El universo empresarial de Panamá presenta una composición donde las microempresas dominan en número, pero tienen un peso reducido en la generación de ingresos y en la contratación de personal.
Según el Directorio de Empresas y Locales del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), en el país existen 75,797 empresas, de las cuales 49,693 se consideran microempresas, ya que facturan hasta $150,000 al año.
Aunque dos de cada tres empresas están en ese segmento, su participación en el empleo es limitada, ya que solo el 12,3 % de los trabajadores del sector empresarial laboran en microempresas, y estas aportan apenas el 1,3% de los ingresos totales, señala la publicación especializada Nexo.
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En contraste, aduce que las empresas grandes son responsables de salarios mensuales que duplican a los de las microempresas.
En agosto de 2022, una microempresa panameña pagaba $641 al mes por empleado, mientras que una grande destinaba $1,293.
Las pequeñas y medianas empresas se ubican entre esos extremos, con remuneraciones de $806 y $983, respectivamente. Esta progresión salarial es gradual, sin saltos abruptos entre categorías.
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Para Nexos, el fenómeno de las microempresas en Panamá refleja una tendencia regional. Agrega que los estudios sobre América Latina muestran que la mayoría de estas unidades económicas “tienen baja probabilidad de convertirse en pequeñas y muy baja de llegar a medianas”. La dinámica más común es la supervivencia sin crecimiento.
Al analizar la estructura por número de empleados, menciona que el panorama es similar. El 78% de las empresas (59,082) cuenta con cuatro trabajadores o menos. Esta característica se traduce en una economía segmentada, donde la mayor parte de las unidades productivas son de muy reducido tamaño.
Junto a este parque empresarial, existe un grupo numeroso de trabajadores por cuenta propia. En septiembre de 2025, las cifras oficiales indican que 618,190 panameños ejercían actividades independientes, lo que representa el 31,4 % de los ocupados. Estas personas no pertenecen a ninguna de las categorías empresariales tradicionales.
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El reconocimiento formal de las microempresas ya tiene un marco establecido en Panamá. El Registro Empresarial de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme) es gratuito y otorga beneficios fiscales, pues exime del impuesto sobre la renta durante los dos primeros años desde la inscripción y del 1% del Fondo Especial de Compensación de Intereses (FECI).
Además, este registro, siempre según Nexo, permite acceder a garantías crediticias mayores. Un emprendedor informal puede optar por una garantía de $2,000; una microempresa formalizada, por $25,000; y una pequeña empresa, por $50,000, si supera $150,000 en facturación anual.
En paralelo, la política tributaria diferencia entre quienes pueden utilizar el facturador electrónico gratuito y quienes deben contratar a un proveedor autorizado.
Desde enero, la Dirección General de Ingresos limita el uso gratuito del sistema a quienes facturen hasta $36,000 anuales y emitan un máximo de 100 documentos al mes. Al superar cualquiera de esos umbrales, es obligatorio contratar un proveedor calificado.
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Ahora, una propuesta de la Federación de Cámaras de Comercio de la República de Panamá (Fedecámaras) busca elevar ese límite a $150,000 anuales, alineándolo con la definición legal de microempresa establecida por la Ley 33 de 2000.
En la actualidad, solo el 24% del rango definido por la ley puede acceder a la facturación gratuita. Si prospera la propuesta, todas las microempresas formales estarían cubiertas.
El perfil de las empresas panameñas, de acuerdo con la publicación, se actualizará con la publicación del VII Censo Nacional Económico, que tomó como referencia el 2024 y se realizó entre junio y diciembre de 2025 sobre 39,168 empresas privadas no financieras.
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Durante el recién finalizado Primer Congreso MiPyME 360, celebrado en Santiago de Veraguas, se aprobó el Manifiesto para el Impulso de las MiPyME, hoja de ruta que contiene peticiones puntuales a las autoridades, al sector bancario y a las grandes empresas.
Entre ellas, destaca la solicitud a la Dirección General de Ingresos para ampliar el acceso al facturador electrónico gratuito.
El acuerdo entre la Ampyme y Fedecámaras sobre crédito y asistencia técnica, anunciado previamente al congreso, aún no ha sido formalizado por ninguna de las partes.
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La estructura empresarial de Panamá está marcada por una mayoría de microempresas y trabajadores por cuenta propia, mientras que el acceso a beneficios y herramientas digitales sigue siendo objeto de debate y actualización normativa.
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