Ver largas colas de vehículos en los grifos ya se ha vuelto habitual. En San Juan de Miraflores, varios mototaxistas esperaron en vano por GLP. Todos repiten lo mismo: “Nos dicen que ya no hay”. La crisis energética generada por la deflagración en un ducto de Camisea, en Cusco, ha golpeado el abastecimiento y, lamentablemente, la situación no parece tener una pronta solución.
El abastecimiento de GLP en los grifos de Lima no se normalizará en los próximos días, pese a que se espera la llegada de un cargamento de gas importado a mediados de marzo. Carlos Puente, director del consejo directivo de la Asociación de Grifos del Perú, indicó que el primer buque con este combustible arribaría al país entre el 16 y el 17 de este mes, lo que permitiría reabastecer a las principales plantas de almacenamiento de la capital. Sin embargo, el suministro a los grifos recién podría restablecerse después de que ese cargamento sea descargado y distribuido.
“Tenemos conocimiento de que el primer barco de importación estará llegando entre el 16 y el 17 de este mes a Lima para llenar las esferas de Zeta Gas, de Solgas y de Primax”, señaló en entrevista con Exitosa
De acuerdo con el representante del gremio, antes de esa fecha no existe programación de nuevas embarcaciones que transporten GLP hacia Lima, lo que significa que la escasez continuará durante los próximos días. El combustible importado deberá ser descargado en las plantas de almacenamiento y luego distribuido a los camiones cisterna que abastecen a los grifos, un proceso que tomará tiempo antes de que el producto vuelva a estar disponible para los usuarios.
Reducción del suministro de gas afecta a la capital
La escasez de GLP y GNV está relacionada con la reducción del gas disponible en el sistema. Puente explicó que el ducto encargado de transportar el recurso no está operando con normalidad, lo que ha provocado una caída significativa en el aprovisionamiento.
“No están siendo capaces de producir. Con un 70 % menos de aprovisionamiento y con buques que traen gas importado no programados para esta semana, la ciudad prácticamente está desabastecida”, afirmó.
La falta de combustible se refleja en numerosos grifos de la capital, donde los conductores no encuentran GLP para sus vehículos.
Prioridad para el envasado doméstico de GLP
Ante el reducido volumen de gas disponible, las empresas distribuidoras han optado por destinar el combustible principalmente al envasado de balones de uso doméstico. Según Puente, esta decisión busca evitar que los hogares se queden sin la posibilidad de cocinar.
“Y como es lógico y razonable, el poco gas GLP que tienen las empresas de Zeta Gas, Solgas o Primax lo están utilizando para el envasado, para que las amas de casa no se vean en la necesidad de no poder cocinar o tener que hacer algo eléctrico y puedan seguir usando sus cocinas a GLP”, explicó.
Esta prioridad en el uso del combustible ha reducido el volumen disponible para el sector automotor. “Ese es el motivo por el cual no hay GLP en la mayoría de grifos de Lima”, agregó.
Gremio advierte problemas con otros combustibles
Aunque la llegada del buque con GLP podría aliviar parcialmente la escasez, Puente advirtió que el problema energético podría extenderse a otros combustibles que se comercializan en los grifos.
“Pero el problema, no va a ser el GLP y el GNV. El problema real es que pasado esta fecha, probablemente sigan faltando los combustibles líquidos, es decir, la gasolina premium, la gasolina regular y el diésel”, sostuvo.
El representante del gremio explicó que la reparación del ducto no resolverá necesariamente la disponibilidad de estos productos. Además, indicó que la Asociación de Grifos del Perú ya había advertido sobre el riesgo de escasez desde semanas atrás.
“La Asociación de Grifos, desde febrero, viene mandándole cartas al Ministerio de Energía y Minas expresándole nuestra preocupación por la escasez de combustible, por la asignación de cuotas de los proveedores a los grifos y por el alza constante de precios”, señaló.
Sin embargo, según afirmó, hasta el momento no han recibido respuesta ni se han concretado reuniones con las autoridades del sector.
¿Subirá el precio del pasaje?
El aumento reciente del pasaje en el transporte público está ligado, principalmente, al encarecimiento de los combustibles. Así lo explicó Héctor Vargas, dirigente del sector transportista, quien señaló que estos costos dependen del mercado internacional y escapan al control de las empresas.
Según indicó, la mayoría de buses funciona con diésel, combustible que representa entre el 60 % y el 70 % de la flota. “Diésel es casi el sesenta, setenta por ciento”, precisó. Esta fuerte dependencia hace que cualquier variación en su precio impacte directamente en los costos de operación.
Vargas sostuvo que es poco probable que el precio del combustible baje en el corto plazo, por lo que el pasaje difícilmente regresará a su valor anterior. “El precio del combustible no les va a bajar”, afirmó.
En ese contexto, explicó que el aumento reciente de S/0,50 fue una medida inmediata para enfrentar el alza de costos, aunque advirtió que ese ajuste no refleja el impacto real. “Subió el combustible, subimos cincuenta centavos, pero no refleja realmente ese treinta por ciento que debería subir el pasaje”, señaló.
Por ello, el dirigente no descartó que las tarifas puedan volver a incrementarse si los costos continúan en aumento.