Claves para que la transición de dejar pañales sea más fácil. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Claves para que la transición de dejar pañales sea más fácil. Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

"Ya es hora de que tu bebé deje los pañales", te dice una amiga. "¿Todavía con mamadera?", te pregunta la vecina. Y sí, cada niño tiene sus tiempos para todo. Por eso es importante que los cambios que vaya a realizar, sean con paciencia, dulzura, comprensión y sobre todo respetando sus momentos.

Dejar la mamadera y los pañales es uno de los cambios más importantes en su vida. Ambos son grandes aliados del pequeño, y lograr que los despida puede resultar una tarea difícil. Principalmente porque, como indica el pediatra Jorge Doroteo Molina, hasta ese momento sólo conoce el mundo de una manera. De golpe debe enfrentarse con nuevas necesidades y aceptar que hay normas que debe comenzar a cumplir.

Cuándo y por qué

*Pañales:

El momento para dejarlos es alrededor de los 2 años para el pis y a los 2 y medio para la caca. El traspaso debe realizarse con paciencia, comprensión, y siempre respetando los tiempos de cada niño. A esa edad comienza a controlar esfínteres e ingresa en lo que se denomina la fase anal (la zona erógena son el ano y la uretra), que se extiende desde los 18 meses de edad hasta los 3 años y medio. Este proceso tiene estrecha relación con un aprendizaje de idas y vueltas, donde aprende la posesión y el desprendimiento, y en la que se genera el desarrollo mental, emocional y social.

*Mamadera:

Debe comenzar a dejarse a partir del año, momento en que muchos niños suelen abandonar la etapa de lactante y la fase oral (la zona erógena es la boca y el bebé recibe la nutrición de la mamá, pero también logra la satisfacción de la experiencia de la succión). "En muchos casos los niños abandonan la mamadera por su propia voluntad. Pero cuanto más demoren en hacerlo, más difícil les resultará encontrarle atractivo a la taza y estarán creando malos hábitos para su desarrollo posterior, como por ejemplo, deficiencias en la alimentación, ya que los fanáticos de la mamadera suelen recibir más cantidad de leche de la que necesitan y a la hora de comer otro alimentos, pierden el apetito", especifica el médico.

Take it easy

Según el médico, estos procesos –en mayor medida el de control de esfínteres–, nos generan mucha ansiedad a los papás. Por eso recomienda que no pongamos expectativas desmedidas ni los presionemos para lograr esa despedida, que seguramente tanto les va a costar.

"Los mayores deben comprender que por ejemplo la mamadera, cumple varias funciones en los más pequeños: les da calma, los ayuda a sentirse protegidos, los alimenta y hasta puede convertirse en su juguete favorito. Es por eso que en muchos casos dejarla atrás puede resultar casi imposible, ya que deben reemplazar un objeto al que ya están acostumbrados, por otro que no manejan", explica el asesor.

Y concluye: "Es importante también, que ni el abandono de pañales ni el cambio de mamadera por vaso o taza, se realicen paralelamente a otro cambio importante para el pequeño, como la llegada de un hermanito, mudanza, o situaciones de estrés"

Al año ya puede empezar a despedirse de la mamadera, y a los 2, de los pañales –Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá
Al año ya puede empezar a despedirse de la mamadera, y a los 2, de los pañales –Foto: Archivo Atlántida / Para Ti Mamá

Un camino: un proceso

Para que la despedida de los pañales y la mamadera sea más llevadero, el Dr. Doroteo Molina brinda una serie de recomendaciones:

*No le des alimentos durante la noche (pecho o mamadera), ya que para muchos niños tomar la leche antes de dormir forma parte del ritual para conciliar el sueño. Podés buscar otras tácticas, como un baño caliente, la lectura de un cuento o música suave que lo serene.

*Limitá la mamadera al desayuno y cena suplantándola por un vaso con pico de pato al principio, y luego pasá a la taza definitiva (la cuál conviene que elija él).

*Dejá que también elija su pelela. Las hay con dibujitos y colores varios.

*Podés plantear ir al baño de manera distendida y como una diversión más. Es decir, que haga uso del baño con el objetivo de comenzar a descubrir para qué sirve y cómo se utiliza.

*Podés hacer el cambio de mamadera a taza como
un juego.

*Usá recompensas. Son muy eficaces. Pueden ser afectivas con abrazos, juegos y cantos.

*Sostené el proceso. Una vez que comenzaste la tarea de retirar el pañal o la mamadera, no dejes de trabajar sobre ese objetivo.

*Que en las últimas 2 horas del día antes de irse a dormir, no ingiera líquidos.

*La mamadera de la noche puede reemplazarse por un baño caliente o un libro, de manera de acompañar al niño al momento del sueño.

Por Gloria Kaspar / Asesoró: Dr. Jorge Doroteo Molina, pediatra del Instituto de Inmuno Oncología Dr. Ernesto J.V. Crescenti, M.N. 50.114.

LEA MÁS: