La ciudad de Trujillo atraviesa una de las etapas más críticas en materia de seguridad ciudadana, marcada por una alarmante escalada de atentados con explosivos y actos de extorsión.
A tan solo días de las elecciones 2026, la capital de La Libertad se encuentra sumida en una ola de violencia donde la intimidación, el miedo y la impunidad parecen haberse instalado en la vida cotidiana de sus habitantes, tal como se evidencia en los reportes recientes de ataques con dinamita y detonaciones dirigidas contra comercios, eventos y ciudadanos.
Explosión en discoteca
Durante este año, la urbe norteña ha sido escenario de varios incidentes de gran impacto. El más reciente ocurrió el 7 de marzo, cuando una fuerte explosión en la discoteca Dalí, ubicada en el distrito de Víctor Larco Herrera, dejó al menos 33 personas heridas, incluidos menores de edad.
Según las autoridades, la detonación se produjo durante la madrugada, desatando pánico entre los asistentes y provocando una estampida. Las imágenes difundidas mostraron mesas volcadas, vidrios rotos y decenas de heridos que fueron trasladados a centros médicos locales. La Policía y Fiscalía aún investigan las causas de la explosión.
Dinamita destruye local y 25 casas
No es un caso aislado. El 9 de febrero, un atentado con dinamita destruyó completamente un local de eventos en la urbanización Chicago, dejando además 25 viviendas afectadas por la onda expansiva. Los vecinos relataron el terror vivido durante la madrugada, cuando la detonación sacudió varias cuadras y provocó daños severos en puertas, ventanas y estructuras cercanas.
La magnitud del ataque dejó claro el poder destructivo de los explosivos utilizados por las organizaciones delictivas, que han encontrado en la intimidación una herramienta para controlar distintos sectores económicos de la ciudad.
Licorerías atacadas en acciones simultáneas
La situación se agravó aún más en enero, cuando se reportaron ataques simultáneos contra licorerías en diferentes puntos de Trujillo. El 21 de ese mes, dos locales comerciales fueron blanco de explosiones coordinadas, resultando en dos personas heridas y cuantiosos daños materiales. Los propietarios afectados denunciaron recibir amenazas previas, en las que se les exigía el pago de cupos bajo amenaza de volar sus establecimientos.
Las investigaciones policiales apuntan a que estos atentados forman parte de una estrategia sistemática de extorsión, donde los criminales buscan sembrar el terror y obtener rentas ilícitas mediante el uso de explosivos.
Atentado contra bus de Armonía 10
El sector artístico tampoco ha quedado exento de esta ola de violencia. El 19 de enero, la reconocida orquesta Armonía 10 sufrió el ataque a su bus mientras se encontraba estacionado en Trujillo. Una explosión dañó gravemente el vehículo de la agrupación, generando temor entre los músicos y dejando en evidencia el alcance de las amenazas que reciben tanto empresarios como figuras públicas.
La dirigencia del grupo señaló que, semanas antes, ya habían sido víctimas de intimidaciones por parte de extorsionadores que exigían fuertes sumas de dinero a cambio de no atentar contra sus integrantes y equipos
A medida que se acercan los comicios, los ciudadanos viven con la incertidumbre de no saber cuándo ni dónde ocurrirá el próximo atentado. La proliferación de ataques con dinamita y artefactos explosivos ha colocado a Trujillo en el centro del debate nacional sobre la crisis de seguridad. Comerciantes, empresarios y familias enfrentan a diario la amenaza de extorsión en una ciudad que, a pocos días de los comicios, parece haberse convertido en territorio sin ley.