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Un aula tecnológica para 151 niños en Independencia: la brecha digital también se juega fuera del colegio

Más de un centenar de menores en vulnerabilidad podrán formarse de manera continua en alfabetización digital, pensamiento crítico, creatividad y navegación segura, en un ambiente equipado con apoyo privado, informó el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables

Joven sentado de espaldas usando una laptop Dell abierta en la página de inicio de Microsoft Bing. Sus manos están sobre el teclado y el touchpad
La brecha digital también afecta a los niños que no usan una computadora con regularidad ni reciben orientación para navegar de forma segura. (MIMP)
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Para muchos escolares, usar una computadora es parte de la rutina. Para otros, sigue siendo una oportunidad ocasional: depende de si hay un equipo en casa, conexión disponible o alguien que pueda acompañarlos en el uso de herramientas digitales. La brecha no está solo en conectarse, sino en aprender a usar la tecnología para estudiar, crear, buscar información y resolver tareas cotidianas.

Esa diferencia se vuelve más visible entre niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, para quienes los espacios comunitarios pueden ser una de las pocas puertas de acceso a recursos digitales. En Independencia, 151 menores tendrán ahora un aula tecnológica permanente en el CEDIF Tahuantinsuyo, donde participarán en actividades de alfabetización digital, creatividad y uso seguro de la tecnología.

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El nuevo espacio responde a una necesidad básica, pero todavía desigual: que niños y adolescentes puedan usar computadoras de manera regular, sin que esa posibilidad dependa únicamente de los recursos disponibles en casa.

Cuatro personas con vestimenta formal frente a una placa conmemorativa en una pared de ladrillo. Sujetan una cinta blanca y roja
La Ministra de la Mujer, Edith Pariona, junto a otras autoridades, inaugura el aula tecnológica del CEDIF Tahuantinsuyo en Independencia. (MIMP)

Tecnología fuera del colegio

El CEDIF Tahuantinsuyo atiende directamente a 64 niñas, niños y adolescentes de 2 a 17 años en situación de vulnerabilidad y riesgo de desprotección familiar, además de 50 familias. Con sus servicios de extensión en El Ermitaño y IV Zona Tahuantinsuyo, también en Independencia, la cobertura llega a 151 menores y 112 familias.

La ministra de la Mujer, Edith Pariona, sostuvo durante la ceremonia que “invertir en tecnología para la niñez y adolescencia es invertir en igualdad de oportunidades”. Según señaló, el aula busca fortalecer la ciudadanía digital y ampliar las oportunidades educativas de los menores atendidos por el CEDIF.

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El espacio será incorporado a las actividades del centro con sesiones de alfabetización digital, creatividad y uso seguro de la tecnología.

Mujer de cabello oscuro con blazer negro, blusa blanca y pin de escarapela peruana, habla en un micrófono sobre un podio. Paredes roja con texto y celeste al fondo
El aula tecnológica del INABIF funcionará de manera permanente para impulsar alfabetización digital, pensamiento crítico, creatividad y uso seguro de la tecnología. (MIMP)

El aula funcionará de forma permanente en el CEDIF Tahuantinsuyo. Además, se realizarán capacitaciones para adolescentes orientadas a reforzar el uso educativo de la tecnología y el desarrollo de habilidades digitales.

El espacio fue implementado por el MIMP, a través del INABIF, con equipos, mobiliario y recursos tecnológicos donados por Softtek. Editora Perú también participará en las capacitaciones dirigidas a adolescentes.

Sala con diez estudiantes y siete adultos haciendo pulgar arriba. Computadoras portátiles en escritorios de madera. Pantalla de proyector y logos en la pared
La ministra de la Mujer, Edith Pariona, junto a representantes de la empresa privada e INABIF, posa con estudiantes en la inauguración del aula tecnológica en Independencia, Perú. (MIMP)

La brecha no termina en la conexión

La falta de acceso regular a una computadora no es un problema aislado. En el primer trimestre de 2025, el 58,9% de hogares del país tenía internet, pero solo el 36,8% contaba con al menos una computadora. La diferencia se agranda fuera de Lima: mientras en la capital el acceso a computadoras llega al 55% de hogares, en el área rural apenas alcanza el 8,2%.

El celular ha permitido que más personas se conecten, pero no reemplaza todo lo que permite una computadora. En el mismo periodo, el 79% de la población de seis años a más usó internet y el 89,8% utilizó un teléfono celular. Para revisar mensajes o entrar a redes puede bastar una pantalla pequeña; para escribir trabajos, usar programas, investigar o aprender herramientas digitales, el acceso a un equipo sigue marcando diferencias.

Por eso, un aula tecnológica fuera del colegio puede cubrir una parte concreta de la brecha: ofrecer computadoras, orientación y uso guiado a niñas, niños y adolescentes que no siempre cuentan con esas condiciones en casa.

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