La deuda pública de Panamá cerró julio de 2026 en $61,907 millones, después de aumentar $380.5 millones en un solo mes. El incremento estuvo marcado por una operación con Merrill Lynch-Bank of America, que permitió reemplazar préstamos anteriores y obtener recursos adicionales para cubrir las necesidades del Gobierno.
El saldo había terminado junio en $61,526.8 millones y aumentó 0.6% durante julio. Aunque el desembolso procedente de la banca internacional fue considerable, no todo correspondió a deuda nueva, porque una parte importante se destinó a cancelar anticipadamente obligaciones que Panamá ya mantenía con estas entidades financieras.
Durante julio, Merrill Lynch desembolsó $1,859.9 millones al Estado panameño, según el informe de la Dirección de Financiamiento Público. Al mismo tiempo, el Gobierno pagó $1,292 millones del capital adeudado a la banca comercial externa, por lo que la diferencia explica buena parte del aumento mensual registrado en esta categoría.
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La transacción se originó en el refinanciamiento de dos préstamos contratados en euros y con vencimientos previstos para 2027. El Gobierno decidió sustituirlos antes de que llegara esa fecha, extender los pagos hasta 2031 y fijar las tasas de interés, evitando quedar expuesto a posibles aumentos en el mercado europeo.
La operación completa comprendió 2,400 millones de euros (aproximadamente $2,784 millones) correspondientes a obligaciones anteriores y otros 500 millones de euros (cerca de $580 millones) en financiamiento adicional. Esta última porción representa los recursos nuevos que el Gobierno podrá utilizar para atender necesidades presupuestarias y fiscales durante 2026.
Merrill Lynch International participó como agente coordinador y prestamista, mientras The Bank of New York Mellon actuó como agente de la facilidad. El acuerdo también modificó la forma de cancelar el capital: Panamá comenzará a realizar pagos semestrales desde el tercer año, en vez de enfrentar un solo desembolso elevado al vencimiento.
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Con este movimiento, el saldo de los préstamos directos con bancos internacionales pasó de $9,692.4 millones en junio a $10,302.6 millones en julio. El aumento fue de $610.2 millones, equivalente a 6.3%, y consolidó a la banca comercial como una fuente cada vez más relevante para financiar al Estado.
Si se incorporan los $1,002.9 millones adeudados a bancos oficiales, los compromisos bancarios alcanzaron $11,305.5 millones, poco más del 18% de toda la deuda pública. Los bonos globales todavía representan el componente más grande, con $31,096 millones, pero no registraron nuevas emisiones durante julio.
El Gobierno de José Raúl Mulino ha preferido negociar directamente con bancos antes que regresar al mercado internacional de bonos. La razón principal es el costo: una nueva emisión a cinco años habría pagado alrededor de 5.44%, de acuerdo con los cálculos divulgados por el Ministerio de Economía y Finanzas.
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El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, sostiene que la estrategia permitió reducir el costo promedio de la deuda de 5.39% a 4.66%. La apuesta consiste en obtener préstamos bajo condiciones negociadas mientras las tasas internacionales permanecen elevadas y regresar al mercado de bonos cuando el financiamiento resulte más favorable para Panamá.
Fitch Ratings reconoce que el país ha recurrido a créditos bancarios para cubrir sus necesidades sin emitir nueva deuda internacional desde febrero de 2024. Durante 2025, Panamá consiguió aproximadamente $5,300 millones mediante préstamos en euros y francos suizos, una práctica que continuó con las operaciones ejecutadas este año.
La calificadora, sin embargo, advierte que los préstamos bancarios normalmente tienen plazos inferiores a los bonos colocados en los mercados internacionales. Esa característica concentró pagos importantes en 2027 y 2028, elevando el riesgo de que el Gobierno tuviera que buscar nuevos recursos en poco tiempo para cancelar obligaciones anteriores.
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La renegociación con Merrill Lynch responde directamente a ese problema, porque trasladó los vencimientos hasta 2031. No obstante, la operación no reduce automáticamente el monto que debe Panamá: concede más tiempo, cambia las tasas y distribuye los pagos, mientras incorpora cerca de $580 millones para financiar el presupuesto.
Julio también dejó una fuerte salida de recursos. El Gobierno pagó $2,093.7 millones por capital, intereses y comisiones, de los cuales $1,375 millones fueron destinados a la banca comercial externa. Esa cifra incluye $1,292.3 millones de capital, $60.6 millones en intereses y $22.1 millones correspondientes a comisiones.
Los bonos globales generaron otros $222.5 millones en pagos de intereses, mientras los organismos multilaterales recibieron $106.4 millones. Dentro del país, el Estado desembolsó $345.9 millones por Letras del Tesoro, $40.9 millones por bonos internos y $1.8 millones en intereses correspondientes a los bancos oficiales.
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Pese al aumento general, la deuda interna disminuyó $166.2 millones y terminó en $10,013.7 millones, debido principalmente a los pagos de Letras del Tesoro. La deuda externa, en cambio, creció $546.7 millones y alcanzó $51,893.6 millones, impulsada por el nuevo saldo de los préstamos bancarios internacionales.
El cierre de julio muestra así una fotografía con dos movimientos simultáneos: Panamá pagó obligaciones elevadas, pero también contrató recursos para sustituirlas y financiar el presupuesto. La estrategia con Merrill Lynch alivió los vencimientos cercanos, aunque la deuda total continuó creciendo y quedó a solo $92.7 millones de superar la barrera de $62,000 millones.
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