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Panamá acumuló un déficit de $2,642 millones hasta julio

Jubilaciones e intereses presionan las finanzas panameñas pese al aumento de la recaudación

Los ingresos públicos aumentaron 8% por el crecimiento de la recaudación tributaria y los aportes recibidos por la Caja de Seguro Social durante los primeros siete meses. REUTERS/Sukree Sukplang

El déficit del Sector Público No Financiero de Panamá llegó a $2.642 millones entre enero y julio de 2026, equivalente al 2,78% del producto interno bruto. Aunque el resultado mantiene una fuerte presión sobre las cuentas estatales, representa una reducción interanual de $313 millones, o 10,60%.

Durante los primeros siete meses de 2025, el desbalance había alcanzado $2.955 millones y representaba el 3,27% del PIB. La mejora de 0,49 puntos porcentuales estuvo acompañada por un descenso del déficit primario, que pasó de $1.261 millones a $910 millones este año.

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Los ingresos totales del sector público sumaron $8.376 millones hasta julio, con un incremento interanual de $618 millones, equivalente al 8,00%. El avance estuvo impulsado principalmente por las recaudaciones del Gobierno General y por los mayores aportes recibidos por la Caja de Seguro Social.

Los ingresos corrientes del Gobierno General llegaron a $7.920 millones, unos $459 millones adicionales frente al año anterior. Dentro de ese total, el Gobierno Central aportó $4.729 millones, mientras la Caja de Seguro Social recibió $3.060 millones, un aumento del 14,10%.

El Gobierno Central también registró un comportamiento favorable en sus ingresos tributarios, que alcanzaron $3.894 millones y crecieron 5,10%. La mayor contribución provino de los impuestos indirectos, con $1.708 millones, mientras los tributos directos generaron $2.186 millones durante el periodo analizado.

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El ITBMS aplicado a las ventas internas aportó USD 78,3 millones adicionales, convirtiéndose en uno de los principales motores del crecimiento de los ingresos tributarios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los principales motores de la recaudación sobresalió el impuesto a la transferencia de bienes y servicios, cuya modalidad aplicada a ventas internas aumentó $78 millones. El cobro sobre importaciones sumó $29 millones adicionales y el impuesto de inmuebles aportó otros $25 millones.

También crecieron $21 millones los ingresos por transferencia de propiedades, mientras los gravámenes selectivos sobre automóviles avanzaron $15 millones y los aplicados a cigarrillos aumentaron $11 millones. Los peajes vinculados al Canal de Panamá generaron $23 millones más que en 2025.

Ese desempeño contrastó con la caída de 10,30% registrada en los ingresos no tributarios, que quedaron en $930 millones hasta julio. La comparación estuvo afectada por recursos extraordinarios recibidos en 2025 de Tocumen, la Lotería Nacional y otros fondos, que no se repitieron con igual magnitud durante 2026.

Del otro lado de las cuentas, el gasto total del Sector Público No Financiero alcanzó $11.018 millones, un incremento interanual de 2,80%. Los desembolsos corrientes concentraron $9.004 millones, mientras la inversión y otras erogaciones de capital representaron $2.014 millones en los primeros siete meses.

El gasto corriente excluyendo intereses aumentó 4,40% y se situó en $7.272 millones, reflejando las necesidades operativas de las instituciones. La Caja de Seguro Social gastó $2.848 millones, unos $179 millones más, debido principalmente al crecimiento de las jubilaciones y pensiones pagadas a nuevos beneficiarios.

El aumento del número de jubilados elevó los desembolsos de la Caja de Seguro Social, que gastó $2.847 millones entre enero y julio. Archivo

En el Gobierno Central, los servicios personales absorbieron $2,570 millones y aumentaron $131 millones. Las compras de bienes y servicios llegaron a $375 millones, mientras las transferencias bajaron 19,80%, hasta $1.810 millones, por un desembolso extraordinario realizado a la CSS durante 2025.

El servicio de la deuda continuó entre las mayores presiones. Panamá pagó $1.732 millones únicamente en intereses, un crecimiento de $38 millones. De esa suma, $1.497 millones correspondieron a obligaciones externas y $235 millones a compromisos contraídos dentro del mercado local.

Pese al mayor desembolso, el costo promedio ponderado de la deuda pública descendió desde 4,97% en diciembre de 2025 hasta 4,67% al cierre de julio de 2026. La reducción ofrece cierto alivio financiero, aunque el volumen de las obligaciones mantiene los intereses como uno de los gastos más significativos del presupuesto.

La inversión pública, en cambio, mostró una ligera contracción. Los gastos de capital del sector público bajaron $38 millones y quedaron en $2.014 millones, equivalentes al 2,12% del PIB. En el Gobierno Central alcanzaron $1.777 millones, con un crecimiento interanual moderado de $21 millones.

Panamá destinó $1.732 millones al pago de intereses, de los cuales $1.497,1 millones correspondieron a compromisos adquiridos en los mercados internacionales. (Foto: Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá)

El balance del Gobierno Central fue más amplio que el consolidado del sector público: registró un déficit de $3.371 millones, inferior en $536 millones al observado un año antes. El resultado representó 3,54% del PIB, frente al 4,32% de julio de 2025, con una mejora de 0,77 puntos porcentuales.

Para todo 2026, el límite legal del déficit del Sector Público No Financiero es 3,5% del PIB, estimado en $95.102 millones. Esto equivale a un máximo aproximado de $3.329 millones, por lo que el desbalance acumulado hasta julio ya representa cerca del 79,4% del margen autorizado para todo el año.

En términos nominales quedarían alrededor de $686 millones antes de alcanzar ese techo, aunque la trayectoria no puede proyectarse de manera lineal. Cerca del 44,50% de los ingresos anuales suele concentrarse en el último trimestre, cuando ingresan aportes del Canal y dividendos de empresas públicas recibidos principalmente en diciembre.

Esa estacionalidad podría moderar el déficit durante el cierre del año, pero el resultado dependerá de la recaudación efectiva y del ritmo de ejecución presupuestaria. Las pensiones, la planilla, los intereses y las necesidades de inversión seguirán condicionando unas finanzas que, aunque mejoraron frente a 2025, mantienen un espacio fiscal limitado para los próximos meses.

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