, para introducir ideas que, según sostuvo, “no son necesariamente las ideas mayoritarias del pueblo peruano”.
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El ministro sostuvo que el problema no se resuelve con una inversión del signo ideológico desde el poder. Ante la pregunta sobre cómo reaccionaría si desde el gobierno intentaran usar su cartera para influir en los contenidos culturales, respondió que sería “un error absoluto” actuar del mismo modo que, según él, actuó la izquierda.
Según su definición, algunos sectores “han tomado” espacios del Perú, “uno de ellos concretamente Cultura”, para “tratar de vendernos el discurso único”. En esa misma línea, describió una lógica en la que se establece qué debe considerarse cultura y quién queda fuera de esa categoría.
Una “cultura abierta”
Durante su entrevista con RPP, Alberto Beingolea negó que su propuesta consista en sustituir una línea cultural por otra. “Yo como ministro de Cultura aspiro a que la cultura sea abierta”, señaló. Aunque al ser consultado sobre cuál será la política cultural del Perú, no brindó una respuesta.
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El ministro planteó que el Estado no debe decirle al poeta por dónde tiene que ir ni qué resulta “políticamente correcto”. Su formulación fue que la tarea oficial es “abrir la cancha” y permitir que “la cultura puede fluir”.
Beingolea aseguró que su labor en el Mincul no tratará de imponer una nueva doctrina, sino de “volver a poner las cosas en su lugar”. En esa misma respuesta, añadió que “se acabaron los privilegios de una manera única de pensar”.
El ministro extendió esa crítica a una forma de validación cultural asociada, según dijo, a una estética, un lenguaje y un conjunto de códigos que definirían quién es culto y quién no. “Yo creo en la libertad y a partir de eso creo que la cultura puede fluir”, sostuvo.
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