La presencia de Melissa Paredes y Anthony Aranda en la llamada casita de Bad Bunny se convirtió en uno de los episodios más comentados tras el reciente concierto del artista. Lejos de una planificación previa, la actriz y su esposo relataron que su ingreso se produjo de manera sorpresiva, impulsado por el propio equipo de producción.
La experiencia fue celebrada con entusiasmo por ambos, quienes compartieron detalles del momento, la cercanía con el cantante y la reacción que generó su participación en un espacio reservado para pocos asistentes. Entre gritos, risas y anécdotas,
Paredes dejó claro que acudió al evento con la única intención de disfrutar, sin imaginar que terminaría protagonizando una escena viral junto al intérprete puertorriqueño.
Un ingreso inesperado y la emoción a flor de piel
Melissa Paredes no ocultó su sorpresa al narrar cómo terminó dentro de la casita, uno de los espacios más codiciados durante el espectáculo. Según contó, no existió invitación formal ni gestión previa. “De verdad que nadie me invitó”, afirmó, al explicar que un integrante del staff se acercó y la señaló directamente para ingresar. Esa decisión, tomada en cuestión de segundos, marcó un antes y un después en su noche.
La actriz relató el episodio con evidente exaltación, recordando cada instante como si se tratara de una escena irreal. La emoción aumentó al notar que Anthony Aranda también fue parte de la experiencia y que ambos compartieron el momento desde una ubicación privilegiada. “No puedo creer que mi esposito le hizo ‘salud’ a Bad Bunny”, expresó, entre gritos y risas, reflejando la intensidad con la que vivió la situación.
Paredes insistió en que su asistencia al concierto no tuvo otra expectativa que la de disfrutar del espectáculo. “Yo me divertí, fui a divertirme”, señaló, descartando cualquier intención de figurar o llamar la atención. En ese sentido, remarcó que su presencia en la casita fue consecuencia del ambiente y de la dinámica propia del evento, donde la producción selecciona a ciertos asistentes desde zonas específicas del estadio.
La espontaneidad del ingreso fue, para ella, uno de los elementos que hizo más especial la experiencia. Sin filtros ni preparación, la actriz se dejó llevar por la euforia del momento y por la cercanía con uno de sus artistas favoritos, a quien aseguró seguir desde los inicios de su carrera.
El saludo de Bad Bunny
Uno de los pasajes más comentados fue la interacción directa entre Anthony Aranda y Bad Bunny. Según relataron ambos, el saludo ocurrió en dos ocasiones, algo que sorprendió incluso al propio Aranda. “No duermo, no duermo”, bromeó el bailarín, al intentar procesar lo vivido durante el concierto.
Melissa Paredes fue enfática al destacar ese momento como uno de los puntos más altos de la noche. “Tu interacción con Bad Bunny lo fue todo”, le dijo a su esposo, resaltando la naturalidad con la que se dio el acercamiento. Aranda explicó que el primer saludo fue breve y espontáneo, mientras que el segundo ocurrió cuando el propio cantante se aproximó nuevamente para repetir el gesto.
El intercambio fue descrito como genuino y sin poses forzadas, un detalle que llamó la atención de quienes presenciaron la escena. Desde la organización del evento, la dinámica de la casita permite este tipo de encuentros, siempre que se mantenga un ambiente distendido y respetuoso. En este caso, la interacción fue interpretada como un reconocimiento espontáneo por parte del artista hacia los asistentes.
Melissa no escatimó elogios al referirse a Bad Bunny, a quien describió con entusiasmo desbordado. “Es hermoso”, comentó, entre risas, generando una respuesta inmediata de Aranda, quien le pidió respeto en tono de broma. El intercambio reflejó la complicidad de la pareja y el clima relajado con el que ambos asumieron la experiencia.
Para Aranda, el momento fue tan intenso que reconoció no haber podido descansar después del concierto. La adrenalina y la sorpresa de compartir un saludo directo con el cantante marcaron una vivencia que, según sus propias palabras, difícilmente olvidará.
Fanatismo y una noche que se volvió viral
Más allá del acceso a la casita, Melissa Paredes aprovechó para reafirmar su admiración por Bad Bunny, a quien dijo seguir desde sus primeros pasos en la música. “Soy fan desde el día uno”, aseguró, al recordar que su gusto por el artista se mantuvo incluso cuando su propuesta generaba rechazo en ciertos sectores del público.
La actriz contó que, antes del evento, expresó su deseo de estar en ese espacio exclusivo, una idea que tomó como una especie de manifestación personal. “Dije: ‘Voy a estar en la casita’, y estuve en la casita”, relató, atribuyendo el resultado a una combinación de entusiasmo, actitud y circunstancias favorables.
El contexto del concierto también jugó un papel clave. Desde zonas cercanas a los sectores preferenciales, el equipo de producción observa a los asistentes y selecciona a quienes podrían integrarse a la experiencia. En ese escenario, Melissa y Anthony se mantuvieron atentos y receptivos, lo que facilitó su elección. Personas presentes en el lugar señalaron que ambos destacaron por su energía y disposición, sin caer en exageraciones.