El seguro y las empresas

Tener un seguro no induce a las empresas a tomar decisiones más riesgosas, sino que más bien las protege de aquellos baches en el camino que son difíciles de superar.

La lista de riesgos cuando se pone en marcha un negocio puede ser larga. (Andina)

Para nadie es un secreto que la mayoría de las empresas en el Perú son micro y pequeñas (MYPE). Y muchas de ellas no saben que solo la mitad sobrevive al segundo año de haber sido creadas. Las razones de que esto ocurra son múltiples, y podemos dividirlas entre aquellas que no dependen del micro o el pequeño empresario, por ejemplo, los cierres por las protestas o por la pandemia; y otras que claramente dependen de una decisión errada u optimista del emprendedor, por ejemplo, invirtió en un local como para atender a 100 clientes por día y en el primer año la suma de clientes diarios no pasa de los 30.

La lista de riesgos cuando se pone en marcha un negocio puede ser larga, pero hay algunos que el micro y el pequeño empresario puede mitigar, como poner rejas o cámaras para disuadir los robos, y otros riesgos que es más conveniente transferir. Normalmente, estos últimos son riesgos que, de materializarse, son de naturaleza catastrófica para la continuidad de la empresa.

Me refiero a situaciones como un incendio que consuma todo el local o los inventarios por vender, pero también a situaciones más complicadas como que el principal comprador no cumpla con el pago de un gran pedido. Para esas situaciones tiene mucho más sentido contar con un seguro en el que el costo de dicho riesgo sea asumido no con la billetera del mismo emprendedor sino con la de su aseguradora.

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Eduardo Morón es el presidente de la Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG)

Muchas empresas prefieren negar dicha posibilidad y actuar como si algo así nunca les fuera a suceder, y otras prefieren confiar en que sus ahorros o la generosidad de otros serán suficientes para soportar el remezón. Lo cierto es que, si el evento es catastrófico, esas empresas que podían haber sido solventes dejarán de serlo y se sumarán a ese 50% de empresas que no sobreviven.

En ese sentido, la lógica de tener un seguro debería ser la misma de tener el airbag de un automóvil. Hacer empresa significa tomar riesgos. Imagínense la primera vez que piden insumos a un proveedor extranjero con el que nunca habían hecho negocios. Tomando seguros contra esos riesgos, las empresas podrán proteger su capital, lograrán crecer y ser más productivas. Les hará más barato el acceso a financiamiento y podrán seguir desarrollándose.

Tener un seguro no induce a las empresas a tomar decisiones más riesgosas, sino que más bien las protege de aquellos baches en el camino que son difíciles de superar. En estos tiempos muchas cosas inesperadas pasan, y las empresas que quieren crecer deben reflexionar sobre la mejor manera de hacerlo sostenidamente en el complicado camino de hacer empresa en el Perú.

Eduardo Morón, presidente de Apeseg
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