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Prácticas agrícolas sostenibles buscan disminuir la contaminación de la Bahía de Parita, en Panamá

Avance de la agricultura y la urbanización en la región genera presión sobre los recursos naturales, advierten las autoridades de Ambiente

Generalmente se realizan labores de control y vigilancia dentro de los límites del área protegida de manglares que se encuentra en la bahía. (MiAmbiente)

Las recientes iniciativas para enfrentar la contaminación en la Bahía de Parita apuntan a modificar tanto el uso del suelo como las prácticas productivas en esta zona del Pacífico panameño.

El Ministerio de Ambiente de Panamá, en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo y el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, ha puesto en marcha un proyecto destinado a reducir la contaminación costera y fortalecer la resiliencia local.

La preocupación por el estado de la bahía se ha intensificado tras la confirmación de que la calidad del agua se deteriora por desechos arrastrados desde los ríos La Villa, Parita, Santa María, Río Grande y Antón.

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Los estudios recientes han identificado que esta situación se vincula directamente con el avance de la agricultura y la urbanización en la región, lo que ha generado presión sobre los recursos naturales.

La Bahía de Parita sustenta una red de manglares y ecosistemas ribereños esenciales para la fauna migratoria y la subsistencia de numerosas familias.

Investigadores del Centro de Investigaciones Hidráulicas e Hidrotecnias de la Universidad Tecnológica de Panamá realizan un estudio poblacional y estado del hábitat de cocodrilos en los ríos Santa María, La Villa y Parita. (MiAmbiente)

Frente a este contexto, las autoridades panameñas y sus aliados internacionales buscan fortalecer el ordenamiento territorial y promover alternativas que permitan conservar el agua y los suelos sin comprometer la producción local.

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El proyecto, bajo la ejecución del Centro Regional Ramsar para el Hemisferio Occidental (CREHO), pretende involucrar a productores, comunidades y autoridades en la búsqueda de soluciones conjuntas.

Entre las acciones previstas se encuentran estudios detallados sobre el estado de la bahía, campañas de educación ambiental y el desarrollo de herramientas para un uso responsable del territorio.

La intervención alcanzará directamente a 200 productores agropecuarios, de los cuales al menos el 30 % serán mujeres.

El enfoque está puesto en implementar prácticas más sostenibles que contribuyan a la conservación de los recursos y, al mismo tiempo, refuercen la economía local.

Para el viceministro de Ambiente, Oscar Vallarino, la iniciativa es una muestra del compromiso por salvaguardar los ecosistemas costeros. (MiAmbiente)

El viceministro de Ambiente, Oscar Vallarino, manifestó que la iniciativa es una muestra del compromiso nacional por salvaguardar los ecosistemas costeros.

Afirmó que la bahía representa un patrimonio natural y productivo, y que la colaboración entre autoridades, comunidades y el sector productivo es clave para asegurar su preservación para las próximas generaciones.

Desde CREHO, Sandy Mosquera resaltó que la protección de los mares comienza tierra adentro, con un manejo responsable de humedales y cuencas. Enfatizó que la cooperación entre productores, comunidades y gobiernos locales es fundamental para lograr una producción sostenible sin sacrificar la salud del agua, los suelos y la biodiversidad.

Investigaciones desarrolladas por CREHO y aliados internacionales han confirmado que el uso adecuado del suelo es uno de los factores más determinantes para mantener la integridad ecológica tanto de los ríos como de la bahía.

El proyecto contempla la creación de espacios de diálogo con sectores productivos y comunidades locales para recopilar experiencias, identificar oportunidades de mejora y diseñar estrategias que reduzcan la llegada de contaminantes a la bahía.

Proyecto cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial. (MiAmbiente)

Además, se promueve una mayor articulación entre autoridades municipales, instituciones y la sociedad civil para garantizar la continuidad de las acciones más allá del corto plazo.

Esta intervención forma parte del programa internacional GEF Clean and Healthy Ocean Integrated Program, que reúne inversiones de hasta $115 millones y cuenta con el liderazgo de organismos como la FAO, el Banco Asiático de Desarrollo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, la CAF y la COI/UNESCO.

El programa abarca países de Asia, América y el Caribe, y busca reducir la contaminación marina derivada de aguas residuales, agroquímicos y desechos industriales.

La ejecución de este proyecto en la Bahía de Parita representa un esfuerzo articulado para frenar el deterioro ambiental, mejorar la gestión del suelo y fomentar prácticas productivas que no solo beneficien a quienes dependen de la región, sino que también protejan la riqueza natural panameña para el futuro.

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