
Hace algunos días, se difundió el informe analizado por Latinometrics, de acuerdo con lo realizado por el Laboratorio de Desigualdad Mundial (World Inequality Lab – WIL inequality). En el estudio se concluyó que Perú es el cuarto país con mayor desigualdad en el mundo, ubicándose por delante de México y detrás de República Dominicana.
Estos datos se revelan en medio de una crisis política y social que atraviesa el país desde hace más de dos meses. Sin embargo, algunos especialistas se mostraron en contra del informe. En ese sentido, Infobae dialogó con el exministro de Economía y director ejecutivo de Videnza Instituto, Luis Miguel Castilla, quien tuvo una posición similar y ofreció algunas cifras, como también opinó cuál es la realidad del país en estos momentos.
—¿Perú es el cuarto país más desigual?
—Es una información que no recoge los índices usuales que miden la desigualdad en ingresos. Miden variaciones en la riqueza, pero el Perú no tiene una medición de riqueza como sí sucede con los países que tienen impuestos a la riqueza. No aplica en nuestro caso, porque, incluso, hacen extrapoblaciones de variaciones y eso en nuestro país no existe.

—¿Cómo se debería medir?
—En el caso del Perú, según los datos del Banco Mundial -que son los relevantes-, si se mide por el coeficiente de Gini, la medida más importante y usada para determinar la desigualdad de ingresos o de gastos, hay por lo menos 30 países más desiguales que nosotros en el mundo.
Y dentro de la región, el coeficiente de Gini es más desigualdad en Colombia, Brasil, Ecuador, Chile, entre otros. Entonces, decir que estamos entre los tres países más desiguales del mundo, basado en el estudio, no es del todo cierto. Más bien, tenemos niveles de desigualdades que cuenta Bolivia, Paraguay y Argentina. El único país que destaca, efectivamente, por tener los menores valores es Uruguay.

—¿Cuánto concentra el decil más rico del Perú en ingresos?
—(Con los datos del Banco Mundial) El 10% más rico del Perú concentra el 33% de los ingresos del país, similar al de Paraguay y Bolivia. Sin embargo, es mucho más bajo que en otros países que concentra una mayor proporción del ingreso. Es decir, en Colombia (42%), Brasil (40%), Ecuador y Chile en 36%.
—Y el más pobre concentra…
—El 10% más pobre del Perú concentra un total de ingresos de 1,7%, que es similar al de Argentina, pero muy por encima de otros países. El más desigual es Colombia con un 0,7% de ingresos que lo obtiene el 10% más pobre. Esa conclusión (del informe de Latinometrics), que el Perú está entre los tres países más desigualdad del mundo, es cerrada.
—¿Perú disminuyó en desigualdad?
—Colombia y Perú son dos países que al comienzo de la década de los 2000 tenían un nivel de desigualdad. Sin embargo, Colombia lo mantuvo e incluso lo subió, mientras que Perú lo bajó de manera importante. En los últimos 15 a 20 años, la desigualdad ha bajado notoriamente en el país.

—¿Cuáles fueron los factores que ayudaron a disminuir en esta comparativa?
—Acá quizás lo más importante tiene que ver el mercado laboral, en Colombia hay mayor desempleo que en el Perú. Otro tiene que ver con la impositiva de impuestos, la carga es mucho más fuerte allá. Eso explica una mayor desigualdad con la nuestra, principalmente. La herramienta más resolutiva e importante de un país son el gasto público y las políticas de transferencias, mucho más que la de impuesto.
—¿Qué estrategias se debe dar en el país para tener menos desigualdad?
—Una sociedad donde haya menos diferencias parte por mejorar la calidad del gasto público. Segundo, no tenemos un sistema de seguridad social que implique que haya cobertura de salud y pensiones efectivas; entonces, tenemos una población vulnerable. El cálculo que (aproximado) se utiliza es que, si la pobreza está en un 25%, pero hay shocks externos como la pérdida de trabajo, ese porcentaje se vuelve a 50% de vulnerable; es decir, el doble.
—¿Por qué?
—En el Perú no tenemos seguro de desempleo para mitigar la caída del ingreso cuando se pierde el trabajo y tener un sistema de protección social o de pensiones. Tenemos un 75% (de la población) que no tiene una pensión.
Están básicamente ligados a su persona, en su calidad trabajador formal, no a su calidad de ciudadano. Y esto es una gran diferencia con países europeos, al margen de que, si trabajan o no, todos los ciudadanos tienen estos derechos desde que nacen. Ellos tienen una institucionalidad más desarrollada.

—¿Cómo es el impacto de los impuestos?
—En los impuestos, el 50% que paga las empresas se evade. En el caso del IGV (Impuesto General a las Ventas), que es el impuesto indirecto que pagan todos los contribuyentes, hay una evasión del 35%; es decir, este porcentaje no paga el IGV.
Hay un problema de incumplimiento que explica por qué el Perú tiene una precisión tributaria relativamente baja. Y si uno mide el nivel de progresividad que tenemos es que los ricos pagan más y los más pobres menos. Lo que tenemos en el caso en el Perú, si bien hay espacio para ganar en progresividad, ya tenemos tasas altas de impuestos; ejemplo, de los países que integran la Alianza del Pacífico, lo mantenemos nosotros.
Entonces, si uno fuese a implementar los impuestos para supuestamente capturar la renta de los ingresos de aquellos que son más ricos, lo que estamos contribuyendo es al incumplimiento. (Este informe) responde a un análisis un tanto falaz.

—¿Perú es un país rico, pero pobre en gestión pública?
—Esto es muy cierto (…) tenemos un problema de recursos que no logramos gastar con calidad. Anualmente, se dejan -de los supuestos que se aprueban- unos 16 mil millones de soles sin ejecutar todos los años. Hay una incapacidad de los tres niveles de gobierno en ejecutar los presupuestos que se aprueban.
Lo más preocupante es que aparte de los problemas de ejecución se suman obras públicas paralizadas, siendo un stock que se vienen acumulando. En la actualidad, suman 25 mil millones de soles o más (…) las razones son por expedientes técnicos deficientes e incumplimiento contraactual de los compromisos que adquieren la entidad pública, que hacen que los proyectos se paralicen.

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