Panamá se está consolidando como un hub logístico-farmacéutico regional en medio de un mercado de salud que en América Latina que superó los $135,980 millones en 2025, según un estudio de EY que identifica al país como uno de los puntos estratégicos en la transformación del sector en Centroamérica y el Caribe.
De acuerdo con el informe, el posicionamiento de Panamá no es casual. El país combina una plataforma logística de alcance global, experiencia en manejo de cadena de frío, conectividad internacional y un entorno regulatorio que ha sido reforzado recientemente con la Ley 419, lo que acelera procesos y facilita la entrada de productos al mercado.
El estudio explica, en términos simples, que Panamá se está volviendo clave porque permite que los medicamentos y equipos médicos lleguen más rápido a distintos países, funcionen como centro de redistribución y reduzcan costos logísticos para las empresas, algo que hoy es crítico en un mundo donde las cadenas de suministro están bajo presión.
Además, el país muestra un crecimiento sostenido en su gasto en salud, que alcanzó los $5,100 millones en 2024, lo que no solo refleja mayor demanda de servicios, sino también oportunidades para inversión privada, innovación tecnológica y expansión de servicios médicos especializados.
El informe destaca que Panamá también se beneficia de un contexto global donde las empresas buscan acercar sus operaciones a mercados estratégicos, un fenómeno conocido como nearshoring, que está llevando a que parte de la producción y distribución de insumos médicos se traslade desde Asia hacia regiones más cercanas a Estados Unidos.
En ese escenario, Panamá no compite por tamaño de mercado, sino por algo más estratégico: su capacidad de conectar, distribuir y operar con eficiencia. Según EY, esto convierte al país en una especie de plataforma regional de salud, donde convergen logística, regulación ágil y demanda creciente.
El estudio también advierte que esta transformación no ocurre aislada, sino en medio de cambios estructurales en la región. Uno de los principales es el envejecimiento de la población, ya que para 2030 una de cada seis personas tendrá más de 60 años, lo que incrementará la demanda de servicios médicos, tratamientos y tecnología sanitaria.
A esto se suma el aumento de enfermedades crónicas y la urbanización, factores que están presionando los sistemas de salud públicos y abriendo espacio para que el sector privado invierta en clínicas, tecnología, telemedicina y modelos híbridos de atención.
Otro punto clave del informe es que la digitalización dejó de ser opcional. Herramientas como la historia clínica digital, la inteligencia artificial y el monitoreo remoto están cambiando la forma en que se presta el servicio de salud, haciendo los sistemas más eficientes y reduciendo costos operativos.
En este contexto, Panamá tiene ventajas adicionales, ya que su infraestructura y conectividad permiten integrar soluciones digitales a escala regional, facilitando la expansión de servicios como la telemedicina y la gestión de datos clínicos.
El informe también identifica oportunidades específicas para el país, como el desarrollo del Pharmaceutical Hub, la expansión de la logística para ensayos clínicos, la distribución de medicamentos y el crecimiento del segmento de salud digital, que está ganando terreno en toda la región.
Más allá de Panamá, el estudio señala que la transformación del sector salud se está dando de forma conjunta en varios países. Costa Rica lidera en manufactura de dispositivos médicos, República Dominicana se posiciona como uno de los principales exportadores del sector, mientras que Guatemala destaca como el mayor mercado farmacéutico de Centroamérica.
En conjunto, estos países están configurando un nuevo corredor estratégico de salud en América Latina, donde cada uno cumple un rol específico dentro de la cadena de valor: producción, distribución, regulación y servicios especializados.
Para EY, la clave del futuro está en la convergencia de tres factores: regulación ágil, uso de datos y financiamiento inteligente, elementos que determinarán qué países liderarán el desarrollo del sector en los próximos años.
En ese escenario, Panamá aparece bien posicionado, pero con un reto claro: aprovechar este momento para consolidar su papel no solo como punto de paso, sino como un centro integral de servicios de salud, innovación y logística en la región.