La convivencia con gatos domésticos es una realidad extendida en millones de hogares de todo el mundo, donde estos animales suelen considerarse miembros de la familia y símbolos de compañía. A pesar de la imagen de seguridad y protección que ofrecen los cuidados veterinarios y el entorno controlado del hogar, nuevas investigaciones ponen en tela de juicio la creencia de que los gatos domésticos que acceden al exterior gozan de mayor salud o libertad sin consecuencias para su entorno.
Un estudio internacional revela que los gatos domésticos expuestos al exterior presentan niveles de infecciones zoonóticas casi idénticos a los de los gatos callejeros, según una investigación dirigida por Amy G. Wilson, de la Universidad de Columbia Británica, y reseñada por StudyFinds. El análisis, basado en datos de más de 174.000 gatos en 88 países, contradice la creencia de que las mascotas de hogar están más protegidas frente a enfermedades que los animales de la calle.
Los gatos domésticos que tienen acceso al exterior enfrentan prácticamente el mismo riesgo de contraer infecciones zoonóticas que los gatos callejeros, independientemente de recibir cuidados veterinarios y alimento regular. Solo los gatos que viven exclusivamente dentro del hogar muestran tasas de infección considerablemente menores.
PUBLICIDAD
Un 62% de los gatos domésticos a nivel mundial deambula sin supervisión, de acuerdo con StudyFinds. Estos felinos presentan tasas de positividad a patógenos prácticamente iguales a las de los gatos callejeros, con porcentajes que rondan el 18% en ambos grupos, frente a un 8% en los gatos domésticos que no salen de casa.
El equipo internacional liderado por Wilson examinó información recopilada desde 1980 y comparó tres grupos: gatos domésticos de interior, gatos domésticos que salen y gatos callejeros. Los resultados confirman que los gatos que acceden al exterior y los callejeros tienen riesgos equiparables.
Tipos de infecciones zoonóticas detectadas en gatos domésticos y callejeros
El estudio identificó 124 especies de patógenos, de las cuales 97 pueden provocar infección zoonótica, es decir, transmitirse de gatos a humanos. Entre los organismos detectados, el parásito Toxoplasma gondii destaca por sus riesgos durante el embarazo humano y posibles efectos neurológicos.
PUBLICIDAD
La probabilidad de portar este parásito es 3,2 veces mayor en gatos domésticos con acceso al exterior en comparación con los de interior. En el caso del nematodo Toxocara cati, el riesgo de infección aumenta casi cinco veces. En ambos casos, no se detectaron diferencias notables respecto a los gatos callejeros.
También se hallaron bacterias como Bartonella, causante de la enfermedad por arañazo de gato, y Leptospira, que se transmite mediante la orina o la sangre de animales infectados. Parásitos del agua, como Giardia y Cryptosporidium, aparecen en proporciones similares tanto en gatos domésticos expuestos al exterior como en gatos callejeros, lo que coincide con las vías de transmisión hídrica.
Uno de los aspectos destacados en StudyFinds es que los gatos que salen al exterior representan un riesgo para la salud pública, incluso para personas que no conviven con ellos. En un municipio de 12.000 hogares, los gatos pueden llegar a depositar hasta 77 toneladas de heces anualmente.
PUBLICIDAD
Cada gramo de heces puede contener cientos o incluso miles de partículas infecciosas que contaminan parques, jardines o areneros de uso público. El contacto entre gatos y personas facilita la entrada de estos agentes patógenos en el entorno familiar.
El informe documenta la presencia de virus como la influenza aviar H5N1 y la rabia en gatos que han interactuado con animales infectados. En lugares como Pensilvania, el riesgo de exposición a la rabia por gatos domésticos es 2,5 veces mayor que el proveniente de la fauna silvestre.
Recomendaciones para dueños
Las autoras del estudio, citadas por StudyFinds, recomiendan restringir el acceso libre de los gatos domésticos al exterior como medida preventiva básica. Subrayan que la vacunación y la desparasitación regular no son suficientes para cubrir toda la variedad de patógenos a los que los gatos pueden estar expuestos fuera del hogar.
PUBLICIDAD
Advierten, además, que el uso excesivo de tratamientos antiparasitarios puede fomentar resistencia en algunos parásitos. Respecto al control de roedores, los hallazgos desestiman la idea de que los gatos libres reducen su número, indicando que la depredación solamente los redistribuye en el entorno.
En cuanto al bienestar felino, el equipo investigador sostiene que limitar los paseos libres no afecta negativamente la calidad de vida de los gatos ni perjudica el vínculo entre estos animales y las personas. La investigación concluye que el acceso libre al exterior para los gatos domésticos no aporta ventajas esenciales en su desarrollo ni en la relación con sus propietarios, lo que invita a reconsiderar los hábitos de convivencia con estos animales.