“Ya no hay marcha atrás”: Panamá confirma la llegada de El Niño

El IMHPA considera irreversible el desarrollo del fenómeno y advierte impactos sobre la agricultura, el agua y la generación eléctrica.

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Infografía muestra las proyecciones del fenómeno El Niño para 2026, detallando el aumento progresivo del calentamiento marino, su impacto en Latinoamérica y las consecuencias específicas en Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Panamá ya cruzó el punto de no retorno. Tras meses de monitoreo de las temperaturas del océano Pacífico tropical, el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA) confirmó que el fenómeno de El Niño ya está en marcha y que las condiciones observadas indican que continuará fortaleciéndose durante el resto del año.

La principal incertidumbre ya no es si ocurrirá, sino cuán intenso llegará a ser y qué tan severos serán sus efectos sobre el país.

La advertencia llega en momentos en que el país experimenta elevadas temperaturas y sensaciones térmicas extremas. Sin embargo, para los especialistas, el verdadero desafío apenas comienza.

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Los modelos climáticos apuntan a una reducción de entre 10% y 20% de las lluvias durante el trimestre comprendido entre mayo y julio, una disminución que podría agravarse a medida que el fenómeno alcance su máxima intensidad hacia finales de año.

“Ya no hay marcha atrás”, afirmó Berta Olmedo, subdirectora general del IMHPA, quien explicó que la entidad decidió declarar formalmente el fenómeno debido a que los indicadores utilizados por Panamá ya superaron los umbrales establecidos para confirmar el desarrollo de El Niño.

Berta Olmedo, subdirectora general del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá, explicó que el país ya superó los umbrales establecidos para declarar oficialmente el fenómeno de El Niño. Captura de video

ales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) continúan monitoreando la evolución del evento, para las autoridades panameñas el calentamiento del océano ya alcanzó un nivel que hace irreversible el proceso.

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El Niño es un fenómeno climático global que se origina por el calentamiento anormal de una extensa zona del océano Pacífico tropical.

Aunque ocurre a miles de kilómetros de Panamá, altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia en gran parte del planeta. En el caso panameño, históricamente se ha asociado con una reducción de las precipitaciones, temperaturas más altas y una mayor evaporación de las fuentes de agua.

Los primeros efectos ya comienzan a reflejarse en las proyecciones climáticas. El IMHPA estima que durante los próximos tres meses habrá menos lluvias de lo habitual en prácticamente todo el territorio nacional. No obstante, la disminución no será uniforme.

Mientras algunas regiones podrían registrar reducciones cercanas al 10%, otras podrían enfrentar déficits de 25% o incluso 30%, dependiendo de la evolución del fenómeno.

El IMHPA prevé una reducción de entre 10% y 20% de las lluvias durante el trimestre mayo-julio, con variaciones según la región del país. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La preocupación aumenta porque estas cifras corresponden únicamente a la etapa inicial de El Niño. Según Olmedo, el océano Pacífico continúa acumulando calor en capas profundas que servirán de combustible para el fenómeno durante los próximos meses.

Eso significa que las reducciones de lluvia observadas actualmente podrían ser apenas un anticipo de condiciones más secas hacia finales de 2026.

Algunos centros de investigación internacionales incluso manejan escenarios en los que el evento podría alcanzar una intensidad elevada. Aunque todavía es prematuro determinar su categoría definitiva, varios especialistas consideran que podría tratarse de un Niño fuerte o muy fuerte.

La diferencia es relevante porque fenómenos más intensos suelen prolongar los períodos secos y aumentar los efectos sobre sectores sensibles de la economía.

Productores agropecuarios y empresas eléctricas siguen de cerca los pronósticos climáticos para ajustar sus planes ante una posible prolongación de la sequía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Panamá ya conoce las consecuencias. El episodio de El Niño registrado entre 2023 y 2024 provocó una de las peores crisis hídricas de las últimas décadas.

La disminución de las lluvias obligó al Canal de Panamá por primera vez en su historia a reducir temporalmente el número de tránsitos diarios debido a la falta de agua en los lagos que alimentan la vía interoceánica. Aquella situación afectó el comercio marítimo mundial y evidenció la vulnerabilidad del país frente a los cambios climáticos.

Ahora las autoridades buscan evitar que la historia se repita. El sector agropecuario aparece entre los más expuestos. Menos lluvia implica menor disponibilidad de agua para cultivos y ganado, mayores costos de producción y posibles afectaciones en los rendimientos agrícolas.

Por ello, el IMHPA trabaja junto al Ministerio de Desarrollo Agropecuario en mesas técnicas agroclimáticas instaladas en las provincias del país, donde se analizan escenarios y se formulan recomendaciones para productores.

La sequía asociada a El Niño obligó al Canal de Panamá a reducir los tránsitos diarios entre 2023 y 2024. Con un nuevo evento climático en desarrollo, la administración canalera mantiene medidas de gestión hídrica para anticipar posibles impactos. Shutterstock

La generación eléctrica también podría enfrentar desafíos. Panamá depende en gran medida de la producción hidroeléctrica y una reducción prolongada de las lluvias suele traducirse en menores aportes a los embalses. De hecho, las empresas del sector ya comenzaron a ajustar sus estrategias operativas ante la posibilidad de un escenario más seco durante la segunda mitad del año.

Paradójicamente, un fenómeno de El Niño no significa ausencia total de lluvias. Los especialistas advierten que una de sus características es precisamente la mala distribución de las precipitaciones.

Puede ocurrir que llueva intensamente en períodos muy cortos y sobre áreas reducidas, provocando inundaciones repentinas, mientras otras regiones permanecen con déficits acumulados durante semanas o meses.

Otro efecto esperado es la prolongación del llamado “veranito de San Juan”, un período tradicionalmente seco que ocurre durante la estación lluviosa. Bajo condiciones de El Niño, ese lapso podría comenzar antes de lo habitual y extenderse por más tiempo, incrementando la presión sobre las actividades agrícolas que dependen del agua.

En Panamá, el fenómeno de El Niño suele provocar una reducción significativa de las lluvias en la vertiente del Pacífico, especialmente en Azuero, Coclé, Chiriquí y el sur de Veraguas, mientras que en sectores del Caribe, como Bocas del Toro y la Costa Abajo de Colón, puede favorecer episodios de lluvias intensas e inundaciones. EFE

Para los expertos, el mensaje principal es que todavía existe tiempo para prepararse. La intensidad definitiva del fenómeno se conocerá en los próximos meses, pero la señal ya está clara:

La subdirectora del IMHPA señaló que estos datos permiten a los productores evaluar si deben ajustar sus actividades, cambiar fechas de siembra, reforzar sistemas de riego o incluso sustituir cultivos que demandan mucha agua por otros más resistentes a condiciones secas.

“La información es poder”, sostuvo Olmedo, al destacar que el objetivo es que cada sector pueda reducir pérdidas o, en algunos casos, aprovechar mejor los períodos secos previstos durante el avance de El Niño.