La pediatría es una especialidad médica esencial para el bienestar de niños y adolescentes: se ocupa del seguimiento de su crecimiento, desarrollo, prevención de enfermedades y tratamiento oportuno. En el Perú, según datos del Ministerio de Salud (Minsa), más de 5.6 millones de niños de 0-11 años están afiliados al sistema público de salud y reciben atención de control de crecimiento y desarrollo.
Asimismo, para el Seguro Social de Salud (EsSalud) la especialidad de pediatría es una de las más importantes, dada su cobertura de niños desde el nacimiento hasta la adolescencia. Atender periódicamente y conocer las enfermedades más frecuentes en pediatría ayuda a intervenir de forma precoz y evitar complicaciones.
Las 10 enfermedades más comunes en pediatría
- Infecciones del tracto respiratorio superior (resfriado, gripe, rinofaringitis): son quizá las más frecuentes, especialmente en niños pequeños que están en guardería o colegio.
- Otitis media (infección del oído medio): conjuntamente a infecciones respiratorias, el oído medio es frecuente porque los conductos auditivos infantiles son más cortos y favorecen la acumulación de líquido.
- Gastroenteritis aguda (vómitos, diarrea, infecciones intestinales): muy habitual en centros de cuidado infantil, por virus como rotavirus.
- Infecciones de vías urinarias (ITU): pueden presentarse en niños y adolescentes y deben ser descartadas ante síntomas como dolor al orinar o mojar la cama.
- Asma infantil y trastornos respiratorios recurrentes: afectan a muchos niños y condicionan calidad de vida, especialmente cuando hay exposición a alérgenos o contaminación.
- Dermatitis atópica, eczemas y otras enfermedades de la piel: trastornos alérgicos o inflamatorios de la piel son comunes en pediatría.
- Infecciones por virus exantemáticos (varicela, sarampión, rubéola, escarlatina, etc.): a pesar de la vacunación es importante reconocerlas y seguir protocolos de prevención.
- Anemia por deficiencia de hierro / desnutrición infantil: en el Perú, por ejemplo, la malnutrición crónica y la anemia en menores de 3 años tienen prevalencia significativa.
- Obesidad infantil y sobrepeso: aunque tal vez no tan antiguamente frecuente, hoy representa un problema importante de salud pública en niños y adolescentes.
- Infecciones respiratorias bajas (bronquiolitis, neumonía): más graves, pueden requerir hospitalización, y son una causa de morbilidad infantil considerable.
Conocer estas enfermedades ayuda a los padres y cuidadores a estar alerta ante signos de alarma y acudir al especialista de pediatría oportunamente.
¿Cada cuánto se debe hacer un chequeo regular en pediatría?
Los chequeos pediátricos periódicos, también llamados controles de Crecimiento y Desarrollo (CRED) en el contexto peruano, son fundamentales. El Minsa realiza campañas de salud infantil que incluyen estos controles. En general:
- En los primeros años de vida (0-2 años) los controles deben ser más frecuentes: cada 2-3 meses, o según lo indique el pediatra.
- Para niños 3-5 años, al menos una vez al año si no hay problemas.
- En la etapa escolar y adolescencia, cada 6-12 meses, especialmente si hay factores de riesgo o enfermedades crónicas. Estos chequeos permiten detectar retrasos en crecimiento, nutrición deficiente, enfermedades silenciosas, vacunaciones incompletas. Es clave mantener las vacunas al día, medir peso/talla, revisar visión, audición, desarrollo psicomotor, higiene bucal y factores de riesgo.
Diferencia entre pediatría y neonatología
La especialidad de pediatría abarca el cuidado médico de niños y adolescentes (desde el nacimiento hasta los 17-18 años), incluyendo prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento del desarrollo. En cambio, la neonatología es una subespecialidad que se concentra exclusivamente en el recién nacido, especialmente los prematuros, con patologías propias del periodo neonatal (primeros 28 días de vida). En otras palabras, la diferencia entre pediatría y neonatología es la siguiente:
- Pediatría: abarca lactantes, niños pequeños, escolares y adolescentes.
- Neonatología: atención especializada en el niño recién nacido, con cuidados intensivos si es necesario, manejo de complicaciones del parto, prematuridad, etc. Ambas trabajan en conjunto: el neonatólogo atiende lo crítico al nacer, luego el pediatra continúa el seguimiento general del menor.