Un contenedor procedente de Camboya llegó al puerto del Callao con un manifiesto de carga que no levantaba sospechas: servilletas de papel. Pero al abrirlo, los agentes de Aduanas de la SUNAT encontraron algo muy distinto. Dentro había 7,5 millones de cigarrillos de contrabando de distintas marcas, sin documentación legal y valuados en más de 8 millones de soles.
Todo comenzó como una inspección de rutina. Al registrar el contenedor, los agentes detectaron una irregularidad en el peso declarado: los números no cerraban para un cargamento de servilletas de papel. Esa discrepancia disparó una revisión manual que terminó por destapar el engaño. Para descartar que el contenedor escondiera otras sorpresas, los agentes desplegaron unidades caninas, que recorrieron el cargamento sin hallar elementos adicionales.
Cómo operan las mafias del tabaco ilegal
La Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) informó que los productos carecían de controles sanitarios y tenían como destino no solo Lima, sino también diversas ciudades del interior del país, lo que amplía el alcance del daño potencial al mercado formal y a la salud pública.
PUBLICIDAD
El hallazgo se enmarca en un patrón extendido en América Latina. Los cargamentos de cigarrillos ilegales de origen asiático —procedentes principalmente de China, Camboya, Corea del Sur e India— circulan por rutas marítimas internacionales y se distribuyen a través de redes criminales que combinan documentación falsa, empresas fachada y puertos de tránsito con controles débiles. El comercio ilícito de tabaco en la región generó pérdidas fiscales superiores a los 6.000 millones de dólares, según estimaciones.
El vínculo entre el tráfico de cigarrillos y el crimen organizado está documentado. La policía internacional precisa que los carteles mexicanos como el de Sinaloa utilizan las mismas rutas y redes del narcotráfico para mover tabaco ilegal.
Un negocio millonario que financia al crimen organizado
Un estudio de KPMG publicado en abril de 2026 reveló que el 31,9% del tabaco consumido en América Latina correspondió a productos ilegales en 2025, equivalente a 77.000 millones de cigarrillos y a una pérdida fiscal estimada de 8.500 millones de dólares en toda la región. Las redes que mueven esos productos operan con la misma lógica que otros mercados ilegales: documentación falsificada, empresas fachada y rutas marítimas diseñadas para evadir controles aduaneros. Una vez en tierra, los cigarrillos se distribuyen en mercados informales de las principales ciudades, donde se venden sin tributar y sin ningún control sanitario.
PUBLICIDAD
La SUNAT ya había registrado operativos similares en el Callao. En octubre de 2022, agentes aduaneros decomisaron más de 8 millones de cigarrillos camuflados en un contenedor declarado como papel tissue con destino a Bolivia, en las instalaciones de DP World Callao. En ese caso, la evasión del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) ascendía a 720.000 soles.
Los especialistas advierten que el tráfico ilegal de cigarrillos no se limita a la evasión fiscal. Financia también otras actividades delictivas como el lavado de dinero, la falsificación y el transporte clandestino de mercadería, lo que convierte cada cargamento interceptado en un eslabón desarticulado de una cadena criminal más amplia.
El Ministerio Público tomó intervención en el caso para iniciar las investigaciones y determinar las responsabilidades penales. El cargamento fue trasladado a los almacenes de la SUNAT mientras avanzan las diligencias.
PUBLICIDAD