Panamá prevé mantener el abastecimiento interno de arroz, al menos, hasta abril del próximo año, pese a la reducción de la superficie sembrada por El Niño y el aumento de los costos agrícolas.
La proyección incluye el inventario disponible, las importaciones autorizadas por contingente y la cosecha que está en marcha, informaron las autoridades agrícolas.
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El Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) elaboró esa estimación a partir de un inventario realizado en junio.
La entidad sumó a ese cálculo las compras externas aprobadas y el volumen esperado del actual ciclo agrícola.
El consumo mensual del país se ubica en alrededor de 778.000 quintales de arroz en cáscara, limpio y seco, según las cifras actualizadas por el MIDA.
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Aparicio sostuvo que el sistema necesita una reserva por encima de la demanda habitual.
“Debemos mantener en inventario por lo mínimo 1,5 millones de quintales”, dijo el funcionario.
Esa reserva contempla el consumo de un mes y una cantidad adicional para responder ante eventuales problemas en la producción nacional o en la disponibilidad del grano.
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El MIDA calcula que el actual año agrícola terminará con cerca de 60.000 hectáreas sembradas de arroz.
La superficie destinada al cultivo bajó en varias zonas del país. La mayor caída se registró en la provincia de Coclé, donde las siembras disminuyeron 60%, de acuerdo con lo señalado por Aparicio.
El descenso superó incluso al observado en el arco seco, una de las regiones más expuestas a los períodos de falta de lluvias.
El director nacional de Agricultura indicó que el resultado en Coclé contrasta con las condiciones de infraestructura de la provincia.
Allí se concentra la mayor cantidad de hectáreas bajo sistemas de riego.
La disponibilidad de esos sistemas puede limitar una parte de los daños asociados a El Niño, aunque no eliminó las dificultades de los productores.
El clima adverso coincidió con gastos vinculados a la guerra y con el encarecimiento de los combustibles.
La reducción de las siembras afectó el volumen previsto de la cosecha, pero la cartera agropecuaria considera que el conjunto de existencias, importaciones y producción permitirá responder al consumo interno durante el período calculado.
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Por otro lado, en Panamá se proyectan perforar cerca de 500 pozos nuevos y ampliar la infraestructura para enfrentar la temporada seca, luego de detectar que una parte de las obras ejecutadas en administraciones anteriores funciona de forma limitada o quedó sin uso.
El plan oficial incluye la perforación de aproximadamente 500 pozos en áreas productivas. El objetivo, de acuerdo a la información, es mejorar el acceso al agua para las actividades agropecuarias durante los meses de menor precipitación.
La institución ya dispone de más de 60 abrevaderos, entre infraestructuras nuevas y espacios rehabilitados. Esas obras están destinadas a garantizar agua para el ganado y otros sectores rurales cuando disminuyen las lluvias.
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Aparicio adelantó que en las próximas semanas llegarán equipos para reforzar la preparación ante la estación seca.
El funcionario planteó que la inversión pública debe apuntar a soluciones que se mantengan operativas con el paso del tiempo.
“Creemos en reservorios de agua que sean lo suficientemente amplios y grandes que resuelvan a futuro la solución”, sostuvo el director nacional de Agricultura.
La propuesta también contempla la creación de distritos de riego en diferentes regiones panameñas. El MIDA asegura que busca, además, acompañar a los productores que realicen inversiones privadas en sistemas destinados a asegurar la disponibilidad de agua.
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La estrategia pretende reducir la dependencia de las lluvias y disminuir la exposición del sector agrícola a los efectos climáticos.
Para la entidad, los reservorios y la infraestructura de riego deben responder a necesidades permanentes, no solo a las urgencias de cada estación seca.
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