Han pasado diez días desde el primer evento eléctrico relevante registrado el lunes 25 de mayo y cinco días desde la falla del sábado 30 de mayo, pero Panamá aún no cuenta con una explicación pública definitiva sobre qué ocurrió en el Sistema Interconectado Nacional durante una semana marcada por interrupciones que afectaron a miles de usuarios, impactaron servicios esenciales y tuvieron repercusiones en la red eléctrica regional centroamericana.
La Secretaría Nacional de Energía informó el 4 de junio que solicitó a la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (ETESA) y al Centro Nacional de Despacho (CND) un informe técnico detallado con las causas de las fallas registradas durante las últimas semanas, particularmente las ocurridas entre el 25 y el 30 de mayo, además de un plan de acción dirigido a minimizar este tipo de eventos y garantizar la continuidad del servicio eléctrico.
El comunicado confirma que las autoridades todavía se encuentran en fase de revisión técnica. La Secretaría sostuvo una reunión de trabajo con la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), ETESA y el CND para revisar las incidencias y definir los pasos a seguir, mientras que la ASEP continuará fiscalizando el cumplimiento de los estándares de calidad y continuidad del servicio eléctrico.
PUBLICIDAD
El primero de los eventos ocurrió el lunes 25 de mayo, en horas de la tarde, cuando una falla eléctrica afectó a miles de usuarios en sectores de Panamá y Colón. Las gráficas operativas del CND mostraron una caída abrupta de la demanda nacional desde niveles cercanos a los 2,000 megavatios (MW) hasta aproximadamente 1,300 MW, una reducción cercana a 700 MW en cuestión de minutos.
Esa perturbación equivalió a cerca de un tercio de la energía que consumía el país en ese momento. La generación eléctrica también descendió de niveles superiores a los 2,200 MW hasta aproximadamente 1,500 MW, obligando a los operadores del sistema a realizar maniobras para mantener la estabilidad de la red.
La incidencia tuvo además un antecedente relevante: horas antes del una falla asociada a la generadora de la mina Cobre Panamá ya había provocado una interrupción de aproximadamente siete minutos. Esa pérdida de generación obligó a otras plantas, entre ellas Gatún, a aumentar su producción para compensar el faltante y sostener el equilibrio del Sistema Interconectado Nacional.
PUBLICIDAD
ETESA atribuyó preliminarmente el evento del 25 de mayo a una incidencia registrada en una línea de transmisión de 115 kilovoltios, asociada a condiciones meteorológicas. Entre las áreas afectadas figuraron Chilibre, Calzada Larga, Centro Bancario, La Locería, Marañón, Justo Arosemena y San Francisco.
Una de las consecuencias más visibles fue la salida de operación de la planta potabilizadora Federico Guardia Conte de Chilibre, principal fuente de abastecimiento de agua potable para la ciudad de Panamá y San Miguelito. La instalación permaneció fuera de servicio por más de cinco horas debido a la falta de energía.
La interrupción también dejó numerosos semáforos fuera de funcionamiento en la capital, en plena hora pico de salida laboral y bajo condiciones de lluvia, lo que provocó congestionamientos en avenidas principales y aumentó las quejas de usuarios que pedían explicaciones más detalladas sobre las causas del evento.
PUBLICIDAD
El sábado 30 de mayo se registró una nueva falla, esta vez con impacto directo en clientes de Naturgy y ENSA. El apagón duró aproximadamente siete minutos y afectó a unos 169,498 usuarios: 95,000 de Naturgy en sectores de la ciudad de Panamá, Panamá Oeste y Coclé, y 74,498 de ENSA en parte de su zona de concesión.
Naturgy informó que el evento, registrado a las 10:37 a.m., fue externo a su red y estuvo relacionado con el disparo de una línea de transmisión y de la interconexión México–Guatemala.
El Ente Operador Regional de Centroamérica (EOR) atribuyó preliminarmente el evento del 30 de mayo a la pérdida de aproximadamente 282 MW de generación en la planta Cobre Panamá, ubicada en el área de control de Panamá.
PUBLICIDAD
También reportó el disparo de la línea de interconexión de 400 kilovoltios México–Guatemala, en el tramo Tapachula–Los Brillantes, por activación de un esquema de control suplementario de bajo voltaje en Tapachula.
Según esa síntesis preliminar, antes del evento la inyección de potencia en el área de control de Guatemala era de aproximadamente 226 MW y se alcanzó una inyección de 487 MW en el nodo de Los Brillantes.
Esto evidencia que la falla no se limitó al sistema panameño, sino que tuvo efectos sobre el Sistema Eléctrico Regional, una red que conecta a los países centroamericanos y permite intercambios de energía entre ellos.
PUBLICIDAD
Pese a la información preliminar divulgada por empresas distribuidoras y organismos regionales, todavía no se conoce una secuencia técnica completa que explique con precisión cómo se originaron ambos eventos, qué protecciones actuaron, por qué se produjo la magnitud de las desconexiones y cuáles serán las medidas concretas para evitar que episodios similares se repitan.