Indignación colectiva ha generado la reacción del representante permanente de Perú ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Gustavo Adrianzén, en la audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la que se evaluó el seguimiento de las recomendaciones al estado peruano que se consignaron en el informe sobre las muertes en protestas.
Y es que, en una actitud totalmente alejada de la diplomacia, Adrianzén perdió los papeles luego de que una mujer presente en la audiencia levantara la voz para acusarlo de mentir ante la CIDH.
En un inicio, el embajador —que estuvo acompañado, presencialmente, de viceministros y, virtualmente, por el ministro de Justicia y representantes de la Fiscalía— intentó guardar la postura y advirtió que la delegación peruana se retiraría de la sesión en caso el incidente no se resuelva.
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Sin embargo, luego explotó y responsabilizó a la ciudadanía de las muertes en las manifestaciones antigubernamentales.
“Ellos son los violentos, ellos son los que ocasionaron las muertes, ellos son los violentos”, fue la iracunda respuesta del representante permanente de Perú ante la OEA. Ello a pesar de que en la sala también estaban presentes víctimas de la represión y deudos de los fallecidos en las protestas.
Rechazo hacía Gustavo Adrianzén
El lamentable comentario de Gustavo Adrianzén no pasó desapercibido. Desde el Congreso, exigen la salida inmediata del representante permanente de Perú ante la OEA.
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Tal es el caso de la bancada de Perú Libre, que rechazó el exabrupto de Adrianzén y aseguró que dicha acción confirma que el Gobierno de Boluarte no cuenta con la predisposición de aplicar las recomendaciones de la CIDH.
“Evidenciar, que Adrianzén Olaya, representante del Perú en la Organización de Estados Americanos (OEA), traslada información falsa respecto a lo ocurrido durante diciembre del 2022 y enero del 2023 en el territorio nacional, motivo por el cual generó incomodidad y rechazo en los familiares de las víctimas de las protestas sociales. Dicha actitud desafiante, demuestra que el régimen de Dina Boluarte, no tiene la mínima intención de implementar las recomendaciones del informe final de la CIDH”, manifestó la bancada.
Por ello, remitieron un oficio al ministro de Relaciones Exteriores, Javier Gonzáles-Olaechea, requiriendo la salida del embajador peruano por perder “el orden, la diplomacia y cordialidad”.
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Asimismo, solicitaron que el canciller sea citado a la Comisión de Relaciones Exteriores para “explicar las medidas adoptadas frente a las irresponsables expresiones del embajador del Perú en la OEA, que deja pésima imagen del país”.
A su turno, la congresista de Cambio Democrático-Juntos por el Perú, Ruth Luque, condenó el silencio de Torre Tagle en relación a la condenable intervención de Gustavo Adrianzén.
“No sorprende que Cancillería guarde silencio por denigrante intervención del embajador Adrianzén hoy en CIDH. El Gobierno de Boluarte siempre ha culpado a las víctimas, con terruqueo y criminalización. Y seguro habrá expresiones miserables para decir que así se representa al país”, expresó Luque.
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Gustavo Adrianzén lamenta los sucesos
La exaltación del representante peruano ante la OEA, así como la de la mujer que lo increpó, fue cuestionado por el comisionado de la CIDH, Carlos Bernal Pulido.
“Este es un diálogo diplomático, de alto nivel, que no se puede dar en el contexto de expresiones de violencia, de insultos ni de reclamos que están por fuera del objeto de esta audiencia. Así que a todos los presentes hago ese llamado a mantener las formas diplomáticas y las formas del diálogo. Las audiencias son espacios de intercambio y de diálogo, no de gritos, violencia, ataques y acusaciones personales o institucionales”, invocó el exmagistrado de la Corte Constitucional de Colombia.
Al final de la audiencia, Adrianzén hizo uso de la palabra para “lamentar los sucesos ocurridos, profundamente”.