Los principales embalses hidroeléctricos de Panamá y los lagos que alimentan al Canal de Panamá muestran niveles estables y, en algunos casos, cercanos a sus máximos operativos, en un contexto marcado por la reciente confirmación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) sobre el desarrollo del fenómeno climático El Niño durante el segundo semestre de 2026.
Aunque las reservas de agua se mantienen en condiciones favorables gracias a las lluvias registradas durante 2025 y una temporada seca inusualmente húmeda este año, el Canal de Panamá ya comenzó a aplicar medidas preventivas para proteger sus embalses ante el riesgo de una nueva sequía similar a la que afectó al país entre 2023 y 2024.
La primera de estas acciones entrará en vigor el próximo 3 de julio, cuando el Canal reduzca de 50 a 49.5 pies el calado máximo permitido para los buques Neopanamax.
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Aunque el ajuste equivale a apenas seis pulgadas y afectará a menos del 1.7% de las embarcaciones que utilizan la ruta, representa el regreso de restricciones preventivas que no habían sido necesarias durante los últimos dos años.
El IMHPA mantiene una alerta climática debido a que los modelos internacionales estiman una probabilidad superior al 85% de que El Niño continúe fortaleciéndose durante los próximos meses e incluso pueda extenderse hasta 2027.
Este fenómeno suele estar asociado a una disminución de las precipitaciones, aumento de las temperaturas y una mayor presión sobre las reservas hídricas que abastecen tanto al Canal de Panamá como a la generación eléctrica nacional.
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Pese a estas advertencias, los indicadores actuales muestran un escenario muy distinto al observado durante la crisis hídrica de 2023 y 2024. El lago Gatún registraba recientemente un nivel cercano a los 85.3 pies sobre el nivel del mar, mientras que el lago Alhajuela se ubicaba alrededor de los 229.5 pies, valores que permanecen dentro de rangos operativos normales para esta época del año.
La situación también es favorable en buena parte de los embalses hidroeléctricos del país. Entre los que presentan mayores niveles de almacenamiento destaca Concepción, en la cuenca del río Chico, que se encuentra al 100% de su capacidad operativa. Una condición similar registra Pedregalito 2.
Otros embalses con altos niveles son Barro Blanco, ubicado en la cuenca del río Tabasará, con 91%; Mendre II y Las Perlas Sur, ambos con 89%; RP490 Piedra con 84%; y La Cuchilla y RP490 Monte con 80%.
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También sobresalen Pando con 79%, Las Perlas Norte con 78%, Los Planetas I con 76%, La Potra con 74% y Monte Lirio con 72%, todos ubicados en la provincia de Chiriquí, donde se concentra una parte importante de la generación hidroeléctrica nacional.
No obstante, algunos embalses muestran condiciones menos holgadas. Mendre Presa, Gualaca, Lorena, Eco Hidro Tizingal y Salsipuedes se mantienen muy cerca de sus niveles mínimos operativos, aunque sin representar por ahora riesgos para el sistema.
Así se genera hoy la electricidad en Panamá
El comportamiento de los embalses se refleja directamente en la matriz energética nacional. De acuerdo con los datos del Centro Nacional de Despacho correspondientes al 17 de junio, la generación hidráulica lideraba el sistema con 781.5 megavatios, equivalentes al 41.2% de toda la energía producida en el país.
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La segunda fuente más importante era la generación térmica, con 712.2 megavatios y una participación de 37.5%. La energía solar aportaba 362 megavatios, equivalente al 19.1%, mientras que la generación eólica contribuía con 41.4 megavatios, representando el 2.2% del total.
Entre las plantas térmicas que más energía aportaban al sistema destacan Proyecto Gatún 3 con 148.4 megavatios, Cobre Panamá 2 con 145.6 megavatios, Cobre Panamá 1 con 137.8 megavatios, Proyecto Gatún 2 con 120.2 megavatios y Proyecto Gatún 1 con 119.7 megavatios.
En el segmento solar, la principal generadora era Solar Fotovoltaica Penonomé con 37.1 megavatios. Le seguían Baco Solar con 22.5 megavatios, Madre Vieja Solar con 22 megavatios, La Esperanza Solar con 17.3 megavatios y Estí Solar II con 12.8 megavatios.
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También destacaban El Tejar con 9.9 megavatios, Caoba Solar con 9.7 megavatios, Pedregalito Solar Power con 9.2 megavatios y los tres parques solares de Alanje, cuyos aportes individuales oscilaban entre 8.4 y 9.1 megavatios.
En cuanto a la energía eólica, los mayores aportes provenían de R. Vientos I GGC1 con 8.2 megavatios, Nvo. Chagres II GGC2 y GGC3 con 4.1 megavatios cada uno, R. Vientos I GGC2 con 3.9 megavatios y Portobelo GGC1 con 3.8 megavatios.
El recuerdo de la sequía
Las decisiones adoptadas por el Canal están marcadas por lo ocurrido entre 2023 y 2024, cuando El Niño provocó una de las peores crisis hídricas de las últimas décadas. En ese período, la caída de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela obligó a reducir por primera vez en la historia la cantidad de tránsitos diarios de buques, generando retrasos logísticos y mayores costos para el comercio internacional.
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Actualmente, la vía interoceánica mantiene una programación de hasta 38 tránsitos diarios y continúa aplicando medidas de ahorro de agua, entre ellas el uso intensivo de las tinas de reutilización de las esclusas Neopanamax, los esclusajes simultáneos cuando las condiciones lo permiten y la suspensión temporal de la generación hidroeléctrica en Gatún para preservar las reservas.
Por ahora, las autoridades no prevén restricciones adicionales. Sin embargo, tanto el Canal como el sector energético mantienen una vigilancia permanente sobre la evolución de El Niño, conscientes de que las condiciones favorables observadas hoy podrían cambiar si el fenómeno reduce significativamente las lluvias durante los próximos meses.