La inflación en Panamá mostró una desaceleración durante mayo de 2026, luego del fuerte incremento observado en abril. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) Nacional Urbano registró una variación mensual de 0.3% respecto a abril, cifra inferior al 1.1% reportado un mes antes, según datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
El IPC es el principal indicador utilizado para medir la evolución de los precios que pagan los consumidores por bienes y servicios como alimentos, transporte, vivienda, salud, educación y entretenimiento.
Su comportamiento permite evaluar la inflación, el costo de vida y el poder adquisitivo de los hogares, además de servir de referencia para empresas, inversionistas y autoridades económicas.
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Con el resultado de mayo, el índice nacional pasó de 102.1 puntos en abril a 102.4 puntos, manteniendo una tendencia alcista, aunque a un ritmo más moderado que el observado durante los meses previos.
La desaceleración resulta significativa porque abril había marcado el mayor aumento mensual del año. En ese mes, los precios crecieron 1.1%, impulsados principalmente por el encarecimiento de combustibles, electricidad, transporte y algunos alimentos.
En mayo, aunque varias de esas categorías continuaron aumentando, lo hicieron con menor intensidad y fueron parcialmente compensadas por reducciones en otros rubros.
El principal motor de la inflación volvió a ser el transporte, que registró un incremento mensual de 1.5% y aportó la mayor incidencia al resultado general del IPC. Dentro de esta división destacaron dos factores: el aumento de 10.1% en el transporte aéreo nacional e internacional y el alza de 4.1% en combustibles y lubricantes para vehículos particulares, impulsada principalmente por el incremento de 6.2% en la gasolina.
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Sin embargo, a diferencia de abril, cuando el diésel había aumentado más de 34%, durante mayo este combustible mostró una disminución de 4%, contribuyendo a moderar la presión inflacionaria.
Los alimentos también continuaron encareciéndose. La división de alimentos y bebidas no alcohólicas aumentó 0.2% respecto a abril, impulsada principalmente por el alza en frutas y hortalizas.
Los limones registraron un incremento de 5.1%, mientras que las frutas frescas aumentaron 1.8%, el guineo 0.7% y las hortalizas frutales frescas o refrigeradas se dispararon 9%.
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No obstante, algunos productos alimenticios ayudaron a contener el crecimiento del índice. Los camarones frescos o refrigerados disminuyeron 8.6%, el pescado fresco cayó 4.2% y las verduras frescas y refrigeradas retrocedieron 3.8%.
Otra diferencia importante respecto a abril fue el comportamiento de la vivienda, agua, electricidad y gas. Mientras en abril esta división había aumentado 0.4%, en mayo registró una caída de 0.2%, impulsada principalmente por una reducción de 2.2% en la electricidad.
Esta disminución ayudó a compensar parcialmente el impacto del transporte y los alimentos sobre el índice general.
El reporte también mostró incrementos en bebidas alcohólicas y tabaco (0.6%), recreación, deporte y cultura (0.4%), salud (0.2%) e información y comunicación (0.2%). En este último grupo destacaron aumentos en equipos para la recepción y reproducción de sonido y visión (1.2%) y teléfonos móviles (0.7%).
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Entre los rubros que registraron disminuciones figuraron prendas de vestir y calzado (-0.2%), impulsadas por reducciones en ropa para bebés, hombres y mujeres, así como en distintos tipos de calzado.
También continuaron bajando algunos electrodomésticos, incluidos los acondicionadores de aire, cuyos precios disminuyeron 1.2% durante mayo.
A nivel geográfico, la provincia de Panamá reflejó una variación mensual de 0.5%, superior al promedio nacional, mientras que el resto urbano del país registró un incremento de 0.
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Aunque el informe de mayo confirma que la inflación sigue presente en la economía panameña, también muestra una pérdida de velocidad frente a abril.
Los combustibles, el transporte aéreo y algunos alimentos continuaron siendo los principales focos de presión sobre los precios, mientras la reducción en la tarifa eléctrica y la caída en determinados productos alimenticios ayudaron a evitar un incremento más pronunciado del costo de vida.