Las dietas veganas para perros y gatos pueden digerirse tan bien como los alimentos con carne cuando están formuladas como nutricionalmente completas, según una reciente investigación publicada en Animals que reunió 31 estudios internacionales realizados entre 2000 y 2025. El trabajo, dirigido por el veterinario y profesor de la Universidad de Griffith Andrew Knight, halló una evidencia más sólida en perros que en gatos.
La evidencia reunida indica que las dietas veganas y vegetarianas para perros y gatos alcanzan una digestibilidad comparable a la de los alimentos con carne si cubren de forma completa las necesidades nutricionales. La revisión encontró además que la base de datos es más consistente en perros, mientras que en gatos todavía es más limitada.
La digestibilidad mide cuánto de los nutrientes presentes en un alimento logra absorber y aprovechar el organismo. La revisión señaló que, en dietas veganas, los valores medios superaron el 80% para materia seca y proteínas, y el 85% para materia orgánica, cifras consideradas óptimas según estándares internacionales.
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El análisis también distinguió entre digestibilidad total del tracto y digestibilidad ileal. Esta última evalúa la absorción al final del intestino delgado y resulta especialmente útil para analizar la disponibilidad de proteínas.
Qué halló la revisión en perros
La investigación reunió 22 estudios centrados en perros, dos en gatos y siete con ambas especies. Entre los ingredientes evaluados figuraron gluten de trigo, proteína de arroz, derivados de soja, guisantes, lentejas, garbanzos, proteína de patata, quinoa y proteínas obtenidas por fermentación microbiana.
Entre los alimentos analizados también hubo productos comerciales vegetales para perros elaborados con guisantes, cebada, avena, aceite de girasol y lentejas. Knight y su equipo señalaron que los resultados refuerzan la viabilidad de las dietas vegetales bien formuladas para la nutrición canina.
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Uno de los resultados destacados fue el rendimiento de la proteína de soja. La revisión la situó como la fuente vegetal de mayor digestibilidad, con valores superiores al 90% para aminoácidos esenciales en la mayoría de los ensayos.
En varios experimentos, esa proteína igualó o superó la absorción de proteínas animales tradicionales, como la de pollo. En cinco estudios que midieron la digestibilidad total del tracto, las dietas veganas superaron el 89% en la absorción de grasa y mantuvieron niveles altos en otros nutrientes clave.
Los resultados coincidieron en pruebas de laboratorio y en ensayos domésticos. En uno de ellos, 61 perros consumieron durante 12 semanas un alimento seco vegano formulado, y todos los parámetros de digestión y absorción de proteínas, grasas y energía superaron el 80%, igualando o superando las cifras observadas en alimentos a base de carne de ave.
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Qué dudas persisten sobre los gatos
La revisión advirtió que la base de estudios específicos en gatos sigue siendo menor. El propio Andrew Knight pidió ampliar la investigación en felinos, sobre todo en gatitos, animales mayores o con problemas de salud.
Los investigadores señalaron además que en gatos conviene vigilar micronutrientes críticos como las vitaminas del grupo B, la taurina y la colina. Entre los estudios de salud a largo plazo recopilados, 12 en perros y al menos cuatro en gatos mostraron resultados iguales o mejores con dietas veganas bien formuladas.
El estudio también recogió un trabajo aislado que detectó un posible déficit de ácido fólico en gatos. Ese trabajo no observó consecuencias clínicas.
Qué recomiendan los investigadores
Knight recomendó a los tutores comprobar que los alimentos vegetales estén etiquetados como nutricionalmente completos. También planteó que las empresas responsables trabajen con especialistas en nutrición veterinaria.
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La revisión pidió además que los fabricantes mejoren la combinación y el procesamiento de ingredientes para reducir factores antinutricionales, como inhibidores de tripsina o fitatos. Esos compuestos pueden interferir en la absorción de nutrientes esenciales.
La evidencia disponible respalda la viabilidad digestiva de estas dietas en perros y apunta en la misma dirección en gatos, aunque con menos respaldo empírico. Antes de extender esa conclusión a todas los animales, los autores plantean reforzar el estudio en felinos y mantener un control estricto de los nutrientes más sensibles.