El avance de las pandillas agrava la crisis penitenciaria y la inseguridad en Panamá

Una escalada de enfrentamientos entre grupos delictivos, tanto en barrios urbanos como en centros de reclusión, refleja las dificultades del Estado para mitigar la influencia del narcotráfico y las bandas en la vida social del país

Una celda oscura con rejas y una bandera de Panamá de fondo está acordonada por una cinta policial, simbolizando una escena de crimen o una investigación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La crisis carcelaria en Panamá quedó expuesta tras el fallecimiento de un reo durante un tiroteo entre pandillas dentro del Centro Penitenciario La Joya, la prisión más grande del país, expuso una nota de la agencia de noticias EFE.

Las autoridades de Panamá reconocieron que el crimen organizado ejerce una influencia creciente en los recintos penitenciarios, donde líderes criminales siguen ordenando asesinatos y robos de drogas, incluso tras las rejas.

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El director de la Policía, Jaime Fernández, detalló que las estructuras delictivas no solo actúan en las calles, sino que además controlan actividades desde el interior de las cárceles.

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Aceptó la presencia de cabecillas pandilleros con la capacidad de coordinar delitos como homicidios y robos de narcóticos entre organizaciones rivales.

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Influencia del crimen organizado en el sistema penitenciario

La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, citada también en la nota de EFE, explicó que el avance del crimen organizado dificulta la labor de las autoridades. Indicó que, mientras el Estado enfrenta restricciones legales y operativas, las bandas criminales han escalado y fortalecido sus operaciones tanto fuera como dentro de las cárceles.

El director policial expresó que en Colón existen cerca de 13 pandillas enfrentadas, situación agravada por hechos como el doble asesinato de este lunes, donde uno de los fallecidos era un sicario que, al manipular su arma, se disparó accidentalmente.

En el Centro Penitenciario La Joya, la violencia entre internos obedeció a disputas entre grupos ligados al narcotráfico internacional. Según datos oficiales, el episodio se relaciona con la lucha territorial entre pandillas que también ha dejado víctimas en barrios como San Miguelito y en la provincia de Colón.

Panorama de la violencia y expansión de las pandillas

Durante el primer trimestre del año, la cifra oficial de homicidios en Panamá alcanzó 130, lo que representa una disminución del 9 % respecto al mismo periodo del año anterior.

De ese total, 22 asesinatos ocurrieron en Colón, que se posiciona como la tercera zona más peligrosa del país, detrás de la provincia de Panamá y el distrito de San Miguelito.

Las estadísticas de la Fiscalía indican que en la provincia de Panamá se registraron 52 homicidios, mientras que San Miguelito contabilizó 26 en el mismo periodo.

El director policial expresó que en Colón existen cerca de 13 pandillas enfrentadas, situación agravada por hechos como el doble asesinato de este lunes, donde uno de los fallecidos era un sicario que, al manipular su arma, se disparó accidentalmente.

La situación expone un fenómeno más amplio: más de 180 pandillas están activas en el país, muchas integradas al tráfico internacional de drogas. Estas organizaciones trasladan cargamentos que provienen del sur del continente, con destino a Estados Unidos y Europa.

Las autoridades de Panamá reconocieron que el crimen organizado ejerce una influencia creciente en los recintos penitenciarios, donde líderes criminales siguen ordenando asesinatos y robos de drogas, incluso tras las rejas.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El control territorial y los conflictos violentos entre bandas han convertido a sectores como Colón y San Miguelito en focos de inseguridad. Los incidentes recientes en las cárceles ponen en duda la capacidad estatal de contener la expansión del crimen organizado, tanto dentro como fuera de los muros penitenciarios.

El liderazgo policial y el Ministerio de Gobierno admiten la urgencia de adoptar medidas más eficaces para evitar que las cárceles sigan funcionando como centros de operación criminal y violencia, en una coyuntura donde el narcotráfico y las rivalidades pandilleras constituyen los principales desafíos para la seguridad pública de Panamá.

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