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Más presión de China en América Latina: intentó frenar una iniciativa legislativa entre Panamá y Taiwán

El régimen de Xi Jinping emitió una queja por la creación del “Grupo Multipartidista de Intercambio Parlamentario” y amenazó a legisladores panameños.

El embajador del régimen chino en Panamá Zhang Xiangyan fue el responsable de la presión sobre los legisladores panameños (Embajada de China en Panamá)

Una vez más, Beijing busca imponer sus propias normas en América Latina. Esta vez fue el turno de Panamá, país que desde hace meses sufre las embestidas diplomáticas y económicas del régimen comandado por Xi Jinping.

Este martes, 46 legisladores panameños -más de la mitad del cuerpo- lanzaron un nuevo grupo interparlamentario con el Poder Legislativo de Taiwán. “Esto marca una postura histórica de solidaridad democrática pese a la creciente presión de Beijing”, subrayó la Alianza Inter-Parlamentaria sobre China (IPAC, por sus siglas en inglés), una institución que agrupa a ediles de todas partes del mundo preocupados por el avance del Partido Comunista Chino (PCC).

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Las presiones se manifestaron de manera brutal contra las autoridades panameñas y los propios legisladores un día antes de que se concretara la iniciativa. Cartas, llamados telefónicos y reuniones de urgencia fueron las desesperadas maniobras que la embajada de China en el país centroamericano intentó para impedirlo.

En la embajada china se enteraron el 7 de septiembre a la noche de la creación de esta asociación y enloquecieron. Buscaron detenerlo por cualquier medio, hasta amenazaron a diputados”, narró una fuente de la diplomacia panameña a Infobae. “Hubo mucha presión, pero al final los diputados no se dejaron doblegar”, agregó.

Una vez consumado el grupo de trabajo por parte de los 41 legisladores panameños, la embajada -conducida por Zhang Xiangyan- emitió un comunicado rabioso en el que expresa su “fuerte descontento y enérgico rechazo”.

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La parte china se opone categóricamente a que países que mantienen relaciones diplomáticas con China desarrollen cualquier forma de contacto oficial con la región de Taiwán. La Asamblea Nacional de Panamá forma parte de las instituciones estatales de Panamá. Por lo tanto, a las instituciones parlamentarias y los diputados les corresponde aplicar de manera plena y precisa la política exterior del exterior del Estado”, dice la epístola.

Y añade: “Exhortamos a los diputados en cuestión a cambiar su postura a la mayor brevedad, atenerse a la política exterior de Estado y a dejar de intervenir en los asuntos internos de China, y cesar de entorpecer y socavar las relaciones entre China y Panamá”.

Pese a que Panamá -bajo el mandato del ex presidente Juan Carlos Varela- dejó de reconocer a Taiwán en julio de 2017, los vínculos entre ambos países permanecen sólidos. Varela tomó la iniciativa de reconocer la política de “una sola China” bajo la promesa del régimen de que lloverían múltiples inversiones y prosperidad para la población.

La Alianza Interparlamentaria sobre China anuncia la creación del primer grupo de intercambio entre Panamá y Taiwán para fortalecer sus relaciones bilaterales. (Infobae América)

Nada de eso ocurrió: Taiwán continúa siendo el mayor inversionista de Asia en Panamá y el séptimo a nivel mundial. En cambio, el régimen de Beijing intentó presionar al gobierno latinoamericano de múltiples maneras para mantener cierto control sobre el canal que une los océanos Atlántico y Pacífico.

De acuerdo a información oficial, las inversiones taiwanesas en ese país ascienden a dos mil millones de dólares y se concentran principalmente en los sectores de transporte y almacenamiento, manufactura, finanzas y seguros, así como comercio mayorista y minorista.

El punto más tirante de las relaciones de ambos se dio en meses recientes, cuando Beijing cuestionó un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Panamá declaró inconstitucional la concesión a Panama Ports Company (PPC), filial del conglomerado hongkonés CK Hutchison. El régimen asiático, desconocedor de la lógica de división de poderes, puso el grito en el cielo y elaboró represalias contra compañías panameñas, además de cuestionar la decisión judicial y acusar al tribunal de actuar por presiones externas.

Panamá no es la Plaza de Tiananmén”, respondió a la embajada china en aquel país el consultor político Elvins Santander. “Aquí las diferencias políticas no se silencian por imposición, ni una representación extranjera puede decidir qué opiniones pueden expresar nuestros diputados, con quién pueden conversar o qué posiciones pueden defender”, comentó.

Más presiones en América Latina

En semanas recientes, diferentes hechos marcaron la política exterior china en la región. Un foro que estaba programado para hacerse en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se suspendió como consecuencia de las presiones de China a las autoridades argentinas.

Por pedido de la embajada del régimen en Argentina, la Cancillería intervino para suspender el acto -programado para el pasado 24 de agosto- en el que se debatiría acerca de los totalitarismos del Siglo XXI. Las instituciones argentinas accedieron.

La embajada china comandada por Wang Wei encontró la excusa perfecta para presionar cuando supo que en el mitin organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) se presentaría Dolkun Isa, uno de los más importantes activistas uigures del mundo, radicado en Alemania. Apenas supieron de su participación, los delegados diplomáticos iniciaron los trámites para intentar censurar la exposición, lo que finalmente consiguieron.

Las maniobras diplomáticas en América Latina para silenciar lo que molesta a Beijing son cada vez más recurrentes. Los países de la región acceden más o menos a esas exigencias. Pero el asunto podría complicarse cada vez más con el tiempo: es que nuevos decretos del PCC y Xi Jinping trascienden sus fronteras y permiten al régimen ejercer su jurisdicción fuera de su país. Presiones que ya comienzan a ser cada vez más frecuentes por estas latitudes.

X: @TotiPI

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