La economía panameña mostró una aceleración importante al cierre del primer semestre de 2026. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció 8.23% en junio frente al mismo mes de 2025, muy por encima del 2.19% registrado un año antes, mientras el resultado acumulado entre enero y junio alcanzó 5.39%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
El IMAE funciona como un termómetro mensual del comportamiento de la economía, porque reúne indicadores de las principales actividades productivas y permite conocer su evolución antes de disponer de las cifras trimestrales o anuales del Producto Interno Bruto (PIB).
No equivale exactamente al PIB, pero permite anticipar si la actividad está acelerándose, perdiendo impulso o retrocediendo.
En el caso del 5.39% acumulado, no significa que la economía creciera esa proporción exclusivamente durante junio.
El indicador compara el promedio de la actividad económica entre enero y junio de 2026 con el promedio correspondiente al mismo período de 2025, ofreciendo una fotografía más amplia del desempeño durante toda la primera mitad del año.
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La evolución mensual muestra, además, una aceleración progresiva. El crecimiento acumulado comenzó en 4.14% en febrero, avanzó a 4.48% en marzo y llegó a 4.81% en abril. En mayo se situó en 4.88% y finalmente alcanzó 5.39% al cierre de junio, su nivel más alto del semestre.
Junio fue particularmente dinámico. El crecimiento interanual de 8.23% fue el mayor registrado durante los primeros seis meses de 2026, después de avances de 4.13% en enero, 4.15% en febrero, 5.06% en marzo, 5.96% en abril y 5.19% en mayo. La actividad prácticamente duplicó en junio el ritmo observado al comenzar el año.
Otra medición ayuda a confirmar que el salto de junio no responde únicamente a movimientos puntuales de un mes. La denominada tendencia ciclo, que suaviza las fluctuaciones de corto plazo para mostrar la trayectoria subyacente de la economía, aumentó 7.90% interanual y acumuló un crecimiento de 5.27% durante el primer semestre.
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Detrás del resultado aparecen varios motores. El comercio tuvo un comportamiento favorable tanto en las ventas minoristas como mayoristas, acompañado por un mayor dinamismo de las reexportaciones desde la Zona Libre de Colón y la venta de combustible nacional. Estos movimientos contribuyeron al avance de una actividad con fuerte peso dentro de la economía panameña.
El transporte, almacenamiento y comunicaciones también aportó al crecimiento. El INEC reportó mayores ingresos por peajes y toneladas netas transportadas por los buques que cruzaron el Canal de Panamá, junto con resultados favorables del transporte aéreo.
También aumentó el movimiento de contenedores medidos en TEU a través del Sistema Portuario Nacional.
La intermediación financiera mantuvo igualmente un desempeño positivo apoyado por los depósitos externos, la cartera crediticia y otras operaciones bancarias. A esto se sumaron las primas suscritas por las aseguradoras, con actividad en segmentos como salud, automóviles, vida individual y accidentes, además de incendios y pólizas multirriesgos.
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La construcción aportó otra señal favorable, después de años marcados por una recuperación desigual. El sector estuvo impulsado por el valor de nuevas obras, adiciones y reparaciones registrado mediante los permisos de construcción, aunque este indicador opera con rezago. También incidió la inversión pública destinada a proyectos de ingeniería civil.
La industria manufacturera registró mayor producción en varias actividades vinculadas principalmente con alimentos y bebidas. Entre ellas aparecen el procesamiento de carne de pollo, el sacrificio de ganado vacuno y porcino, además de bebidas gaseosas y alcohólicas, rubros que contribuyeron al desempeño favorable de la producción industrial durante junio.
El turismo también dejó su huella. Los hoteles y restaurantes mantuvieron una trayectoria ascendente favorecida por el aumento en la llegada de turistas al país, lo que se tradujo en una mayor ocupación hotelera.
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Ese flujo adicional de visitantes impulsó igualmente el consumo en restaurantes y otros establecimientos vinculados con los servicios gastronómicos.
En el sector agropecuario hubo resultados positivos en la cría de aves de corral y ganado vacuno y porcino, además del cultivo de frutas. El INEC destacó particularmente el banano destinado a los mercados internacionales, mientras la pesca recibió impulso de las exportaciones de camarón, filetes y otros productos del mar refrigerados o congelados.
También crecieron actividades menos visibles dentro de los grandes indicadores. Los servicios de diversión y esparcimiento fueron favorecidos por mayores ingresos provenientes de juegos de suerte y azar, incluidas las máquinas tragamonedas tipo A, así como las apuestas realizadas por Internet.
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Electricidad y agua, por su parte, avanzaron por la generación térmica y un mayor consumo energético residencial, comercial e industrial.
No todas las actividades tuvieron resultados positivos. El informe identifica retrocesos en la generación de energía hidráulica, la venta de gasolina de 95 octanos y los derivados de la leche.
La comparación con 2025 permite dimensionar mejor el cambio de ritmo. A junio del año pasado, el IMAE acumulaba un crecimiento de 4.97% y la variación mensual era de apenas 2.19%.
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Doce meses después, el acumulado se elevó a 5.39% y el avance interanual de junio alcanzó 8.23%, más de seis puntos porcentuales por encima del registrado entonces.
El resultado del primer semestre apunta así a una economía que no solo mantuvo el crecimiento, sino que ganó velocidad hacia junio.
Comercio, logística, Canal, turismo, construcción, finanzas y manufactura empujaron en la misma dirección, mientras algunos rubros retrocedieron. El IMAE no sustituye al PIB, pero su trayectoria ofrece una señal adelantada de mayor dinamismo de la actividad económica panameña en 2026.
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