A 55 años de su desaparición en Panamá, el recuerdo del padre Gallego se desvanece con el tiempo

En el apogeo de un régimen militar que posteriormente se convirtió en una dictadura, el sacerdote promovía la organización de las comunidades campesinas

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Cada año las comunidades campesinas de Santa Fe de Veraguas recuerdan al sacerdote Héctor Gallego.

“Héctor, ¿dónde estás?”. La oscuridad aún persiste, no hay respuesta. La desaparición en Panamá del padre Héctor de Jesús Gallego se desvanece cada vez más, tal como hicieron con él los miembros de la entonces Guardia Nacional que lo secuestraron un 9 de junio de 1971, hace 55 años.

Fue en la región de Santa Fe, provincia de Veraguas, a donde aquella noche llegaron los militares preguntando por Gallego, a quien posteriormente subieron en un auto y trasladaron hacia un lugar hasta ahora desconocido.

Días antes de su desaparición, había sufrido hostigamientos, incluso el incendio de su vivienda.

El sacerdote promovía la organización campesina, en medio de un régimen castrence, que enquistado en el poder desde hacía cuatro años atrás, ya mostraba sus intenciones de convertirse en una dictadura, que a la postre duró 21 años.

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Gallego había llegado a Panamá en 1967, motivado por su vocación de servicio y su adhesión a los postulados de la Teología de la Liberación.

Héctor Gallego fue secuestrado y desaparecido por miembros de la entonces Guardia Nacional en 1971.

Su misión pastoral se centró en la creación de la Cooperativa Esperanza de los Campesinos, desde donde promovió la alfabetización y la autogestión económica en una de las zonas más empobrecidas del país.

Reportes de la época indican que esa tarea le generó rechazo entre los terratenientes y sectores aliados al régimen militar, quienes lo acusaron de comunista y agitador.

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Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo metropolitano de Panamá, recordó este domingo el legado de Gallego como uno de los “testimonios más luminosos de compromiso evangélico, solidaridad y defensa de la dignidad humana en la historia reciente” del país.

Durante su homilía, Ulloa Mendieta invitó a la comunidad a hacer memoria de aquel joven sacerdote colombiano que llegó a Panamá para servir a los más humildes y que hizo de las comunidades campesinas de Santa Fe de Veraguas el centro de su misión pastoral.

“En este día no podemos dejar de hacer memoria de un sacerdote cuyo testimonio sigue iluminando la conciencia de nuestra Iglesia y de nuestra patria”, expresó al recordar que el próximo 9 de junio se cumplen 55 años de la desaparición del padre Gallego.

El sacerdote secuestrado creó la cooperativa La Esperanza de los Campesinos, en el poblado de Santa Fe, provincia de Veraguas.

Durante su recordatorio, el arzobispo evocó una de las preguntas que durante décadas ha acompañado la memoria colectiva de los panameños: “Héctor, ¿dónde estás?”.

Una interrogante que surgió tras su desaparición en 1971 y que, según afirmó, continúa resonando en la conciencia nacional.

Sin embargo, señaló que la respuesta se encuentra en el legado que dejó entre los más pobres y excluidos. “Hoy podemos decir que está en la memoria agradecida de los campesinos que aprendieron a descubrir su dignidad; está en el recuerdo de quienes encontraron en él un pastor cercano y valiente; está en la conciencia de una Iglesia que no olvida a quienes entregaron su vida por el Evangelio”, puntualizó.

En 2018, circuló la noticia del hallazgo de restos humanos en el antiguo y hoy desaparecido cuartel militar de Los Pumas de Tocumen, en la afueras de la ciudad capital, volvió a traer el caso del sacerdote a la palestra pública.

No obstante, las pruebas forenses descartaron que correspondieran al sacerdote de origen colombiano, afianzando la incertidumbre sobre el destino final de Gallego.

La Iglesia católica panameña recordó el legado de Gallego como un compromiso de solidaridad y defensa de la dignidad humana. (Cortesía)

La Comisión de la Verdad lo incluyó en su lista oficial de víctimas de desaparición forzada durante la dictadura militar, que se extendió hasta 1989.

En 1994 las autoridades informaron que tres exagentes de la Guardia Nacional fueron condenados por su complicidad en el crimen, aunque la sentencia no determinó responsabilidades de altos mandos. Uno de los implicados nunca fue capturado.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) condenó en diciembre de 2025 a las autoridades panameñas por la impunidad en la desaparición forzada del sacerdote Héctor de Jesús Gallego.