Hay algo que probablemente todos hicimos hoy sin pensarlo demasiado. Ver una serie, solicitar un taxi desde una aplicación, hacer una transferencia, pedir un delivery o trabajar desde casa. Son acciones cotidianas, casi automáticas. Pero detrás de cada una hay algo que no vemos: una infraestructura que hace que todo funcione en tiempo real. Esa infraestructura es la nube.
Hace 20 años, acceder a tecnología avanzada estaba reservado para unas pocas empresas. Crear un servicio digital implicaba grandes inversiones y tiempo. Fue entonces cuando empezó a tomar forma una idea distinta: que la tecnología pudiera estar disponible para cualquiera, en cualquier momento, sin necesidad de construirla desde cero. Solo se necesitaba una conexión a internet y una tarjeta de crédito para poder acceder a ella.
PUBLICIDAD
Ese cambio lo transformó todo. Hoy, gracias a la nube, emprendimientos crecen más rápido, empresas locales compiten a nivel global y servicios digitales llegan a más personas. La tecnología dejó de ser una barrera y se convirtió en una oportunidad que transforma industrias completas ofreciéndoles escalabilidad, seguridad y alta disponibilidad.
Hoy estamos en una nueva etapa en la que la inteligencia artificial marca un ritmo de innovación nunca visto, pero hay un punto esencial: para poder aprovecharla verdaderamente se necesita de la nube para así poder procesar datos, entrenar modelos y llevar estas capacidades al mundo real. El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 ubica a Perú en una etapa intermedia en capacidades y adopción, lo que confirma que el país avanza, pero aún con espacio para acelerar.
PUBLICIDAD
Y ahí está lo más interesante. Ya estamos viendo cómo la inteligencia artificial se está integrando a gran velocidad en lo que hacemos, como parte del día a día: herramientas que ayudan a resolver preguntas, decidir mejor, organizar y encontrar soluciones con mayor rapidez.
Sin embargo, 2026 será el año donde veremos el auge de agentes que no solo responden, sino que actúan ejecutando tareas, coordinando procesos y simplificando lo cotidiano. De esta manera, los agentes aportarán velocidad, consistencia y escala mientras las personas contribuyen con contexto, criterio ético y pensamiento estratégico. De hecho, esta tendencia ya se refleja en números, en América Latina, el mercado de agentes de IA pasará de US$390 millones en 2024 a más de US$3.800 millones en 2030, según Grand View Research.
PUBLICIDAD
En los próximos 20 años la nube permitirá a millones de clientes aprovechar la IA generativa, la agentica y el silicio personalizado para resolver los mayores desafíos de la humanidad. Esto empoderará a miles de empresas innovadoras, muchas de las cuales aún no existen, para redefinir lo posible, tal como no habríamos podido imaginar Netflix, Airbnb o el desarrollo de vacunas contra el COVID-19 cuando lanzamos S3 en 2006.