La campaña electoral peruana se vio sacudida por el fallecimiento del candidato presidencial Napoleón Becerra García en un accidente de tránsito mientras se dirigía a Ayacucho, un hecho que plantea interrogantes inéditos para las autoridades electorales y el propio proceso democrático.
El aspirante del Partido de los Trabajadores y Emprendedores viajaba junto a miembros de su comitiva en un vehículo particular cuando ocurrió el siniestro en la carretera de Rumichaca, apenas dos horas antes de llegar a su destino.
La legislación electoral peruana no contempla de manera expresa un escenario tan extraordinario como el fallecimiento de un candidato a la presidencia en plena campaña.
José Tello, especialista en temas electorales, explicó a Exitosa que el artículo 104 de la Ley Orgánica de Elecciones establece que, ante la pérdida del candidato presidencial, la fórmula completa queda sin posibilidad de continuar.
“Si la candidatura presidencial se declara improcedente, se cae la fórmula presidencial. Si la candidatura presidencial es tachada, se cae la fórmula presidencial. Si hay una renuncia de candidato a la presidencia, se cae la fórmula presidencial. Si hay un retiro de la candidatura del candidato a la presidencia, se cae la fórmula presidencial”, explicó Tello.
Este razonamiento se aplica, de acueerdo al experto, a todos los supuestos donde el postulante principal deja de formar parte de la contienda, ya sea por renuncia, improcedencia, tacha o retiro. “La única que sí afecta es la caída de la fórmula... en este caso, la candidatura a la presidencia es la única que sí afecta a toda la fórmula presidencial”.
En manos del JNE
Sin embargo, según Tello, el marco normativo deja espacio para interpretaciones debido a la falta de disposiciones específicas frente a la muerte de un candidato presidencial. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) posee la potestad de valorar principios como el de conservación del voto y la participación política, lo que podría dar lugar a decisiones excepcionales.
El experto recordó precedentes en los que el JNE optó por soluciones no previstas expresamente en la ley, como el caso de Mario Vizcarra, donde el organismo estableció un parámetro de diez años para rehabilitar candidaturas de personas sentenciadas por delitos de corrupción.
Los antecedentes recientes muestran que, si bien la salida de un vicepresidente no afecta a la fórmula, la exclusión del candidato presidencial sí provoca la caída automática de toda la candidatura.
Casos como los de Vladimir Cerrón en la fórmula de Pedro Castillo, o el retiro de un aspirante a la vicepresidencia con Keiko Fujimori en 2016, no representaron un impedimento para que las listas continúen, ya que la figura presidencial permanecía vigente. Distinto fue el caso de César Acuña en 2016: su exclusión como candidato a la presidencia provocó la eliminación total de su fórmula.
De acuerdo a lo señalado por Exitosa, el debate sobre el futuro de la candidatura de Napoleón Becerra queda ahora en manos del Jurado Nacional de Elecciones, que podría optar por interpretar la ley en sentido estricto y declarar la caída de la fórmula, o bien, aplicar criterios de conservación del voto y participación política para permitir que la lista siga en carrera.
“El Jurado puede decir: ‘Esta fórmula se cae’, o tomar un sentido contrario: ‘Esta fórmula podríamos conservarla’. Pero claro, es una decisión del Jurado”, puntualizó Tello.
Urgencia de un pronunciamiento
La coyuntura resulta especialmente delicada, dado que el plazo para la presentación y modificación de listas ya venció. Según precisó José Tello, tras el 13 de marzo, las listas de candidatos quedan cerradas y solo procede la exclusión por sentencia condenatoria hasta el día previo a las elecciones.
“El único supuesto que rige después del 13 de marzo, treinta días antes de la elección, es la exclusión de un candidato por una sentencia condenatoria, que se puede realizar hasta el día previo a la elección, el 11 de abril. Pero digamos, ya tenemos listas de candidatos definidas”, sostuvo el especialista.
Ante esta situación, el JNE enfrenta la presión de emitir un pronunciamiento inmediato, pues el fallecimiento de Napoleón Becerra deja al Partido de los Trabajadores y Emprendedores y a sus electores en una situación de incertidumbre legal y política.