Un video que circula en redes sociales generó profunda indignación en la región Amazonas. Las imágenes muestran la brutal agresión que sufre un niño por parte de su propia madre, un hecho que ha sido denunciado públicamente por familiares del menor y que hoy es investigado por las autoridades.
La denuncia fue realizada contra L.T.T., acusada de haber agredido físicamente a su hijo el lunes 16 de febrero en la localidad de Sawi Entsa, sector Puente Nieva, provincia de Condorcanqui, en el departamento de Amazonas. El registro audiovisual, difundido por miembros de su propia familia, evidencia una situación de violencia extrema y ha causado conmoción por la crudeza de las imágenes.
De acuerdo con los denunciantes, el menor sería víctima de agresiones que estarían afectando seriamente su desarrollo emocional. Señalan que, ante la gravedad de los hechos, decidieron hacer pública la denuncia para que las autoridades competentes intervengan de inmediato y se adopten medidas de protección urgentes.
Asimismo, indicaron que el padre del niño aparentemente desconocía lo que ocurría en el hogar durante su ausencia.
Investigación en curso y protección de la víctima
La mujer denunciada se encuentra sujeta a investigación, aunque hasta el momento no ha sido detenida. En esta nota se omite su identidad, debido a que su exposición pública implicaría también exponer al menor afectado.
El caso ha reavivado la preocupación por la vulneración de derechos de niñas, niños y adolescentes en contextos familiares, así como por la necesidad de una respuesta rápida y efectiva del Estado frente a situaciones de violencia infantil.
Rechazo desde los pueblos indígenas
El Apu Romer Orrego, uno de los defensores más jóvenes de la comunidad indígena Awajún-Wampis, secretario de la Juventud de Nación Awajún y Wampis y representante de la población indígena, rechazó de manera enfática todo acto de violencia contra niñas, niños y adolescentes.
“El maltrato infantil no es una forma de corrección, no es disciplina y mucho menos educación. Es una vulneración grave de derechos que deja heridas físicas y emocionales que pueden marcar de por vida”, sostuvo.
Orrego recordó que la Constitución y las leyes peruanas protegen a la niñez y que tanto el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables como la Defensoría del Pueblo establecen de manera clara que toda forma de castigo físico y humillante está prohibida. “La crianza debe basarse en el respeto, el diálogo y el amor”, enfatizó.
Asimismo, hizo un llamado a fortalecer los valores ancestrales de protección y cuidado dentro de los pueblos indígenas. “Nuestros niños y niñas son el presente y el futuro de nuestras comunidades; no podemos permitir que crezcan en entornos de violencia”, añadió.
El líder indígena exhortó a las autoridades a intervenir de inmediato, investigar los hechos con objetividad y garantizar la protección del menor, priorizando siempre su interés superior. También llamó a madres y padres a reflexionar: educar no es golpear y formar no es humillar. “Que este lamentable hecho nos invite a actuar con responsabilidad y compromiso por una Condorcanqui libre de violencia infantil”, subrayó.
Las graves consecuencias del maltrato infantil
Desde el ámbito de la salud mental, el médico psiquiatra Carlos Bromley advirtió que este tipo de violencia constituye una grave vulneración de derechos. “Es una forma de vulneración de los derechos de los niños y origina graves consecuencias que pueden perdurar incluso toda su vida”, señaló en declaraciones brindadas a La República.
El especialista explicó que la violencia, en cualquiera de sus formas, afecta el bienestar presente y futuro de niñas, niños y adolescentes, perjudicando su salud física y emocional, su desarrollo cognitivo, su autoestima y sus relaciones interpersonales. En los casos más extremos, advirtió, puede provocar discapacidades, lesiones graves o incluso la muerte.
Silencio oficial
Hasta el cierre de esta nota, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables no ha emitido un pronunciamiento público sobre este caso, mientras crece la exigencia ciudadana de una intervención inmediata que garantice la protección del menor y sancione cualquier forma de violencia contra la niñez.