La circulación de scooters eléctricos en Lima Metropolitana vuelve a estar en el centro del debate público tras la difusión de un video en redes sociales que muestra a cuatro jóvenes transitando por la Vía Expresa Javier Prado, una vía restringida para este tipo de vehículos. El hecho, registrado de noche y compartido en TikTok, evidencia no solo la imprudencia de algunos usuarios, sino también las limitaciones en el control y sanción de estas conductas.
“Agarramos toda la avenida, ya que era de noche y no había muchos carros acá”, se escucha decir a uno de los jóvenes en el video viral. La escena refleja una práctica cada vez más común: el uso temerario de vehículos de movilidad personal en vías no permitidas, incluso en contra del tránsito y sin casco de seguridad, exponiendo tanto a los conductores como a terceros a graves accidentes.
Scooters eléctricos: lo que dice la norma y lo que ocurre en la calle
De acuerdo con especialistas en transporte, los scooters eléctricos están contemplados dentro del Reglamento Nacional de Tránsito del Perú como vehículos de movilidad personal. Esto implica que su uso no es libre ni discrecional, sino que está sujeto a reglas específicas.
“Estos vehículos no pueden circular por vías cuya velocidad exceda los 40 kilómetros por hora. Por eso el reglamento indica que solamente pueden circular por calles y jirones”, explicó un especialista al noticiero Buenos Días Perú de Panamericana. Es decir, su tránsito debe limitarse a ciclovías o al carril derecho de vías locales, quedando prohibido su uso en avenidas principales o vías expresas.
Sin embargo, la realidad en las calles dista de lo establecido en la norma. Comerciantes de estos vehículos reconocen que muchos modelos alcanzan velocidades de hasta 50 km/h. “Puedes correr a 25, a 35 o hasta 50. Pero no recomiendo velocidad. Una piedra o manejar con una sola mano puede hacer que el conductor salga volando”, advirtió un vendedor.
Peatones en riesgo
Los principales afectados por estas conductas son los peatones, quienes denuncian situaciones de peligro constante. Una ciudadana relató que estuvo a punto de ser atropellada por un scooter que circulaba en sentido contrario.
“Si yo avanzaba un poco más, me rompía la pierna”, contó. Otros transeúntes coinciden en que estos vehículos suelen desplazarse sin emitir sonido, lo que dificulta advertir su presencia. “No hacen bulla, no tienen timbre ni claxon. A veces no los escuchas”, señaló otro peatón.
Además del riesgo para terceros, los propios conductores de scooters también se exponen a accidentes graves debido a la falta de protección y al uso indebido de vías de alta velocidad.
Falta de fiscalización y vacíos en el sistema de sanciones
A pesar de que la normativa existe, su aplicación enfrenta obstáculos. Según especialistas, uno de los principales problemas es la ausencia de formatos específicos para sancionar a conductores de vehículos de movilidad personal.
“El gran problema en estos casos de fiscalización es que se requieren formatos especiales, tanto para bicicletas como para scooters, que son distintos a los de vehículos automotores”, explicaron. Esta situación limita la capacidad de la Policía Nacional para imponer papeletas.
La responsabilidad de implementar estos mecanismos recae en la Municipalidad Metropolitana de Lima, que debe proporcionar los formatos necesarios para que las autoridades puedan ejercer un control efectivo.
Urge mayor conciencia ciudadana
Mientras las autoridades buscan soluciones administrativas, especialistas coinciden en que el cambio más urgente debe venir desde los propios usuarios. El desconocimiento —o desinterés— por las normas de tránsito podría tener consecuencias fatales.
El uso responsable de scooters eléctricos no solo implica respetar las vías autorizadas, sino también adoptar medidas de seguridad y convivencia vial. De lo contrario, estos vehículos, pensados como una alternativa de movilidad sostenible, podrían convertirse en una amenaza creciente en las calles de Lima.