El anuncio de un nuevo hospital en pleno Vraem ha generado expectativa entre miles de familias que durante años han reclamado mejores servicios de salud en una de las zonas más complicadas del país. El Gobierno Regional del Cusco confirmó que ya cuenta con el expediente técnico aprobado para levantar el nuevo Hospital San Juan de Kimbiri, un proyecto que alcanzará una inversión superior a los S/ 325 millones y que promete cambiar el panorama sanitario para más de 60,000 pobladores de Cusco y Junín. Entre los beneficiados se encuentran comunidades asháninka y machiguenga, históricamente afectadas por la falta de atención oportuna y por la presencia de actividades ilícitas en la zona.
La construcción del nuevo establecimiento no solo significa una obra de infraestructura, sino un avance clave en un distrito declarado en estado de emergencia, donde operativos recientes destruyeron laboratorios vinculados al narcotráfico. Para las autoridades regionales, este proyecto representa una intervención que trasciende lo edilicio: busca marcar presencia estatal en un territorio donde la seguridad, la salud y el desarrollo han permanecido relegados durante décadas.
Qué servicios ofrecerá el nuevo Hospital San Juan de Kimbiri
El futuro hospital brindará una cartera de servicios especializados que incluye consultorios de medicina general, medicina interna, neumología, infectología, pediatría, ginecobstetricia, cirugía general, traumatología, odontología con radiología oral, nutrición y psicología. También contará con áreas clave para atención preventiva como CRED, inmunizaciones, monitoreo fetal, teleconsultorio, estimulación temprana, prevención de tuberculosis y consejería para adolescentes, adultos mayores y pacientes oncológicos.
En cuanto a emergencias, la nueva infraestructura incorporará ambientes para shock trauma, reanimación, observación diferenciada para adultos y niños, y tópicos de atención inmediata. El proyecto contempla además un centro obstétrico con salas de soporte prenatal y puerperal, un centro quirúrgico equipado para intervenciones de alta complejidad y áreas de recuperación posanestésica.
La zona de hospitalización incluirá ambientes modernos adaptados a la normativa del Minsa, lo que permitirá mejorar el flujo de pacientes y garantizar atención integral durante las 24 horas. Esta capacidad es especialmente relevante en un territorio donde los traslados pueden tardar horas debido a la geografía y a la limitada conectividad terrestre.
La población beneficiada abarca a los usuarios de 22 establecimientos de salud en Kimbiri, Pichari, Villa Kintiarina, Villa Virgen, Cielo Punco y Manitea. En el caso de Junín, serán atendidas las comunidades de Pangoa, Río Tambo y Vizcatán del Ene, donde la presencia estatal es mínima y el acceso es, en muchos casos, únicamente por vía fluvial.
Las comunidades asháninka y machiguenga, consideradas entre las más representativas del corredor amazónico sur, figuran entre las más beneficiadas. En estas zonas, el acceso a servicios básicos es limitado y la presión de actividades como tala, minería ilegal y narcotráfico ha generado riesgos adicionales para la seguridad y la salud. Muchas localidades matsigenkas, por ejemplo, solo pueden ser alcanzadas por aire o río, lo que agrava la atención de emergencias y retrasa intervenciones esenciales.
El proyecto hospitalario apunta a cubrir estas brechas y garantizar una atención que hoy resulta inaccesible para miles de familias que viven en las profundidades del Vraem, uno de los territorios más complejos y olvidados del país.
Un hospital estratégico en el corazón del Vraem
El expediente técnico elaborado por el Gore Cusco establece que el Hospital San Juan de Kimbiri se edificará en el sector Palmapata, un terreno de más de 4,800 m², ubicado a 2.6 kilómetros del actual nosocomio. Esta ubicación permitirá reorganizar servicios que hoy funcionan de forma dispersa y en ambientes que no cumplen con la normativa del Ministerio de Salud. La obra tendrá un plazo de ejecución de 900 días calendarios mediante la modalidad de administración directa por contrata.
La iniciativa beneficiará directamente a los habitantes de la Red Kimbiri-Pichari, que agrupa a unas 40,000 personas, y a los usuarios de la Microrred Valle Esmeralda en Junín, que suman casi 20,000 personas. De acuerdo con datos de la Gerencia Regional de Salud y la Diresa Junín, una parte importante de esta población está compuesta por niños, adolescentes y adultos jóvenes, además de comunidades nativas amazónicas que enfrentan limitaciones severas por accesibilidad, aislamiento geográfico y escasa presencia estatal.
El gobernador Werner Salcedo destacó que el proyecto es una obligación para reducir brechas y reforzar la presencia del Estado. “No aceptamos un Vraem sin derechos. Aquí luchamos contra el crimen, pero, sobre todo, por la vida”, declaró. También aseguró que gestiona directamente el financiamiento ante el Ejecutivo para evitar nuevas postergaciones y lograr que la construcción arranque en 2026.