Es paradójico que el Perú operara uno de los reactores de investigación más importantes de América Latina, desarrollara aplicaciones nucleares para la salud, la agricultura, la industria y el medio ambiente, y formara especialistas con el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pero nunca haya contado con un programa universitario para formar a sus propios ingenieros nucleares.
Durante muchos años enviamos a nuestros mejores profesionales a especializarse en Argentina, Brasil, Francia, Rusia, Estados Unidos, China y otros países. Gracias a ellos el Perú construyó las capacidades científicas que hoy posee. Pero ha llegado el momento de dar el siguiente paso para que nuestros jóvenes puedan convertirse en ingenieros nucleares sin abandonar su país.
Hace unos días, recorriendo los pasillos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, tuve la oportunidad de conversar con un grupo de jóvenes que, probablemente sin saberlo, están haciendo historia y construyendo futuro, son parte de la primera promoción de Ingeniería Nuclear de San Marcos y se preparan para ingresar a los cursos de especialidad.
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Detrás de este gran paso está el trabajo del decano de la Facultad de Ingeniería Electrónica y Eléctrica, Dr. Nicanor Benites, del director de la Escuela Profesional y de un equipo de docentes que entendieron que el país debía dar este salto, pues no solo están formando nuevos profesionales, sino que también están sentando las bases para el futuro desarrollo tecnológico del Perú.
Este esfuerzo académico se ha consolidado con la firma de un convenio marco y otro específico entre la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). Como desafío, queda convertir esos acuerdos en oportunidades concretas para que los estudiantes incorporen a especialistas del IPEN como docentes invitados, promuevan la participación de expertos internacionales mediante los programas de cooperación técnica del OIEA y utilicen los laboratorios especializados y el reactor RP-10 del Centro Nuclear de Huarangal como escenarios permanentes de formación práctica. Se espera que esta cooperación retroalimente a ambas instituciones. La UNMSM utilizará los laboratorios del IPEN como parte de la formación de los futuros líderes del IPEN.
Por su parte, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) desarrolla un estudio de mercado que sustentará la creación de esta nueva carrera profesional. Ese estudio no solo debería limitarse a contabilizar los puestos de trabajo disponibles, sino que también debería responder una pregunta mucho más importante: ¿qué profesionales necesitará el Perú dentro de veinte o treinta años?
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Durante mi visita a la Facultad de Ingeniería Mecánica de la UNI, en el marco de las celebraciones por los 150 años de vida institucional, conocí de primera mano los avances en la propuesta para crear la Escuela Profesional de Ingeniería Nuclear. En la conversación que sostuve con su decano, el Dr. Tito Vílchez, con docentes de la facultad y con especialistas internacionales, entre ellos representantes de la empresa argentina INVAP, especializada en reactores de investigación, concordamos en algo: para alcanzar nuevas capacidades en el campo nuclear debemos priorizar la formación de nuestros profesionales.
Hacen falta profesionales ingenieros nucleares para atender el futuro. Somos un país rico en recursos naturales y se proyectan nuevas oportunidades relacionadas con el uranio, el litio, la producción de radioisótopos para usos médicos, la irradiación de alimentos, la protección ambiental, la seguridad energética y la investigación científica. Adicionalmente, contamos con un marco legal destinado a impulsar el desarrollo de los reactores modulares pequeños (SMR) y microrreactores que abre una nueva etapa para el desarrollo nuclear nacional.
El desarrollo nuclear del Perú no solo se impulsa construyendo nueva infraestructura, sino también cuando un joven decide estudiar ingeniería nuclear convencido de que puede ayudar a construir un país más moderno, más competitivo y con mayores oportunidades para todos.
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Si los estudiantes que hoy ocupan las aulas de San Marcos y, muy pronto, espero también los de la UNI, sean quienes diseñen los reactores del futuro, desarrollen nuevas tecnologías para la salud, fortalezcan la seguridad energética, impulsen la innovación industrial y hagan que el Perú participe con mayor protagonismo en la economía del conocimiento, el futuro es esperanzador.
Para conocer más sobre la importancia de las aplicaciones de la energía nuclear en nuestro país y sobre la formación de nuestros profesionales en ese campo, se ha organizado un gran foro nacional que reunirá a especialistas de la medicina, la agricultura, la minería, la industria, la energía, la defensa, el medio ambiente y la academia. Su propósito será demostrar, con evidencia técnica y experiencias concretas, que el Perú necesita formar más ingenieros nucleares para responder a los desafíos de las próximas décadas.