La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá avala una posible incorporación de Panamá a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), aunque apunta que para lograrlo hay que pasar del diálogo a la acción concreta, que refuerce la institucionalidad del país.
Adherirse a estándares internacionales no afecta la soberanía de Panamá, por el contrario, la fortalece, afirma el sector empresarial
Agrega que se trata de un proceso voluntario, basado en la adopción de buenas prácticas que permiten mejorar como país y consolidar una posición en la economía global.
El gremio coincide con los planteamientos del ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, quien sostiene que Panamá debe cumplir con varios requisitos clave para aspirar a formar parte de la OCDE, entre ellos fortalecer el capital humano, mejorar la educación y las habilidades para alinearlas con las oportunidades del futuro.
“Este paso debe entenderse como una señal de madurez económica”, afirmó en un mensaje el presidente del ente empresarial, Aurelio Barría Pino.
“Reconocemos que espacios como el CADE de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa haya contribuido a poner este tema en la agenda nacional. Ese diálogo es necesario y oportuno. El siguiente paso es traducirlo en acciones concretas que refuercen la institucionalidad del país”, manifestó.
Esta semana se realizó en ciudad de Panamá la Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresa (CADE 2026), cuyo tema central giró en torno a las ventajas que ofrecerá a Panamá una posible integración a la OCDE.
Panamá, añade le mensaje empresarial, ha decidido jugar con las reglas del mundo moderno, de países desarrollados, donde la competitividad no solo depende de ventajas tradicionales, sino de la capacidad de cumplir estándares, generar confianza y proyectar estabilidad en el tiempo.
Esto “no es una decisión de beneficios inmediatos, sino una apuesta estratégica con visión de futuro”, apunta el mensaje.
Desde la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá consideran cinco acciones pertinentes: visión de Estado, implementación sostenible, proceso inclusivo, comunicación oportuna y consistente, y coherencia institucional.
Insisten en que la posible incorporación de Panamá al organismo internacional es un proceso que debe asumirse con visión de Estado y a largo plazo, con decisiones consistentes que estén coordinadas entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, además de sus instituciones, y con una ejecución efectiva que produzca resultados tangibles.
Para el gremio, adherirse no es suficiente, pues la verdadera prueba está en la implementación.
Por ello, afirman que es indispensable demostrar que el país puede implementar políticas públicas de manera coherente, sostenida y creíbles en el tiempo.
La confianza internacional se construye con instituciones que funcionan, con procesos transparentes y con una gobernanza que garantice estabilidad más allá de coyunturas.
En cuanto al proceso inclusivo, la Cámara manifiesta que este camino debe ser inclusivo, y que las estrategias que se adopten deben incorporar a los sectores impactados, empresarial, financiero y legal, entre otros, para alinear posturas y construir soluciones creativas que permitan fortalecer nuestras ventajas competitivas, en armonía con los estándares internacionales.
No duda en señalar que solo así se logrará un proceso sostenible y con legitimidad.
En el proceso de adhesión es fundamental explicar con claridad los beneficios y los compromisos que el país asume.
“Una comunicación transparente y continua permite una participación en la toma de decisiones y en su implementación, evitando que este proceso se perciba como una imposición y consolidando el respaldo nacional”, manifiestan los empresarios.
Para la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, la adhesión a estándares internacionales exige consistencia entre lo que se decide, lo que se comunica y lo que se ejecuta. Dan por descontado que la institucionalidad se fortalece cuando hay alineación entre políticas públicas, capacidades del Estado y resultados concretos.