El reclamo llegó en plena emergencia. Frente a un incendio declarado, con explosiones constantes y columnas de humo visibles desde varios puntos de Lima, el comandante Mario Cassareto tomó la palabra y lanzó una pregunta directa: “¿Cómo se le ocurre al peaje cobrar a las cisternas de los bomberos que vienen para controlar el incendio? No los están dejando pasar”. La denuncia no se dio en un despacho ni en una conferencia programada, sino en medio de la presión operativa por abastecer de agua a las unidades que combatían el fuego.
Cassareto, gerente de Gestión de Riesgos y Desastres de la Municipalidad de Lima, relató que los camiones cisterna que acudían en apoyo enfrentaban trabas en la vía de Evitamiento. “Por favor, liberen el pase de las cisternas de agua que requieren los bomberos. Vienen los chóferes a dar el agua y no tienen dinero para el peaje. No los están dejando pasar, eso creo que es inconcebible”, expresó. El pedido apuntó a que se active el protocolo previsto para situaciones críticas.
Ante la consulta sobre una eventual coordinación, respondió: “Estamos comunicando y en un caso de emergencia está establecido que las cisternas de agua pasen de manera inmediata. Estoy en un incendio declarado. Le pedimos a la empresa de peajes que están en la vía de evitamiento que, por favor, liberen el pase de los camiones cisternas que vienen a apoyar al cuerpo de bomberos. Muchas gracias”. Sus palabras pusieron en primer plano la necesidad de liberar el tránsito para asegurar el suministro de agua en un siniestro de gran magnitud.
Incendio en almacén sin autorización municipal
El fuego se desató después de las 9 de la mañana en un local de 2.500 metros cuadrados ubicado en la urbanización El Club Huachipa, en Santa María de Huachipa. Según informó la alcaldesa Jacky Cartolín, el establecimiento no contaba con autorización para operar como almacén. “No es un almacén, no tiene permiso. En esta zona residencial no hay permiso para almacenes. La autoridad municipal no pudo intervenir antes porque no había actividad durante el día, cuando venía el personal de fiscalización nunca los encontraba”, declaró ante la prensa.
La burgomaestre sostuvo que el propietario dio un uso distinto al predio, situado en una zona residencial. De acuerdo con su versión, la falta de actividad durante el día dificultó la intervención municipal previa al incendio.
Un vecino explicó a Canal N que el movimiento en el lugar se concentraba en horario nocturno. “Este almacén estaba lleno de mercadería, hasta tres metros de altura, y tenían techo de eternit. A pesar de ser grande, solo había una puerta de acceso para los camiones que ingresaban y salían”, relató. En el interior se guardaban miles de latas de aerosoles de pintura, quitagrasa y silicona para autos.
Explosiones y despliegue de unidades
La emergencia se volvió visible cuando las latas presurizadas empezaron a salir despedidas por el aire tras una serie de pequeñas explosiones. En cuestión de minutos, la avenida Los Tulipanes quedó cubierta de envases metálicos. Personal de limpieza municipal retiró las latas que cayeron en la vía pública.
Desde el inicio del siniestro, la instrucción fue que ningún bombero ingresara al local debido al riesgo de nuevas explosiones. El ataque al fuego se realizó desde el exterior. Las unidades priorizaron la protección de estructuras colindantes: un colegio de niños especiales, una parroquia y un centro de abastecimiento de balones de oxígeno de la Diris.
El incendio fue clasificado como código 3. Más de 150 bomberos y 20 unidades participaron en las labores de control. De acuerdo con información de los propios equipos de emergencia, no se reportaron personas quemadas ni heridos de gravedad. Solo cuatro personas afectadas por los gases tóxicos.
Mientras las llamas continuaban y el abastecimiento de agua resultaba clave, el reclamo por el paso de las cisternas marcó otro frente en medio de la crisis. Las palabras del comandante Cassareto evidenciaron la tensión entre la urgencia operativa y los procedimientos en carretera, en un escenario donde cada minuto incidía en la contención del fuego.