El arribo de Erick Moreno Hernández, conocido como ‘El Monstruo’, a Lima tras su extradición desde Paraguay marca un punto de inflexión en el combate contra el crimen organizado en el Perú.
Según RPP Noticias, la entrega internacional de este cabecilla de ‘Los Injertos del Cono Norte’ se produce bajo estrictas reglas, enmarcadas en el principio de especialidad.
César Nakazaki, abogado penalista, explicó que este principio restringe el accionar de la justicia peruana, ya que solo podrá procesar al extraditado por los delitos aprobados en la sentencia emitida por las autoridades paraguayas.
“El principio de especialidad dice: la sentencia del país que entrega limita solo los hechos, no el derecho. Perú solo puede procesar por los hechos aprobados en la extradición”, sostuvo Nakazaki en declaraciones recogidas por este medio.
Ante la eventual aparición de nuevas denuncias o víctimas ajenas al expediente original, el Estado peruano deberá gestionar una ampliación formal ante las autoridades paraguayas. “Es caso por caso, víctima por víctima”, añadió el jurista.
El proceso penal que enfrentará Moreno Hernández inicia con la intervención de Interpol, quien actúa como “puente” internacional y cuya responsabilidad termina al entregar al detenido a la Policía Nacional del Perú (PNP). A partir de ese momento, serán los jueces quienes lo sometan a control de identidad y el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) quien defina el penal de reclusión.
Reto en seguridad penitenciaria
La defensa de ‘El Monstruo’ solicitó que se le tome declaración instructiva antes de su ingreso a un penal, alegando riesgo para su vida debido a información sensible sobre policías infiltrados en su organización.
Nakazaki consideró poco ortodoxo ese pedido, aunque reconoció que podría avanzar si la situación de peligro se justifica ante un fiscal y un juez.
“Si él dijera ‘mi patrocinado tiene información de una red de corrupción policial muy grande y temo por su vida si ingresa al penal’, y un fiscal y un juez atienden esa emergencia, podría recepcionar su declaración”, precisó.
El especialista recordó que la legislación peruana contempla beneficios premiales para cabecillas de bandas criminales, siempre que aporten datos corroborables.
Por ello, no se descarta que Moreno Hernández opte por la figura de colaborador eficaz, una posibilidad que podría redefinir el desarrollo del proceso judicial y el desmantelamiento de redes de corrupción.
Mientras tanto, la junta clasificadora del INPE dispuso que ‘El Monstruo’ sea recluido en la Base Naval del Callao, centro de máxima seguridad administrado por la Marina de Guerra del Perú.
Según lo anunciado por Shadia Valdez Tejada, jefa interina del INPE, la medida responde tanto al perfil de peligrosidad del interno como a la gravedad de los delitos imputados. La Base Naval del Callao se ha consolidado como uno de los recintos penitenciarios más estrictos del país, con antecedentes de albergar a figuras como Abimael Guzmán y Víctor Polay Campos.
El retorno de Moreno Hernández ocurre en medio de una crisis institucional en el sistema penitenciario. El INPE enfrenta cuestionamientos por fugas, desorden administrativo e inconsistencias en la gestión de internos.
A esto se suma la reciente renuncia de su jefe y el nombramiento de una autoridad temporal, lo que incrementa la incertidumbre sobre la capacidad del Estado para contener el accionar de organizaciones criminales desde el interior de las cárceles.